Voces Universitarias | Edgar Fernando Peña Torres*
La búsqueda de alimentos más saludables y con propiedades funcionales ha impulsado el interés de incluir plantas tradicionales a productos de consumo cotidiano. Entre ellas destaca la chaya (Cnidoscolus aconitifolius) que es una planta ampliamente conocida en la región del sureste de México, particularmente en la península de Yucatán; ya que sus hojas contienen compuestos bioactivos y nutricionales que pueden aprovecharse la mejora de productos alimenticios como lo son los productos cárnicos.
Particularmente, la chaya aporta proteínas, fibra dietética, minerales, vitaminas y antioxidantes gracias a sus compuestos fenólicos. Debido a esta composición su incorporación en alimentos puede contribuir a mejorar el perfil nutricional y aportar propiedades funcionales a los alimentos. En el caso de los productos cárnicos, como la carne molida, salchichas, jamones o productos reestructurados, esta inclusión de hojas de chaya representa una alternativa para enriquecer alimentos que tradicionalmente tienen un contenido elevado de proteína y grasa, pero reducida o nula cantidad de fibra.
Uno de los principales beneficios potenciales de la chaya es su actividad antioxidante, ya que los compuestos fenólicos presentes en sus hojas pueden ayudar a disminuir los procesos de oxidación en la carne. Esto resulta significativo en los productos cárnicos ya que la oxidación de las grasas puede afectar el sabor, el aroma, el color y la estabilidad del alimento durante su almacenamiento. En este sentido, algunas investigaciones en nuestro grupo de trabajo han encontrado hallazgos importantes con la inclusión de chaya en carne molida donde estas hojas mejoran la estabilidad oxidativa y las características sensoriales en el producto cárnico.
Otro aspecto de interés es el aumento del contenido de fibra; ya que, al incorporar chaya a una formulación cárnica es posible incrementar la cantidad de fibra dietética del producto y, al mismo tiempo reducir parcialmente la proporción de ingredientes de origen animal. Por lo tanto, esta característica puede favorecer el desarrollo de alimentos con un perfil nutricional diferente al de los productos cárnicos convencionales. Además de sus propiedades nutricionales y tecnológicas, el uso de chaya puede contribuir a la valorización de recursos vegetales regionales. Su aprovechamiento como ingrediente funcional abre posibilidades para desarrollar productos innovadores que combinen ingredientes tradicionales con nuevas tecnologías de procesamiento de alimentos.
Sin embargo, es importante señalar que las hojas de chaya no deben consumirse crudas debido a la presencia de compuestos cianogénicos. Por lo que deben pasar por un proceso térmico adecuado para reducir estos compuestos y permitir su utilización alimentaria de manera segura. Por esta razón, cualquier aplicación de la chaya en productos cárnicos debe considerar cuidadosamente las condiciones de preparación y procesamiento.
Es importante señalar que la chaya presenta un potencial como ingrediente funcional en productos cárnicos principalmente por su aporte de fibra, compuestos antioxidantes y otros nutrientes como proteínas; por lo que su incorporación puede contribuir al desarrollo de alimentos con características nutricionales y tecnológicas mejoradas, además de promover el aprovechamiento de una planta tradicional de gran importancia regional.
*Profesor Investigador del Departamento de Turismo Sustentable, Gastronomía y Hotelería. Universidad del Caribe



