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¿Quién tiene tiempo para la cultura en Cancún?

¿Quién tiene tiempo para la cultura en Cancún?





Voces Universitarias | Dra. Carmen Lilia Cervantes Bello* 

Solemos atribuir la escasa participación cultural a la falta de interés. Decimos que la gente no participa en actividades artísticas y culturales. Pero quizás estamos formulando mal la pregunta. Antes de discutir el interés por la cultura, habría que preguntarnos algo más básico: ¿quién tiene realmente tiempo para ella?

La respuesta obliga a mirar más allá de la oferta cultural. El acceso a la cultura no depende únicamente de la existencia de recintos culturales o festivales. En realidad, depende de algo mucho más simple: disponer del tiempo necesario para habitarlos. En una ciudad donde los traslados consumen horas valiosas y donde abundan esquemas fragmentados que terminan devorando el día entero, el tiempo libre se ha convertido en un recurso cada vez más desigual.

Paradójicamente, esta reflexión surge en un momento de crecimiento cultural para la ciudad. Cancún atraviesa un auge de iniciativas artísticas, espacios independientes y proyectos comunitarios que han enriquecido notablemente la vida cultural local. Precisamente por ello la pregunta se vuelve más urgente: si la oferta existe y continúa expandiéndose, ¿qué impide que más personas puedan habitarla plenamente?

Esta no es una preocupación nueva. El filósofo Jacques Rancière encontró una pista reveladora al estudiar a obreros del siglo XIX que, después de jornadas agotadoras, dedicaban sus noches a escribir poesía. Lo extraordinario no era que escribieran poesía, lo extraordinario era que reclamaban el derecho a hacerlo. Aquellos trabajadores se negaban a aceptar que sus únicas funciones fueran trabajar, descansar y volver a trabajar. Al escribir poesía afirmaban algo radical: que la creación y el pensamiento no son privilegios reservados para unos cuantos, sino expresiones fundamentales de la condición humana.

Rancière llamó a esto el “reparto de lo sensible”: la manera en que una sociedad decide qué vidas son visibles, qué voces importan y qué personas merecen tiempo para imaginar otros mundos. En el fondo, también determina quién dispone del tiempo necesario para disfrutar de la belleza y quién queda atrapado en la lógica de la supervivencia cotidiana.

Traer esta reflexión a Cancún resulta especialmente pertinente. Vivimos en una ciudad que valora permanentemente la productividad, pero que rara vez cuestiona cuánto tiempo queda para hacer algo distinto. Con frecuencia se considera que la cultura es algo secundario frente a necesidades más urgentes. Pero esa idea encierra una forma silenciosa de desigualdad: reducir a las personas a sus necesidades más inmediatas.

Por eso reclamar tiempo para la cultura no es un capricho ni una demanda elitista. Es una postura política. Porque cuando una ciudad obliga a las personas a concentrar casi toda su energía en trabajar, corre el riesgo de exiliarlas del derecho a la belleza. Y una sociedad que renuncia a la belleza termina empobreciendo mucho más que su vida cultural.


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Intercambio Académico en Quintana Roo: Innovación en Turismo Rural desde Veracruz

Intercambio Académico en Quintana Roo: Innovación en Turismo Rural desde Veracruz


Voces Universitarias | Dr. José Francisco Domínguez Estrada*  

Dos estudiantes de la Maestría Profesionalizante en Paisaje y Turismo Rural del Colegio de Postgraduados (COLPOS) Campus Córdoba, Veracruz, concluyeron con éxito una enriquecedora estancia de vinculación en la Universidad del Caribe, en Cancún. Sus proyectos prometen transformar el turismo rural en las comunidades veracruzanas.

Del 5 de junio al 5 de julio de 2026, el Caribe mexicano no solo fue destino de sol y playa, sino también un laboratorio vivo para la investigación académica. Pedro Suazo García y Luis Ángel Silverio Rivera, estudiantes del COLPOS Veracruz, se trasladaron a la Universidad del Caribe en Quintana Roo para realizar una estancia de vinculación nacional. Bajo la tutela del Dr. José Francisco Domínguez Estrada, investigador y experto en turismo alternativo, ambos estudiantes desarrollaron marcos teóricos y propuestas prácticas que buscan revolucionar la forma en que se concibe el turismo rural en sus comunidades de origen.

