Taylor, un astronauta perdido y una lección sobre ética universitaria

Taylor, un astronauta perdido y una lección sobre ética universitaria

Voces Universitarias | Víctor Cantero Flores*

En el marco del Día Internacional de la Ética, se me encomendó impartir la conferencia “La ética como brújula universitaria para fortalecer la integridad, el respeto y una cultura de paz”, la cual contó con la participación de estudiantes y docentes de todas las áreas académicas de la Universidad del Caribe. Decidí centrar la charla en una pregunta tan sencilla como profunda: ¿qué debo hacer?. Más allá de los códigos de conducta o los reglamentos institucionales, la reflexión propuso entender la ética como una brújula que orienta nuestras decisiones cuando enfrentamos situaciones complejas o inciertas. Quizá una brújula no sea todo lo que necesito para encontrar la tienda con las mejores ofertas del día, pero sí puede ayudar a encaminarme y encontrarla. En este sentido, la ética no ofrece respuestas automáticas, sino criterios para reflexionar sobre nuestras acciones, sus consecuencias y el impacto que tienen en otras personas y en nosotros mismos.

Para ilustrar esta idea, pensé en un ejemplo poco convencional: el videojuego interactivo Lifeline. En él, mantienes comunicación con Taylor, joven astronauta que, en su primera misión, queda atrapado en una luna distante y que depende de tus decisiones para sobrevivir. Cada mensaje exige elegir entre distintas alternativas, sin conocer con certeza sus consecuencias. A través de esta experiencia, traté de mostrar cómo las decisiones generan responsabilidad y cómo incluso una situación ficticia puede despertar sentimientos de empatía, preocupación y compromiso hacia los demás.

La reflexión permitió establecer un puente entre el juego y la vida universitaria. Situaciones aparentemente cotidianas implican decisiones que afectan a otras personas y contribuyen a fortalecer o debilitar la confianza dentro de la comunidad. En este sentido, Taylor puede representar a nuestros compañeros, amigos, familiares o colegas: personas cuyas vidas pueden verse favorecidas o perjudicadas por nuestras decisiones o acciones.

Sin embargo, durante la conferencia surgió una reflexión adicional. Taylor no solo puede ser alguien más; también puede ser uno mismo. Así como en el juego nuestras decisiones determinan el destino del astronauta, en la vida cotidiana nuestras elecciones van dando forma a la persona que llegamos a ser. Cada acto de honestidad, responsabilidad o respeto, por pequeño que sea, fortalece nuestro carácter; cada decisión contraria a esos valores lo va minando, aunque no lo parezca. La ética, por tanto, no solo orienta nuestra relación con los demás, sino también la manera en que nos construimos como personas.

La invitación final fue mantener activa esa “brújula interior” que permite orientar nuestras acciones hacia el bien común y hacia nuestro propio desarrollo humano. La rapidez de las decisiones y la complejidad cada vez mayor de los desafíos sociales parecen exigir que la ética sea una herramienta indispensable para formar profesionistas y personas humanas capaces de responder la pregunta “¿qué debo hacer?”

*Profesor-Investigador del Departamento de Desarrollo Humano, Universidad del Caribe.

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Paradigmas alimentarios con el uso de la IA

Paradigmas alimentarios con el uso de la IA


Voces Universitarias | Elena Gamarra*

La alimentación, obedece a múltiples visiones: cosmogónicas, rituales y el de los usos costumbres que dicta cada rincón del mundo, el paradigma de nuestra alimentación, por ejemplo, está basado en la tradición oral que permea de generación en generación, para entender el conocimiento heredado, en la utilización de los productos y las técnicas culinarias de nuestras abuelas y que gracias a esto nos han alimentado a través de los siglos.

Este bagaje cultural y culinario, se mueve, evoluciona y se adapta, vamos empleando de la tecnología lo que nos sirve, con resistencia en ocasiones, porque pensamos que nuestra identidad culinaria ancestral podría difuminarse, un miedo común; pero si esa IA nos ayudara a abrir nuevas oportunidades en donde temas como la sostenibilidad, la dietética y nutrición, el aprovechamiento de los recursos naturales fuera la clave para mantener una sólida alimentación por mucho tiempo, entonces otra cosa sería.


Entonces, déjeme plantearle lo siguiente: los alcances actuales que tiene la IA son infinitos, desde las apps con programas de alimentación saludables, nuestros relojes inteligentes que nos ayudan a llevar un control sobre nuestra salud, las infinitas páginas y blogs de cocina saludable especializada para diabéticos, hipertensos y otros padecimientos. ¡Vaya!, hay mucha información y canales que nos aportan conocimiento en nuestra vida cotidiana. Pero si profundizamos más en el tema, la inteligencia artificial antes mencionada representa sólo una pequeña parte de lo que en realidad podría llegar a ser y que se emplea de manera exitosa en diferentes sectores alimentarios. 


Las nuevas alternativas de cultivo sistémico en pequeños espacios controlados como la aeroponia y los DWC (Sistemas de fujo profundo adaptativo), que son sensores conectados a una IA que permiten medir las varianzas de humedad, pH, luz y oxígeno de los cultivos, aprovechando los espacios, los recursos energéticos y controlado la seguridad alimentaria del producto, ya utilizado en varias partes de la República con éxito.


En la industria gastronómica encontramos plataformas que nos ayudan a determinar combinaciones de alimentos, sabores y texturas que resultarían insospechadas, utilizadas ya por restaurantes mexicanos, o bien los sistemas de gestión restaurantero que me permiten medir o analizar patrones de consumo histórico, considerando hasta el clima, que me ayuda a no sobre producir alimentos y disminuir el desperdicio alimentario, lo que me permite reducir la huella ambiental y mejorar la rentabilidad.


El caso de comer carne sin serlo, la nueva tendencia alimentaria de plant base, que permite comer un steack con sabores y texturas muy parecidas a un corte de carne de res hecho únicamente con plantas, el futuro de una alimentación más empática con el medio ambiente.

Nuestra percepción hacia la IA debe considerarse como una relación utilitaria en pro de la mejora continua en todos los sentidos, sin dejar de considerar el valor del contacto humano, el respeto a los recursos naturales, pero sobre todo a la capacidad humana de percibir con nuestros sentidos las experiencias de los aromas, los sabores y lo enriquecedor de producirlo y cocinarlo. Pero también es una realidad que nos alcanzara eventualmente. ¡Así que entrémosle con responsabilidad y conocimiento de la utilidad que se le puede dar! 


*Profesora-Investigadora, Gastronomía, Universidad del Caribe. 



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