Voces Universitarias | Brenda Lizeth Soto Pérez
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 representa uno de los acontecimientos económicos y comerciales más relevantes para la región de América del Norte. A seis años de su entrada en vigor, el acuerdo enfrenta su primera evaluación formal, en proceso previsto en el artículo 34.7 que permite a los tres países determinar su continuidad y definir posibles ajustes para responder a los nuevos desafíos económicos, tecnológicos y geopolíticos.
Este proceso se desarrolla en un contexto internacional complejo, caracterizado por tensiones comerciales con Asia, a relocalización de cadenas de suministro (nearshoring), la transformación digital y la creciente competencia por atraer inversiones estratégicas. Por ello, los gobiernos de los tres países han iniciado desde 2025 una serie de consultas públicas, mesas sectoriales y reuniones técnicas para construir sus respectivas posiciones de negociación.
En el caso de México, la Secretaría de Economía llevó a cabo un amplio proceso de consulta que incluyó 30 mesas sectoriales y ejercicios de participación en las 32 entidades federativas. Estas actividades reunieron a representantes empresariales, cámaras industriales, académicos, gobiernos estatales y diversos actores económicos con el objetivo de identificar fortalezas, debilidades y áreas de oportunidad dentro del tratado. Los resultados muestran un respaldo mayoritario a la continuidad del T-MEC, debido a su importancia para las exportaciones, la atracción de inversión extranjera y la integración de las cadenas productivas regionales.
Durante los primeros meses del 2026 comenzaron las mesas de trabajo y negociaciones preliminares entre México y Estados Unidos. Las primeras reuniones se han concentrado en temas estratégicos como las reglas de origen, particularmente en la industria automotriz, acero y aluminio; la seguridad económica regional y la competitividad frente a las economías asiáticas. Uno de los puntos más sensibles es la propuesta estadounidense de fortalecer los requisitos de contenido nacional en ciertos sectores de manufactura.
¿Son estos temas algo negativo para México? No, por el contrario, un mayor requerimiento de contenido nacional en el T-MEC representa más oportunidades para los 3 países. Desde el 2023, han buscado la sustitución de las importaciones asiáticas y el fortalecimiento de la participación regional. Esto se traduce en dejar de comprar desde Asia y comprar más entre Estados Unidos, México y Canadá.
Tanto México como Canadá han expresado ya, de manera formal, su decisión de ratificar el T-MEC hasta el 2042. Falta que Estados Unidos también lo ratifique, teniendo como fecha límite el día 1 julio 2026. En caso de que no se tenga un consenso de los 3 países, se tendrá que revisar cada año hasta el 2036, si para ese año tampoco se llega a un acuerdo, entonces sería el fin de su vigencia.
Sin duda alguna, los resultados de estas negociaciones tendrán efectos directos sobre la competitividad, la inversión y el crecimiento económico de la región durante la siguiente década.
Profesora-investigadora de Tiempo Completo de Economía y Negocios
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