El cuidado que Cancún no ve: una deuda urgente con la gente que cuida

 


El cuidado que Cancún no ve: una deuda urgente con la gente que cuida /
 Por Pilivet Aguiar Alayola


Cancún es una ciudad construida alrededor de una promesa: el cuidado impecable. Ése es
nuestro producto estrella: hoteles de lujo, servicios personalizados, atención meticulosa a
cada detalle del visitante, etc. Pero, dando un paso fuera de la zona hotelera, nos topamos
con las realidades de las colonias donde vive quien hace posible esa maravilla diaria: la
mesera, la camarista, el guía, la recepcionista, el jardinero, etc.

Allí, la promesa de cuidado se desvanece. La paradoja es dolorosa: somos expertos en
cuidar al foráneo, pero hemos descuidado a los nuestros. La crisis silenciosa del cuidado
está fracturando hogares, frenando carreras y limitando el futuro de la ciudad. ¿De qué
crisis hablamos? De la madre autónoma que elige entre llegar tarde a su trabajo (y
arriesgar su empleo) o dejar a su hijo pequeño en un lugar inseguro. Del hijo que, tras su
jornada en un restaurante, debe atender a su padre adulto mayor con discapacidad, sin
recursos ni conocimientos adecuados. De la familia que destina la mitad de su sueldo en
una guardería privada. Esta es la normalidad para miles de cancunenses, principalmente
mujeres.

El problema tiene raíces profundas: somos una ciudad joven, con muchos niños y niñas.
Somos una ciudad de migrantes, donde las redes familiares de apoyo son frágiles. Y somos
una ciudad de horarios exhaustivos, donde el turno de la tarde o el trabajo en domingo
destrozan cualquier arreglo familiar.

La carga abrumadoramente cae sobre las mujeres. Son ellas quienes reducen sus horas de
trabajo, quienes abandonan sus estudios, quienes cargan con el estrés constante de
resolver los cuidados de una casa. Es una cuestión de justicia, pero también de economía:
el talento y la energía de la mitad de la población están siendo agotados.

La buena noticia: La solución ya existe. Se llama “Sistema de Cuidados”. No es un sueño
abstracto sino propuestas concretas que incluyen centros de cuidado infantil municipales
en colonias clave, con horarios extendidos que coincidan con los turnos hoteleros;
comedores comunitarios, apoyo a cuidadores de adultos mayores, con capacitación y
respiro; un directorio certificado de cuidadoras, que salga de la informalidad, propuestas
de "banco de tiempo" comunitario, donde vecinos intercambian horas de cuidado, etc.

Es un sistema inteligente, que se paga a sí mismo en bienestar y productividad. Liberaría a
las mujeres para trabajar y estudiar. Daría paz mental a las familias. Crearía empleos
formales y dignos en el sector del cuidado. Mejoraría la vida de nuestras infancias y
juventudes. En resumen, haría de Cancún una ciudad más humana, justa y en realidad,
más próspera.

Así que esto es un llamado a la acción: es una responsabilidad de todos y todas solicitar un
sistema de cuidados municipal. Cancún merece ser un hogar para quienes lo habitan, no
solo un destino para quienes lo visitan. Construyamos el cuidado que nos debemos. Por el
bienestar de todos y todas.

Profesora-Investigadora, Depto. Desarrollo Humano, Universidad del Caribe.




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