Voces Universitarias | Dr. Oscar Reyes Hernández*
El juego tradicional y las actividades recreativas guardan en su interacción una fuerza pacificadora y comunitaria. El juego es un acto profundamente colectivo, donde los retos y emociones se comparten. Jugar en comunidad universitaria implica mucho más que seguir reglas o pasar el tiempo y ganar. Es un ejercicio lúdico que convoca voluntades, reúne pensamientos dispersos y teje los hilos de una memoria compartida.
Conscientes del valor humanista de estas prácticas, la Universidad del Caribe a través de su Departamento de Desarrollo Humano, participó la Jornada Nacional de Juegos Tradicionales, mediante sesiones lúdicas y recreativas. Nuestra institución se suma activamente a la recuperación de las tradiciones mexicanas para “Reconocer el valor cultural e histórico de los juegos tradicionales, a través de su recuperación y la práctica segura con enfoque comunitario y alternativa de recreación activa frente al uso excesivo de pantallas”.
1. Fomento de la paz y la convivencia sana mediante la activación de espacios de empatía e inclusión.
2. Gestión de conflictos en entornos seguros: Un marco de juego cuenta con reglas claras y aceptadas de manera voluntaria. Esto permite experimentar la competencia, la negociación y el desacuerdo en un ambiente controlado donde el error no genera castigo, sino aprendizaje, promoviendo la tolerancia a la frustración y la autorregulación emocional.
3. Desarrollo del Pensamiento Crítico. Porque te invita a la evaluación de variables, la toma de decisiones e impulsa la creatividad y el pensamiento divergente.
Al poner en marcha la lotería, las cartas, el Kimbomba, entre otros la Universidad del Caribe no solo promueve la activación física y la recreación, sino que abre espacios de convivencia sana y armónica. Así, entre risas y dinámicas compartidas, el juego tradicional se consolida en Quintana Roo como un puente fundamental para reconocernos en el otro, sanar las distancias y recordar en los distintos espacios universitarios quiénes somos.
Nuestra iniciativa va más allá del ámbito académico formal, su meta busca transformar el entorno (más horizontal e incluyente) donde estudiantes de distintas carreras, semestres o contextos socioeconómicos interactúan en igualdad de condiciones, fortaleciendo la integración y la diversidad cultural.
“Para la Universidad del Caribe el juego ofrece una pausa necesaria para reducir el estrés diario, cultivar la salud emocional y devolver a la vida universitaria mayor cercanía y convivencia sana”.



