El día 2 de febrero 2024 en Área Natural Protegida (ANP) Estatal Laguna Manatí, nos reunimos estudiantes de los Programas Educativos (PE) de Turismo Alternativo e Ingeniería Ambiental de la Universidad del Caribe, este último grupo, se conformó por practicantes la Dra. Marina García Rosas, el Dr. Juan F. Bárcenas Graniel y la M.C. Jennifer Méndez Torres. La Dra. Marina invitó también a sus estudiantes de la asignatura de química orgánica. Todos reunidos para desempeñar ciertas actividades en conmemoración al día internacional de los humedales.
La cita fue a las 8:00 a.m. en la entrada a la laguna Manatí, por lo que nos reunimos primero en la Universidad del Caribe a las 7:30 a.m., llegué 4 minutos antes de lo previsto por lo que me dio tiempo de revisar si necesitábamos algo para la práctica (Siempre es acertado llegar con tiempo), una vez reunidos todos mis compañeros nos organizamos para transportarnos en nuestros vehículos siguiendo a quien sabía dónde quedaba el lugar.
Al llegar a la laguna a las 7:55 a.m. nos reunimos con el Dr. Bárcenas para hacer una revisión de los instrumentos, en especial el CTD (Acrónimo en inglés de Conductivity, Temperature, Depth), ya que más adelante mi compañera Valeria Mendicuti y yo daríamos una pequeña presentación de su uso. Una vez instalados tomamos el CTD y lo encendimos para que el equipo captara señal satelital (Ya que cuenta con GPS integrado) y así pudiéramos iniciar a tomar datos de prueba. Después de unos 3 minutos el CTD captó señal e ingresamos a un canal pluvial que conecta con la laguna, donde hicimos una rápida medición para corroborar que todo estuviera en orden.
Al terminar salimos de la laguna. Ese día llegaron varios grupos al lugar, estas agrupaciones se componían de estudiantes de varios niveles de escuela primaria, secundaria y preparatoria, así como un grupo Scout.
Al final pude observar que juntos éramos un conjunto muy grande de personas interesadas en conmemorar este día.
Una vez que todos llegaron a la laguna el Biólogo Gonzalo Aldana nos dio una pequeña bienvenida a todos los estudiantes, profesores y acompañantes, ya que una escuela llegó con su camarógrafo y algunos reporteros.
Terminada la introducción y repartidas las actividades y quienes se encargaron de ellas, pasamos a la alguna, estando dentro, todavía esperamos unos 20 minutos ya que el Biól. Gonzalo Aldana platicaba con los estudiantes de primaria y hacían una ceremonia para pedir permiso e iniciar los trabajos y así poder entrar al manglar.
Después de que todos estuvieron listos, empezamos a adentrarnos al manglar, caminamos aproximadamente unos 700 m hasta llegar al final del sendero, durante el camino pudimos observar que se habían instalado en determinados puntos algunas actividades para los niños de primaria y secundaria. Al llegar al final del camino ya se encontraban desarrollando explicaciones del lugar, nosotros procedimos a acomodarnos en un pequeño espacio para después tratar de realizar una medición, sin embargo nos percatamos que el CTD había perdido su señal lo que imposibilitaba tomar la medición, para resolver esto, decidimos regresar a la entrada de la reserva, fuimos hasta el mismo punto en donde ya habíamos captado señal por primera vez, y esperamos a que el instrumento repitiera este proceso, tardó alrededor de 15 minutos. Ahora, ya con señal regresamos al punto donde ya nos habíamos instalado y recibimos instrucciones de iniciar con las demostraciones del uso del CTD, por lo que se nos asignó a un grupo de la Universidad del Caribe que todavía no conocían el equipo de medición.
Poco a poco fuimos introduciéndonos al manglar con ayuda de un bordón que encontramos durante nuestro regreso de captar señal, fuimos llegando a una profundidad de 60 centímetros del agua, ideal para realizar las mediciones. El grupo al cual les enseñamos a usar el CTD fue de aproximadamente 12 estudiantes, les mostramos cómo se encendía, el menú de la pantalla del CTD o display, explicamos qué significa cada icono, el significado del nombre del instrumento, y datos relevantes para su correcto funcionamiento.
Después del mini taller CTD que duró al menos 40 minutos, nos dirigimos al sitio de investigación llamado parcela 2.