Dos enfoques, un mismo objetivo: El desarrollo sostenible

El trabajo de los estudiantes, aunque enfocado en distintas comunidades veracruzanas, comparte un eje central: el aprovechamiento sostenible del patrimonio biocultural frente a los modelos tradicionales de turismo masivo. La estancia en Quintana Roo les permitió contrastar realidades, observando de primera mano los impactos del turismo a gran escala y buscando alternativas viables para el desarrollo rural.

Luis Ángel Silverio Rivera centró su investigación en la elaboración del marco teórico para su tesis titulada "Turismo rural en Atoyac: diseño de experiencias y plan de marketing". Su enfoque principal fue el análisis de la identidad territorial, la segmentación y la diferenciación turística en destinos emergentes. Durante su estancia, Luis Ángel llevó a cabo un exhaustivo diagnóstico territorial de la Zona Hotelera de Cancún. Este análisis crítico le permitió identificar las vulnerabilidades de un modelo de enclave macroeconómico altamente concentrado, donde la cultura local suele quedar relegada a un papel ornamental. Esta observación es fundamental para evitar replicar estos patrones en Atoyac, buscando en su lugar un modelo que integre verdaderamente el patrimonio y la comunidad local.

"El análisis se enfoca en entender cómo se configuran las variables de espacio, infraestructura, recursos bioculturales y oferta turística en un destino consolidado para compararlas críticamente con las necesidades de un destino emergente y al mismo tiempo evitar las problemáticas actuales", señala el informe de Silverio Rivera.

De la teoría a la práctica: Experiencias en Tecama, Tomatlán

Por su parte, Pedro Suazo García trabajó en su proyecto "Diseño de Experiencias de Turismo Rural Sostenible, basadas en el Patrimonio Biocultural de Tecama, Tomatlán, Veracruz". Su objetivo fue fortalecer la fundamentación teórica y metodológica de su tesina. La asesoría directa del Dr. Domínguez Estrada fue clave, permitiéndole integrar conceptos fundamentales sobre turismo alternativo, ecoturismo y turismo biocultural.

Uno de los puntos culminantes de la estancia de Pedro fue el trabajo de campo. Acompañado por su asesor y autoridades ejidales, visitó la comunidad de Nuevo Xcán, en el municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo. Allí, inspeccionaron el antiguo Parque Ta’akbil Ja y el Cenote Dzelzonot. Esta visita no fue meramente turística; sirvió para documentar el estado actual de proyectos comunitarios y comprender, a través de entrevistas con líderes locales, las problemáticas de coordinación que pueden llevar al abandono de iniciativas turísticas. Estas lecciones son invaluables para la planificación en Tecama, asegurando que las futuras propuestas sean resilientes y cuenten con una sólida base de gobernanza comunitaria.


Resultados tangibles para Veracruz





El mes de intenso trabajo rindió frutos significativos. Ambos estudiantes no solo cumplieron con los entregables requeridos por sus programas, sino que generaron propuestas de alto valor aplicable. Pedro Suazo desarrolló una propuesta metodológica para la obtención de un inventario biocultural en Tecama, integrando elementos centrales como el paisaje cafetalero, la gastronomía local y las danzas tradicionales (Danza de los Santiagos y Danza Aquetzalli). Además, atendió rigurosamente las recomendaciones de calidad académica, fortaleciendo la base teórica de su investigación. Luis Ángel, por su lado, avanzó significativamente en el diseño de experiencias turísticas y la planificación de estrategias de marketing para el turismo rural cafetalero en Atoyac, utilizando las lecciones aprendidas de la comparación con los modelos turísticos de Quintana Roo.

La Universidad del Caribe, a través del Departamento de Turismo Sustentable, Gastronomía y Hotelería, certificó la conclusión satisfactoria de ambas estancias. El Dr. Domínguez Estrada destacó en sus cartas de conclusión el cumplimiento de las actividades y el rigor metodológico alcanzado por los estudiantes. El intercambio académico entre el COLPOS Veracruz y la Universidad del Caribe demuestra la importancia de la movilidad estudiantil y la colaboración interinstitucional. Pedro y Luis Ángel regresan a Veracruz no solo con marcos teóricos fortalecidos, sino con una visión crítica y renovada sobre cómo el turismo puede ser una herramienta genuina para el desarrollo sostenible, el empoderamiento comunitario y la revalorización del patrimonio biocultural en las zonas rurales de México.