Una vez ahí alcanzamos al grupo al que se le mostraba la parcela 2 y el cenote anexo, ahí se nos indicó lo siguiente por realizar, esto consistía en introducirnos más al manglar, hasta llegar a un cenote (que les pusimos de nombre Alux), que fue previamente ubicado y ahí planeamos realizar mediciones con el CTD.
Sin embargo, después de un complicado camino el CTD perdió su señal y no pudimos realizar las mediciones pertinentes, por suerte sí se pudo hacer una observación parcial del fondo con ayuda de unos visores, así mismo se hicieron unas tomas con la cámara GoPro, y por último se marcó el punto con el GPS.
Con la información obtenida se decidió que era hora de salir del manglar y regresamos al sendero para incorporarnos con todo el equipo, mi compañera Valeria y yo nos dirigimos al punto donde habíamos dejado nuestras pertenencias antes de dar las demostraciones del uso del CDT, estando ahí le pedimos al Dr. Bárcenas la GoPro para tomar algunos videos de la laguna, después cuando ya íbamos de regreso a la entrada de la reserva observamos que las actividades seguían en proceso para los chicos de primaria, secundaria y preparatoria, cabe resaltar que pudimos ver un cocodrilo a tan solo 4 m del sendero esto fue muy significativo porque ya dábamos por hecho que no íbamos a poder alguno ese día. Para la medición CTD regresaremos tratando de resolver lo de la pérdida de señal satelital, causada por la cobertura del manglar.
Ya para finalizar el día limpiamos el CTD con agua purificada al igual que su funda protectora, para luego dejar que se secara y guardarlo en su estuche.
Considero que toda esta experiencia fue toda una aventura, por momentos estresante ya que desde días antes tuvimos que empezar a preparar el equipo que se ocuparía, revisar que estuvieran en óptimas condiciones para que estando en el manglar el margen de error sea el mínimo. Creo que esa primera parte fue la más complicada, puesto que el CTD es un instrumento que es complicado de abrir, y nosotros constantemente teníamos que estar haciendo pruebas con él porque no estaba trabajando correctamente. Al final de muchos intentos se logró que estuviera listo a tiempo para el gran día. Poder presenciar un acontecimiento de esta magnitud me brindó muchos conocimientos tanto académicos como personales, pude pasar un buen dia con mis compañeros y profesores y al mismo tiempo estar al contacto con la naturaleza.
Agradecimientos: Agradecemos al Biol. José Gonzalo Aldana Pech, Encargado de Áreas protegidas zona norte del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas del Estado de Quintana Roo, por la invitación a participar en este importante evento, y por refrendar la colaboración interinstitucional.
Voces Universitarias | Dra. Carmen L. Cervantes*
El pasado fin de semana navegando por Instagram me encontré con un post que pregonaba la receta para el éxito: “inicia tu día a las 4 am, haz ejercicio todos los días, medita mínimo una hora, sal menos de fiesta, rodéate de personas de alto valor y no te quejes nunca…”. Acto seguido, te ofrecían un método para mejorar tu vida por 300 dólares.
Entre una mezcla de asombro y consternación, reflexioné sobre el avance de la humanidad hacia un “capitalismo espiritual”, y es que a partir de la pandemia y el surgimiento de una economía del autoencierro, nuestras preferencias de consumo se volcaron hacia mercancías inmateriales a través de plataformas digitales y de streaming.
El sistema capitalista se ha propuesto explotar todas las experiencias de bienestar y calidad de vida. Hoy con tan solo un click es posible agendar una sesión de yoga, contactar con un coach de vida, encontrar un grupo de meditación, aprender alimentación ayurvédica o alcanzar la sanación espiritual. Nos hemos convertido en consumidores de nuestra propia existencia.
Sin embargo, una vez más estamos ante una paradoja del capitalismo. En una sociedad que opera bajo una lógica de competencia y necesidad de crecimiento constante, los seres humanos se miden en función de sus logros y el nivel de sus posesiones materiales. Como consecuencia de una positividad tóxica, la autoexplotación en aras de la autorrealización personal se ha convertido en la norma.
Esto ha traído como consecuencia un incremento considerable de padecimientos como depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad y una larga lista de enfermedades psíquicas. Al respecto, considero que hay una relación directa con la alteración de los ritmos biológicos de los seres humanos y los ciclos de la naturaleza. En afán de maximizar la acumulación de capital, nos hemos convertido en una “sociedad del cansancio”, término acuñado por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han.
Pero no hay de que preocuparse, el mismo capitalismo tiene la “solución” al vacío existencial y a los males que aquejan a la sociedad moderna: la mercantilización de la evolución de la conciencia. Sin embargo, hay que entender que no hay recetas mágicas, y si bien, podemos incorporar cambios en nuestras rutinas, cada individuo tiene momentos de mayor o menor vitalidad, más productivos, menos fértiles, etc., que generalmente están asociados con los ciclos orgánicos y no con las fases de acumulación de riqueza.
Hagamos una analogía, pensemos que, sin intervención alguna, los árboles crecen a un ritmo diferente en función de su propia naturaleza. Un roble puede tardar hasta 200 años en alcanzar su máximo desarrollo. En este sentido, vayamos más despacio y alineémonos al propósito más fundamental de nuestra existencia mediante la práctica de la reciprocidad, la solidaridad, la colectividad, y no a través de las trampas del capitalismo de la espiritualidad.
*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Universidad de Caribe.
Voces Universitarias | Roberto Parra*
Cuando cursaba el primer año de la preparatoria, me encontré en la biblioteca de la escuela un ejemplar de la novela De perfil. Trata sobre un par de días en la vida de un adolescente que está a punto de entrar a la preparatoria. Me fascinó la forma en que ahí se presentan el lenguaje, el pensamiento y las experiencias de un joven en México. Sentí que el libro había sido escrito enteramente para mí y lo leí varias veces, entusiasmado.
Después conseguí y leí también con avidez otros libros del mismo autor, José Agustín. Así, sin apellido. Nacido en Acapulco en 1944. Empezó su trayectoria como escritor siendo todavía adolescente, cuando escribió su primera novela, La tumba. Su maestro, Juan José Arreola, consiguió que dicha novela fuera publicada en 1964 por la casa editorial Mester, en una modesta primera edición de quinientos ejemplares que se agotaron en muy pocos días. Conocí este dato leyendo la primera autobiografía que José Agustín publicó, a los veintidós años, siendo ya un autor conocido, titulada “Quién soy, dónde estoy, qué me dieron”. Me tomó algo de tiempo darme cuenta de que este título, como mucho de lo que él escribió, está cargado de doble sentido y de referencias humorísticas a lo que se considera rebelde o transgresor (en este caso, a las drogas).
Furor matutino, Inventando que sueño, El rey se acerca a su templo, Ciudades desiertas, El rock de la cárcel, Tragicomedia mexicana (I, II y III), La contracultura en México, Los grandes discos del rock (1951-1975)… Podría decir tanto sobre cada uno de estos libros, mis favoritos de entre sus obras. En vez de eso, contaré dos anécdotas propias relacionadas con él.
Cuando estaba en el primer o segundo año de la licenciatura, descubrí por casualidad su dirección de correo electrónico. Le escribí un correo desde mi computadora de escritorio agradeciéndole sinceramente por todo lo que había leído de él. Me tomé la libertad de añadirlo a mi lista de contactos en Hotmail Messenger, que por aquel tiempo comenzaba a existir. Pasaron varios días sin que obtuviera respuesta, hasta que un día, mientras estaba frente a mi computadora, me llegó un mensaje instantáneo. Era José Agustín. Resultó ser alguien increíblemente humilde y generoso con su tiempo; sin conocerme, se interesó genuinamente por mí y por lo que le contaba. Me preguntó quiénes eran mis autores favoritos, con la condición de que no lo mencionara. Recuerdo haber incluido en mi respuesta a Homero y Borges, y también que mi respuesta le gustó. Chateé con él tres o cuatro veces en total, cada vez durante cerca de una hora. Después de eso decidí no molestarlo más, y así concluyó mi contacto personal con él.