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¿Tu oficina es realmente inteligente? 3 señales de que su empresa se está quedando atrás en la era IoT.

¿Tu oficina es realmente inteligente? 3 señales de que su empresa se está quedando atrás en la era IoT.
Ilustración 1 Foto de Igor Omilaev en unsplash

Voces Universitarias Mario Alberto Carmona Campos


El Internet de las Cosas (IoT) ya no es tecnología del futuro: es el estándar del presente. Sin embargo, muchas organizaciones confunden tener conexión a internet con tener una infraestructura verdaderamente conectada. La diferencia entre ambas puede costar millones en ineficiencias, decisiones tardías y oportunidades perdidas. 
A continuación, tres señales concretas que revelan si tu empresa realmente avanza o si ya se quedó atrás.

1.- Tus decisiones dependen de reportes manuales, no de datos en tiempo real.

La señal: Si el equipo directivo todavía espera un informe del lunes para saber qué pasó el viernes, tu oficina opera con ceguera temporal. 

Con Integración de IoT: Una infraestructura IoT madura genera flujos de datos continuos como sensores, dashboards y alertas automáticas que permiten actuar en el momento en que ocurre un evento, no después.

Ilustración 2Foto obtenida en iStock

2.- El mantenimiento de tus equipos sigue siendo correctivo, no predictivo.

La señal: Los sistemas de iluminación y climatización funcionan bajo horarios fijos o dependen del error humano. Las salas vacías siguen consumiendo energía a máxima capacidad.

Con Integración de IoT: Las organizaciones eficientes utilizan sensores de presencia y automatización climática. El edificio "sabe" dónde hay personal y optimiza el consumo en tiempo real, reduciendo costos operativos y cumpliendo con las metas de sostenibilidad que el mercado exige.

3.- Estás respirando aire viciado sin saberlo.

La señal: Después de un par de horas en una sala cerrada, todos tienen sueño, dolor de cabeza o están menos concentrados. Es el clásico "síndrome del edificio enfermo".

Con Integración de IoT: Las oficinas inteligentes cuentan con sensores de calidad de aire (CO2, humedad, partículas). Estos dispositivos activan la ventilación automáticamente cuando los niveles de oxígeno bajan, garantizando que el ambiente sea óptimo para pensar y crear. Si la única forma de airear es abrir una ventana manualmente, no tienes un edificio, tienes una caja cerrada.

¿Y ahora qué? 

Si estas 3 señales te resultan familiares, es momento de actuar. Una oficina inteligente no es un lujo estético. En pleno 2026, las empresas que lideran el mercado no son las que compran más tecnología, sino las que adoptan una cultura basada en datos y eficiencia.

Ahora es tu turno: ¿tu oficina es realmente inteligente o descubriste que te estás quedando atrás? ¿Cuál ha sido tu mayor desafío al integrar soluciones IoT? ¡Te leemos en los comentarios!

Profesor Investigador, Departamento de Economía y Negocios, Universidad del Caribe 

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La revisión del T-MEC en 2026: un momento decisivo para la integración económica de América del Norte

La revisión del T-MEC en 2026: un momento decisivo para la integración económica  de América del Norte




Voces Universitarias  Brenda Lizeth Soto Pérez

La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 representa uno de los acontecimientos económicos y comerciales más relevantes para la región de América del Norte. A seis años de su entrada en vigor, el acuerdo enfrenta su primera evaluación formal, en proceso previsto en el artículo 34.7 que permite a los tres países determinar su continuidad y definir posibles ajustes para responder a los nuevos desafíos económicos, tecnológicos y geopolíticos.

Este proceso se desarrolla en un contexto internacional complejo, caracterizado por tensiones comerciales con Asia, a relocalización de cadenas de suministro (nearshoring), la transformación digital y la creciente competencia por atraer inversiones estratégicas. Por ello, los gobiernos de los tres países han iniciado desde 2025 una serie de consultas públicas, mesas sectoriales y reuniones técnicas para construir sus respectivas posiciones de negociación.

En el caso de México, la Secretaría de Economía llevó a cabo un amplio proceso de consulta que incluyó 30 mesas sectoriales y ejercicios de participación en las 32 entidades federativas. Estas actividades reunieron a representantes empresariales, cámaras industriales, académicos, gobiernos estatales y diversos actores económicos con el objetivo de identificar fortalezas, debilidades y áreas de oportunidad dentro del tratado. Los resultados muestran un respaldo mayoritario a la continuidad del T-MEC, debido a su importancia para las exportaciones, la atracción de inversión extranjera y la integración de las cadenas productivas regionales.