Un par de años más tarde, durante una excursión que duró tres semestres por diferentes clases de literatura hispánica en la Universidad de Sonora, recuerdo haber investigado qué libros de José Agustín tenían en la biblioteca del Departamento de Letras y Lingüística. Esta biblioteca, por cierto, era de acervo cerrado, lo que significa que uno pide los libros en un mostrador y espera a que la persona encargada los traiga desde los estantes, a los que no hay acceso. Solicité el libro La tumba, de José Agustín, con curiosidad de releerlo después de varios años, cuando yo había dejado ya de ser adolescente. Me entregaron el libro y me senté por ahí mismo con la intención de leerlo de principio a fin. En cierto momento durante la lectura, por curiosidad, revisé el colofón (la anotación en la página final del libro donde se menciona el lugar y la fecha de la impresión) y me llevé la sorpresa de mi vida. Decía: Editorial Mester, 1964; tiraje: quinientos ejemplares. Lo que tenía en mis manos era uno de los quinientos ejemplares de esa primera edición de la primera novela publicada por José Agustín. No voy a negar que pasó por mi mente el deseo de quedármelo. En caso de ‘extravío’ de un libro, la única penalización probablemente sería reponer el libro con otro ejemplar del mismo título, lo cual era muy fácil de hacer ya que prácticamente en cualquier librería de México podía encontrarse alguna copia. No lo hice. Terminé de leerlo y lo devolví a la biblioteca, en donde espero que permanezca.
Además de varios excelentes libros, José Agustín nos dejó algunas divertidas cápsulas televisivas en las que habla sobre libros y otros asuntos. En una de ellas aparecía en cierta tienda departamental, propiedad de Carlos Slim y conocida por su logotipo con tres búhos rojos, explicando de manera cómica cómo robarse libros de las tiendas. En tono de broma advertía que era algo que había que hacer únicamente en caso de extrema necesidad, y reconocía que hubo libros importantes para su formación que, en su etapa de formación, no podría haber conseguido de otra manera. Más tarde me enteré, por buena fuente, de que en esa cápsula no solamente aparentó robarse un libro de esa tienda, sino que verdaderamente lo hizo. Quizás él no habría desaprobado que yo me quedara con ese ejemplar de la primera edición de su primer libro.
Su hijo José Agustín Ramírez escribió sobre él este fin de semana en uno de los principales periódicos del país: “José Agustín debe estar ya volando entre galaxias, de estrella en estrella, cruzando los abismos oscuros y las supernovas. El infinito es su destino. Voltea hacia atrás por un distante instante, y nos sonríe.” Un saludo con gratitud y cariño al maestro José Agustín.
Voces Universitarias | Dra. Lorena Hernández von Wobeser*
En otoño de 2023 se adquirieron 15 licencias del software Minecraft for Education para el programa de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje. Como profesora del Núcleo Académico de dicha maestría, tomé la iniciativa de explorar la herramienta con algunos “conejillos de indias”.
Los primeros en probar la herramienta fueron los niños de la comunidad universitaria que visitaron las instalaciones durante el Viernes de Consejo, del mes de octubre. Para esta fecha, la Ludoteca había organizado actividades relacionadas a los festejos de Halloween y Día de Muertos. A mi hija Marina se le ocurrió la idea: “¡Hagamos en Minecraft un altar de muertos!” Durante una hora, los niños de entre 5-12 años trabajaron en equipos de 3 a 4 personas en la elaboración de altares de muertos virtuales. Durante esta sesión, confirmé que Minecraft estimulaba en los niños el aprendizaje divertido de la computación. Así como habilidades como la creatividad y el trabajo en equipo.
Mis segundos “conejillos de indias” fueron mis estudiantes de la Licenciatura en Innovación Empresarial, particularmente de la asignatura “Desarrollo organizacional y cambio”. Esta asignatura tiene muchísimos contenidos teóricos. Y me preguntaba durante el semestre, cómo balancear los contenidos con algunas actividades prácticas, que atendieran el logro de los objetivos procedimental y actitudinal.
Durante el tercer parcial veíamos algunas herramientas teóricas para planear el logro de metas organizacionales, diagramas y reingeniería de procesos. Fue cuando se me ocurrió realizar una secuencia de aprendizaje apoyada en la herramienta de Minecraft for Education. La secuencia de aprendizaje abarcó 5 sesiones de la siguiente manera:
Sesión 1. Se realizaron dos equipos grandes de 8 integrantes. Se planeó en un documento por escrito la construcción de un “producto grande”: eligieron la construcción de casas. Se definieron metas de producción, diseño y planos de las casas. También diseñaron “Descripciones de puesto” (especificando tareas y bloques que podría usar cada puesto- ej. carpintero, topógrafo, albañil…). Por último, también se crearon diagramas de proceso para la producción de las casas con una secuencia establecida para cada puesto.
Sesión 2. Los estudiantes tuvieron 2 horas para ejecutar lo planeado en Minecraft. Durante la sesión, la profesora experta en temas de calidad, Mtra. Yindali Manzanero y yo, auditamos los procesos y metas del equipo, supervisando que siguieran a pie de la letra lo planeado. Cabe señalar que los estudiantes experimentaron en el mundo virtual una extenuante jornada de trabajo en equipo.
CASAS DEL EQUIPO 1:
CASAS DEL EQUIPO 2:
Sesión 3. Se realizó una entrevista frente a grupo a los líderes del equipo. Como si yo, su profesora, fuera una consultora para detectar aciertos y errores en su planeación original. (La idea era modelar una entrevista consultor-director de empresa) y después de la entrevista, se acordaron mejoras en la planeación.
Sesión 4. Se tomó una sesión más para realizar los cambios en los documentos de planeación. Ajustando metas, planos de las casas, diseños de puesto y diagrama de proceso.
Sesión 5. En la última sesión se ejecutaron los cambios planeados en otra sesión de 2 horas de producción en Minecraft. Ambos equipos pudieron vivenciar un aumento evidente en la productividad. Los siguientes videos fueron tomados en esta última sesión https://www.loom.com/share/fe65ef9c96a8409db9f417fab3e4cb62?sid=7be16fc1-9964-41ae-8194-b1e210afb48f
https://www.loom.com/share/86aa819506cd4e8484ae8e1ce8124ada?sid=58c780d5-a1fc-47a2-b06f-efee03780b54
A partir de esta secuencia de aprendizaje, los estudiantes pudieron integrar al menos 5 tópicos del temario en una actividad práctica llevada a cabo en un entorno digital.
Después de este pilotaje con Minecraft for Education veo mucho potencial en el uso de la herramienta para muchas asignaturas que imparto como “Desarrollo organizacional y cambio”, “Diseño organizacional”, “Pensamiento sistémico” y “Administración de recursos humanos”. También lo veo útil como un medio para fomentar el trabajo en equipo y la creatividad, valores que promueve nuestra universidad.
¡Minecraft for Education es una herramienta de aprendizaje disponible en la Universidad del Caribe!
*Profesora del núcleo académico de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje.
Rara vez voy a la biblioteca de la Universidad. Con lo que me gusta curiosear en libros, debería ir, a diario, un ratito; hasta sería saludable darme esa excusa para desentumecerme de la jornada frente a la computadora, pero paso meses sin visitarla. Me he vuelto comodino. Fuera de mi pequeño acervo doméstico, encuentro mis temas de interés intencionalmente o por azar, navegando en la Red y adiestrándome en el oficio de googlear; y frecuentemente, cedo a la intertextualidad. Por lo demás, no se me da muy bien eso de devolver los libros en una semana.
Pero, el otro día, en buena hora, por menesteres ajenos a la lectura, fui a nuestra biblioteca. Al pasar por el stand de exhibición de las novedades, topé con un libro que me hizo recordar mi época de estudiante de tiempo completo en El Colegio de México. Fue uno de esos flashazos intempestivos, como los que eventualmente suscita un aroma o una melodía que uno guarda en el inconsciente, recónditamente asociados con algún momento de la propia vida. En este caso, se trató del guiño de un título: The Outsiders.
Me precipité a abrir el libro en busca del autor, que no recordaba, y el índice. Nada cuadraba con mi recuerdo. Me bastó adentrarme en unas cuantas líneas del prólogo para darme cuenta de que estaba reviviendo una epifanía con el libro equivocado. Aquél, ahora he podido reconstruirlo, era la obra del singular sociólogo Howard Becker (fallecido en agosto de 2023 a los 95 años). Se llamaba, escuetamente, Outsiders (1967). Y su subtítulo insinuaba una crítica a la forma en que la sociología venía tratando la “desviación”. Seguramente me interesó porque, a los pocos meses de ingresar al Colmex, mis maestros ya me habían inoculado el virus de la elucubración teórica. Y se comprenderá que a esa edad me resultase seductor un libro que, para estudiar a los “diferentes”, los “marginales”, los “rompe-normas”, i.e., los outsiders, reivindicaba metodológicamente: darle la voz a los sujetos calificados como tales y no sólo a la sociedad que los etiquetaba.