Durante los primeros meses del 2026 comenzaron las mesas de trabajo y negociaciones preliminares entre México y Estados Unidos. Las primeras reuniones se han concentrado en temas estratégicos como las reglas de origen, particularmente en la industria automotriz, acero y aluminio; la seguridad económica regional y la competitividad frente a las economías asiáticas. Uno de los puntos más sensibles es la propuesta estadounidense de fortalecer los requisitos de contenido nacional en ciertos sectores de manufactura.

¿Son estos temas algo negativo para México? No, por el contrario, un mayor requerimiento de contenido nacional en el T-MEC representa más oportunidades para los 3 países. Desde el 2023, han buscado la sustitución de las importaciones asiáticas y el fortalecimiento de la participación regional. Esto se traduce en dejar de comprar desde Asia y comprar más entre Estados Unidos, México y Canadá.

Tanto México como Canadá han expresado ya, de manera formal, su decisión de ratificar el T-MEC hasta el 2042. Falta que Estados Unidos también lo ratifique, teniendo como fecha límite el día 1 julio 2026. En caso de que no se tenga un consenso de los 3 países, se tendrá que revisar cada año hasta el 2036, si para ese año tampoco se llega a un acuerdo, entonces sería el fin de su vigencia.

Sin duda alguna, los resultados de estas negociaciones tendrán efectos directos sobre la competitividad, la inversión y el crecimiento económico de la región durante la siguiente década.

Profesora-investigadora de Tiempo Completo de Economía y Negocios

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Día mundial del medio ambiente, de "deseos imposibles" a socialmente ineludibles

Día mundial del medio ambiente, de "deseos imposibles" a socialmente ineludibles





Voces Universitarias  Dra. Laura Margarita Hernández Terrones

Llegamos al 2026 inmersos en una profunda paradoja ambiental. Mientras la innovación tecnológica alcanza hitos que parecían ciencia ficción hace apenas una década -con satélites monitoreando cada metro de biomasa y sistemas inteligentes optimizando redes eléctricas-, la realidad ambiental nos envía señales de alerta máxima. Cada año se siguen perdiendo millones de hectáreas de bosques, el desafío de cerrar la brecha de desigualdad en el acceso a recursos básicos como el agua potable, la alimentación, y el saneamiento persiste. No todos los países cuentan con la infraestructura necesaria para proveer de los servicios básicos, lo que podría ampliar la distancia entre naciones desarrolladas y en desarrollo.

Acciones como la eliminación definitiva de plásticos de un solo uso, el apoyo a la reforestación con especies nativas, la transición hacia una movilidad más limpia y el fomento de la educación ambiental en las nuevas generaciones son, sin duda, cada día vez más urgentes. El 5 de junio, es mucho más que una fecha en el calendario, busca recordar que el progreso ambiental no depende solo de decisiones políticas, sino de la fuerza colectiva de ciudadanos, comunidades y empresas para proteger nuestro hogar común ante los desafíos climáticos actuales.

Los seres humanos tenemos el poder de hacer que las políticas ambientales más audaces pasen de ser "deseos imposibles" a ser socialmente ineludibles. Las acciones individuales no son "buenas obras" aisladas; son el mecanismo que rompe la inercia del sistema, presionando a gobiernos y sociedad a priorizar el bien común sobre el consumismo desmedido, la pérdida de los recursos y la contaminación a nivel global.

Fechas como el pasado 5 de junio, debe ser una fecha de reflexión sobre los modelos de vida, lo que las generaciones presentes y futuras enfrentan desde ahora, y hasta donde nuestro planeta podrá seguir enviándonos alertas - temperaturas extremas, desastres ambientales, enfermedades, pérdida de ecosistemas-, sin tomar acción y enfrentar el desafío que nos exige nuestro medio ambiente y quienes habitamos el planeta Tierra.