Pero el librito que ahora, casi sesenta años después, tenía entre manos, no era menos interesante. Se titulaba The Outsiders y se trataba de una novela escrita por una adolescente. Se la publicaron cuando ella tenía 16 años. Al poco tiempo, en 1967, fue llevada al cine con una pléyade de actores proto-famosos. Y, más tarde, en vista de su éxito, la convirtieron en serie. No obstante su contemporaneidad con el libro de Becker, nunca supe de su existencia.
¿Qué hace en nuestra Biblioteca esa épica de bandas rivales acuchillándose mutuamente en un pueblo norteamericano? No lo sé. Me parece probable que se haya solicitado su adquisición como material para estimular las sesiones de conversación en inglés entre jóvenes. Y no parece una mala idea. De hecho, The Outsiders figura como ejemplo emblemático de buena “literatura juvenil”, y esta edición, de Penguin, trae entre sus anexos una sección de Temas de Debate.
Pero, hablando de darle la voz a todos los implicados en una conflictiva social, ahora que la estoy leyendo, me parece que el primer valor de esta ficción es justamente la autenticidad en la creación de las voces. Es como si esta escritora hubiera escuchado a temprana edad el llamado de Howard Becker y se hubiera dedicado a hilvanar un bestiario empático a partir de girones biográficos y anecdóticos de los púberes con los que convivía. Y por ello, quiero recomendar su lectura a estudiantes y profesores, como un precipitador de buenos debates universitarios.
En español, tanto a la novela como a la película, las titularon: Rebeldes
Se pueden encontrar versiones completas en Internet. Y con toda seguridad estas traducciones bastarán para apropiarse de la historia. Pero recomiendo muy mucho que, quien pueda, lea la novela en el idioma original. Aunque su carga de slang (caló, argot, jerga) dificulte por momentos precisar el sentido del algún pasaje de la trama, vale más aclararlo en la convergencia entre la luz que arroja el contexto, la intuición lectora y la visita a un diccionario de modismos, que ceder a la facilidad de buscar una versión en español. Ni la de Alfaguara ni las que circulan en Internet logran hacer justicia a la calidad literaria que ya había alcanzado esta joven escritora. Ella sabe echar mano de recursos poéticos que conectan a fondo con el lector, tiene destreza narrativa para entregar la historia y perspicacia para captar la interioridad y la idiosincrasia de sus personajes. Llevar eso a otro idioma requiere de un traductor que a todo ese bagaje pueda sumar vivencias de primera mano de un mundillo equivalente.
No sé si esta recomendación vaya a caer en suelo fértil*. Lo que sí sé es que yo obtuve un buen saldo de este pequeño desvío de mi rutina. En realidad, sacando cuentas, de mis visitas a la Biblioteca, siempre salgo con la pluma recargada. Me propongo ir con más frecuencia.
*Si mi recomendación no te convence, mira la de Letraherido:
https://posadadellector.blogspot.com/2015/11/rebeldes-de-susan-ehinton-o-la-novela.html
NOTA:
Para quien quiera mayores referencias sobre el libro, traduzco, en un Apéndice a este texto, partes de un Prólogo que la autora, Susan E. Hinston** escribió para la edición de 2009, cuando su primera incursión en las letras ya se había convertido en la beloved story of heroism, friendship and belonging que sigue acumulando ventas.
APÉNDICE I
Dice la autora:
Querido lector
Me resulta muy difícil hablar sobre mí y especialmente sobre The Outsiders,
que fue escrita en un momento terrible de mi vida, que se publicó por una
serie de complicadas coincidencias y que ha ido más allá de lo que
cualquier autor se atrevería a soñar. Pero lo voy a intentar.
[…] De hecho, la empecé a los 15 años, como un cuento sobre un
muchacho que es vapuleado cuando regresa del cine a su casa.
Pero no sólo escribí The Outsiders, la viví. En retrospectiva puedo ver cuán
importante fue para mí poder llevar otra vida en aquel tiempo; ser otra
persona, habérmelas con problemas que tenía que afrontar, a la par que
escribía como una forma de comprender y asimilar lo que me sucedía.