Jefa del Depto. Ciencias Básicas e Ingenierías, Universidad del Caribe

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Taylor, un astronauta perdido y una lección sobre ética universitaria

Taylor, un astronauta perdido y una lección sobre ética universitaria

Voces Universitarias | Víctor Cantero Flores*

En el marco del Día Internacional de la Ética, se me encomendó impartir la conferencia “La ética como brújula universitaria para fortalecer la integridad, el respeto y una cultura de paz”, la cual contó con la participación de estudiantes y docentes de todas las áreas académicas de la Universidad del Caribe. Decidí centrar la charla en una pregunta tan sencilla como profunda: ¿qué debo hacer?. Más allá de los códigos de conducta o los reglamentos institucionales, la reflexión propuso entender la ética como una brújula que orienta nuestras decisiones cuando enfrentamos situaciones complejas o inciertas. Quizá una brújula no sea todo lo que necesito para encontrar la tienda con las mejores ofertas del día, pero sí puede ayudar a encaminarme y encontrarla. En este sentido, la ética no ofrece respuestas automáticas, sino criterios para reflexionar sobre nuestras acciones, sus consecuencias y el impacto que tienen en otras personas y en nosotros mismos.

Para ilustrar esta idea, pensé en un ejemplo poco convencional: el videojuego interactivo Lifeline. En él, mantienes comunicación con Taylor, joven astronauta que, en su primera misión, queda atrapado en una luna distante y que depende de tus decisiones para sobrevivir. Cada mensaje exige elegir entre distintas alternativas, sin conocer con certeza sus consecuencias. A través de esta experiencia, traté de mostrar cómo las decisiones generan responsabilidad y cómo incluso una situación ficticia puede despertar sentimientos de empatía, preocupación y compromiso hacia los demás.

La reflexión permitió establecer un puente entre el juego y la vida universitaria. Situaciones aparentemente cotidianas implican decisiones que afectan a otras personas y contribuyen a fortalecer o debilitar la confianza dentro de la comunidad. En este sentido, Taylor puede representar a nuestros compañeros, amigos, familiares o colegas: personas cuyas vidas pueden verse favorecidas o perjudicadas por nuestras decisiones o acciones.

Sin embargo, durante la conferencia surgió una reflexión adicional. Taylor no solo puede ser alguien más; también puede ser uno mismo. Así como en el juego nuestras decisiones determinan el destino del astronauta, en la vida cotidiana nuestras elecciones van dando forma a la persona que llegamos a ser. Cada acto de honestidad, responsabilidad o respeto, por pequeño que sea, fortalece nuestro carácter; cada decisión contraria a esos valores lo va minando, aunque no lo parezca. La ética, por tanto, no solo orienta nuestra relación con los demás, sino también la manera en que nos construimos como personas.

La invitación final fue mantener activa esa “brújula interior” que permite orientar nuestras acciones hacia el bien común y hacia nuestro propio desarrollo humano. La rapidez de las decisiones y la complejidad cada vez mayor de los desafíos sociales parecen exigir que la ética sea una herramienta indispensable para formar profesionistas y personas humanas capaces de responder la pregunta “¿qué debo hacer?”

*Profesor-Investigador del Departamento de Desarrollo Humano, Universidad del Caribe.

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Paradigmas alimentarios con el uso de la IA

Paradigmas alimentarios con el uso de la IA


Voces Universitarias | Elena Gamarra*

La alimentación, obedece a múltiples visiones: cosmogónicas, rituales y el de los usos costumbres que dicta cada rincón del mundo, el paradigma de nuestra alimentación, por ejemplo, está basado en la tradición oral que permea de generación en generación, para entender el conocimiento heredado, en la utilización de los productos y las técnicas culinarias de nuestras abuelas y que gracias a esto nos han alimentado a través de los siglos.

Este bagaje cultural y culinario, se mueve, evoluciona y se adapta, vamos empleando de la tecnología lo que nos sirve, con resistencia en ocasiones, porque pensamos que nuestra identidad culinaria ancestral podría difuminarse, un miedo común; pero si esa IA nos ayudara a abrir nuevas oportunidades en donde temas como la sostenibilidad, la dietética y nutrición, el aprovechamiento de los recursos naturales fuera la clave para mantener una sólida alimentación por mucho tiempo, entonces otra cosa sería.


Entonces, déjeme plantearle lo siguiente: los alcances actuales que tiene la IA son infinitos, desde las apps con programas de alimentación saludables, nuestros relojes inteligentes que nos ayudan a llevar un control sobre nuestra salud, las infinitas páginas y blogs de cocina saludable especializada para diabéticos, hipertensos y otros padecimientos. ¡Vaya!, hay mucha información y canales que nos aportan conocimiento en nuestra vida cotidiana. Pero si profundizamos más en el tema, la inteligencia artificial antes mencionada representa sólo una pequeña parte de lo que en realidad podría llegar a ser y que se emplea de manera exitosa en diferentes sectores alimentarios. 


Las nuevas alternativas de cultivo sistémico en pequeños espacios controlados como la aeroponia y los DWC (Sistemas de fujo profundo adaptativo), que son sensores conectados a una IA que permiten medir las varianzas de humedad, pH, luz y oxígeno de los cultivos, aprovechando los espacios, los recursos energéticos y controlado la seguridad alimentaria del producto, ya utilizado en varias partes de la República con éxito.


En la industria gastronómica encontramos plataformas que nos ayudan a determinar combinaciones de alimentos, sabores y texturas que resultarían insospechadas, utilizadas ya por restaurantes mexicanos, o bien los sistemas de gestión restaurantero que me permiten medir o analizar patrones de consumo histórico, considerando hasta el clima, que me ayuda a no sobre producir alimentos y disminuir el desperdicio alimentario, lo que me permite reducir la huella ambiental y mejorar la rentabilidad.


El caso de comer carne sin serlo, la nueva tendencia alimentaria de plant base, que permite comer un steack con sabores y texturas muy parecidas a un corte de carne de res hecho únicamente con plantas, el futuro de una alimentación más empática con el medio ambiente.

Nuestra percepción hacia la IA debe considerarse como una relación utilitaria en pro de la mejora continua en todos los sentidos, sin dejar de considerar el valor del contacto humano, el respeto a los recursos naturales, pero sobre todo a la capacidad humana de percibir con nuestros sentidos las experiencias de los aromas, los sabores y lo enriquecedor de producirlo y cocinarlo. Pero también es una realidad que nos alcanzara eventualmente. ¡Así que entrémosle con responsabilidad y conocimiento de la utilidad que se le puede dar! 


*Profesora-Investigadora, Gastronomía, Universidad del Caribe. 



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¿Salimos o nos quedamos? Cambios en el comportamiento del consumidor

¿Salimos o nos quedamos? Cambios en el comportamiento del consumidor


Voces Universitarias | Carolina Moreno*

 En la vida cotidiana, la pregunta sobre si salir a comer o pedir alimentos para consumir en casa o en la oficina, se ha convertido en un dilema recurrente. Este fenómeno no es trivial: refleja una transformación profunda en los hábitos de compra del comportamiento del consumidor que se consolidó durante y después de la pandemia de COVID-19, debido a las restricciones de movilidad, junto con la necesidad de satisfacer el deseo de comer fuera o adquirir víveres para cocinar en el hogar, impulsaron un cambio significativo en los patrones de compra y en la relación de la sociedad con la gastronomía.

Desde una perspectiva pedagógica, este proceso permite comprender cómo las aplicaciones de entrega a domicilio se incorporaron a la rutina diaria, ofreciendo comodidad y acceso inmediato a una amplia variedad de opciones culinarias. La digitalización del consumo gastronómico abrió nuevas posibilidades para los consumidores, quienes encontraron en estas plataformas una solución práctica y eficiente. Sin embargo, desde una mirada crítica, también emergen cuestionamientos sobre la dependencia tecnológica, la pérdida de interacción social en espacios gastronómicos y la homogeneización cultural que puede derivarse de la estandarización de la oferta.

Investigaciones recientes sobre el impacto de las apps de comida rápida y de entrega a domicilio revelan variables que configuran tendencias consolidadas: la preferencia por la inmediatez, la valoración de la conveniencia y la permanencia de hábitos que no solo se mantienen, sino que continúan expandiéndose.

En el caso de Cancún el consumo de comida rápida a través de aplicaciones móviles se ha potencializado de manera significativa motivando a que cada vez se sumen más usuarios, esto nos lleva a preguntar ¿Quiénes son estos usuarios? Los resultados de la investigación señalan a los millennials como los compradores principales, la edad promedio de esta generación oscila entre los 31 y 45 años de edad, quienes se caracterizan por el uso de la tecnología digital, lo cual explica la facilidad que ven en comprar comida de manera rápida y obtenerla en breve tiempo, con un consumo promedio de dos veces por semana.

En suma, la pregunta “¿salimos o nos quedamos?” trasciende la elección individual y se convierte en un espejo de los cambios estructurales entre comodidad tecnológica, interacción social y preservación cultural. La gastronomía, como acto humano y cultural, enfrenta el desafío de adaptarse sin perder su esencia. El futuro del consumo gastronómico dependerá de cómo se logre equilibrar la eficiencia digital con la experiencia social y cultural que solo un restaurante puede ofrecer. Este escenario invita a reflexionar sobre las implicaciones culturales, sociales y económicas.

*Profesora-Investigadora de Gastronomía, Universidad del Caribe

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El turismo comunitario como prioridad nacional

El turismo comunitario como prioridad nacional


Voces Universitarias | Sonia Beatriz Pacheco Castro*

Tihosuco, cuna de la Guerra de Castas, fue testigo de la firma por parte de la Presidenta de la República del Decreto por el que se declara de interés público al Turismo Comunitario publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de marzo del 2026.

Esta declaratoria fortalece y reconoce el valor de la herencia cultural y el patrimonio biocultural de las comunidades indígenas, pesqueras, forestales, ejidales y rurales a través del Turismo Comunitario. Esto aunado a la presión de actores sociales y ambientales para adoptar nuevos modelos de desarrollo turístico en el país, que pasen de la depredación de ecosistemas, gentrificación y la transculturización a la conservación, aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y la revalorización de la cultura; con el fin de contribuir al desarrollo integral sustentable y de la mejora de la calidad de vida en el territorio.

Es importante mencionar que este concepto de Turismo Comunitario no es nuevo; varios autores a nivel internacional y nacional han propuesto características que definen este tipo de turismo de base comunitaria, la cual contempla el uso y aprovechamiento del recurso natural, participación democrática de la comunidad receptora, distribución equitativa de los beneficios, el rescate de la cultura viva y la defensa de sus territorios. En esta modalidad de turismo es importante la intervención de las comunidades locales en la autogestión de actividades, creación de productos y servicios turísticos y la administración de este.

Considerando que no es un tema nuevo ¿Qué conlleva esta declaratoria?

En el Artículo 1. Lo señala como una actividad esencial para el desarrollo del turismo nacional, la gestión sostenible de los territorios, el cuidado de la riqueza biocultural, la reducción de la pobreza y la prosperidad compartida de las comunidades que poseen atractivos, desarrollan actividades y ofrecen sus servicios por conducto de los Prestadores de Servicios de Turismo Comunitario en los Destinos Turísticos Comunitarios.

En este sentido se espera que se integre esta modalidad de turismo a los ejes rectores del Programa Sectorial de Turismo 2025-2030, para el fomento del desarrollo regional y comunitario, promover la sostenibilidad en el territorio nacional, se integren programas gubernamentales con estrategias y acciones para la preservación del patrimonio biocultural, el desarrollo integral de infraestructura y equipamientos, capacitación y asesoría técnica y financiera a los actores involucrados.

Para ello es ineludible la reorganización de los gobiernos estatales y municipales desde sus oficinas representativas en materia de turismo para que sigan las directrices de esta declaratoria, dando paso a la creación de los programas para el impulso del Turismo Comunitario propiamente diseñados para cada comunidad siendo que son totalmente diferentes unas de otras y las necesidades varían dependiendo del nivel de desarrollo en que se encuentran.

Los retos que generalmente se presentan en este tipo de iniciativas gubernamentales es la falta de recursos etiquetados para la continuidad de los programas, poco interés de la comunidad a pesar de contar con recursos naturales con potencial turístico, nula cohesión social y la dependencia al asistencialismo que solo cubre de manera parcial las necesidades de la población.

Finalmente, desde la academia las universidades que ofrecen carreras de turismo deben contemplar la alineación a estas nuevas modalidades que son prioridad nacional a sus programas educativos como parte de su contribución al desarrollo sustentable de la región y área de afluencia; ya que se requieren profesionales íntegros, empáticos, lideres con ética y responsabilidad social y ambiental.

*Profesora Investigadora de Turismos Alternativo y Gestión del Patrimonio de la Universidad del Caribe

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El tiempo que no tenemos: ciudades cuidadoras y la pobreza invisible

El tiempo que no tenemos: ciudades cuidadoras y la pobreza invisible

 


Voces Universitarias | Christine Mc Coy*


Existe una forma de pobreza que no aparece en los índices económicos tradicionales, que no se mide en salarios ni en acceso a bienes materiales. Se trata de la pobreza de tiempo: la situación en que las personas no cuentan con tiempo suficiente para cubrir sus necesidades básicas, para participar en la vida social y, al mismo tiempo, atender las responsabilidades de cuidado que la vida cotidiana exige.

El concepto, ha sido trabajado por economistas feministas como Diane Elson y por organismos como ONU Mujeres y la CEPAL, se centra en el hecho de que el bienestar no depende solo de cuánto dinero tenemos, sino también de cómo distribuimos nuestras horas del día.

El trabajo de cuidado —cuidar a hijos e hijas, personas mayores, enfermas o con discapacidad; cocinar, limpiar, acompañar— es invisible para la economía formal, pero sostiene todo lo que sí se contabiliza. En la mayoría de las sociedades, ese peso recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Cuando una mujer pasa tres horas al día transportando a sus hijos a la escuela porque no hay rutas accesibles, o cuando dedica sus tardes a cuidar a una persona mayor porque no existen servicios públicos de apoyo, no solo está agotada: está siendo empobrecida en tiempo. Ese empobrecimiento tiene consecuencias directas en su autonomía económica, su salud y su participación en la vida pública.

Aquí es donde entra el concepto de ciudad cuidadora. Una ciudad cuidadora no es simplemente una ciudad amable o bonita. Es una ciudad que reconoce el trabajo de cuidado como parte esencial de la vida urbana y que organiza su infraestructura, sus servicios y sus políticas para distribuirlo con mayor justicia. Una ciudad cuidadora diseña transporte público pensando en quién viaja con carriolas y bolsas del mercado; construye parques y espacios donde las personas mayores puedan estar con dignidad; ubica los servicios de salud, educación y apoyo familiar cerca de donde vive la gente, no a horas de distancia. En suma, toma en serio que cuidar cuesta tiempo, y que ese tiempo tiene valor.

Cancún: el paraíso que no cuida a quienes lo sostienen

Pensar en Cancún desde esta perspectiva genera incomodidad, pero una reflexión necesaria. 

Cancún es una ciudad construida para el turismo, diseñada desde afuera hacia adentro: pensada para quienes llegan, no para quienes viven en ella. El resultado es una geografía profundamente desigual, donde la zona hotelera concentra inversión, infraestructura y servicios, mientras que las colonias donde vive la mayor parte de la población trabajadora —Región 94, Región 227, Villas del Rey, entre muchas otras— enfrentan calles sin banquetas, transporte escaso e irregular, ausencia de espacios públicos dignos y una distancia enorme, física y simbólica, entre donde se vive y donde se trabaja.

¿Quiénes son las personas que sostienen esa industria turística? En su mayoría, mujeres. Camaristas, cocineras, meseras, trabajadoras de limpieza, empleadas de comercios. Muchas de ellas viajan una, dos o hasta tres horas diarias en combis y autobuses para llegar a sus centros de trabajo. Cuando terminan su jornada, las espera otra: la del hogar. Cuidar a sus hijos, preparar alimentos, atender a personas dependientes. No hay guarderías suficientes, no hay horarios de servicio que se ajusten a sus turnos, no hay espacios en sus colonias donde dejar a un hijo mientras se trabaja. El tiempo no alcanza, y eso tiene nombre: pobreza de tiempo.

La pregunta que emerge no es solo técnica, es ética: ¿puede llamarse exitosa una ciudad que produce riqueza para el turismo global mientras empobrece en tiempo a quienes la mantienen funcionando?

La noción de ciudad cuidadora nos invita a imaginar a Cancún de otra manera. Una ciudad donde el transporte público llegue a las colonias periféricas con frecuencia y horarios que acompañen los turnos laborales. Una ciudad con estancias infantiles accesibles en precio y horario para madres trabajadoras del sector servicios. Una ciudad que valore los mercados de barrio, las redes vecinales de apoyo, los centros comunitarios como infraestructura de cuidado, no como rezago social. Una ciudad que entienda que el bienestar de quien cuida es condición, y no lujo, del desarrollo.

Cancún tiene frente a sí un reto que va más allá del urbanismo. Requiere preguntarse, con honestidad, a quién sirve la ciudad que ha construido. Y atreverse a responder que sirve, sobre todo, a quienes no viven en ella o no de manera equitativa

*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Universidad del Caribe

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