Todo esto, lo veo, en retrospectiva. Pues […] en aquel tiempo, yo estaba
enojada con la situación social en mi prepa. Necesitaba con desesperación
materiales de lectura que abordaran con realismo la vida adolescente.
Sabía que iba a ser escritora. Amo escribir. Empecé en la primaria porque
me encantaba leer y me gustaba la idea de hacer que las historias
sucedieran como yo quería. Cuando llegué a la prepa, había estado
practicando por años. De modo que me entusiasmó, pero no me sorprendió
cuando, el día que me gradué de la prepa, recibí mi contrato de publicación.
The Outsiders me ha llevado a muchos lugares que nunca habría soñado.
Me dio a conocer personas que nunca habría conocido. Aunque, Patrick
Swayze, Tom Cruise, Matt Dillon, Rob Lowe, C. Thomas Howell, Emilio
Estevez y Ralph Macchio, son nombres muy familiares para la mayoría de
la gente, y suscitan imágenes de estrellato y glamour, yo los recuerdo como
un grupo de muchachos amorosos, locos, increíblemente talentosos y, a la
vez, como unos adolescentes perfectamente normales. Estuve involucrada
en cada aspecto de la filmación de The Outsiders, y mi recuerdo más
querido es el de los ratos que pasé con “mis muchachos”.
Debo agradecerle a Francis Ford Coppola, no sólo el respeto, la amabilidad
y la amistad que recibí de él en lo personal, sino el haber realizado la
película para los fans del libro. Realizó una adaptación fiel, consultándome
para todo, desde las locaciones hasta el vestuario, pero, sobre todo,
siempre quiso cumplir con los fans del libro. Y, hasta donde yo sé, él es el
único director que haya vuelto atrás a completar una película suya, porque
esos fans se lo pidieron (The Outsiders, The complete novel DVD).
En cuanto a los fans, recibo cartas [de todas partes y diversas edades]. De
convictos, policías, maestros, trabajadores sociales y, por supuesto, de
chicos. Chicos que viven vidas como las de los Outsiders, chicos que no
pueden imaginarse viviendo vidas como las que se presentan en The
Outsiders. Chicos que leen todo el tiempo. Chicos que nunca antes habían
terminado un libro.
Las cartas que dicen: “me encantó el libro”, son buenas. Las que dicen: “no
me gustaba leer y ahora leo todo el tiempo”, son mejores. Pero las que
dicen: “The Outsiders me cambió la vida” […], francamente me asustan.
¿Quién soy yo para cambiarle la vida a nadie? Creo que la mejor respuesta
sería: “fue el libro, no, el autor”; “es el mensaje, no, el mensajero”.
**(Susan E. Hinston también es la autora de la base de otra famosa adaptación al cine: Rumble Fish [La ley de la calle]).
APÉNDICE II
Howard Becker además de sociólogo era músico. Dentro del mundillo académico
era reconocido como muy buen escritor. Su Outsiders dedica sendas partes a
investigar cómo se ven, a sí mismos, el mundillo de los fumadores de mariguana y
el mundillo de los ejecutantes de jazz. Un hallazgo interesante es que ellos, a su
vez, nos ven a los demás como “cuadrados”, como “outsiders”. La adopción de
esta nueva sensibilidad para la ciencia social se promueve desde el epígrafe inicial
de su libro mediante una cita de Faulkner. Pero más que defender, como éste, que
toda valoración está en la mirada del espectador, trata de entender los valores que
sustentan la no conformidad de algunos grupos con las normas sociales.
Epigrafe inicial de OUTSIDERS de Howard Becker
(Cita de un pasaje de AS I LAY DYING de William Faulkner)
Sometimes I ain´t so sho who´s got ere a
right to say when a man is crazy
and when he ain´t.
Sometimes I think it ain´t none of us pure
crazy and ain´t none of us pure sane until
the balance of us talks him that-a-way.
It´s like it ain´t so much what a fellow
does, but it´s the way the majority of folks
is looking at him when he does it.
A veces no estoy tan seguro de quién
tiene derecho a decir si un hombre está
loco o, no. A veces, creo que ninguno de
nosotros está totalmente loco o
totalmente sano, hasta que la mayoría
habla así de alguien. Parece que no se
trata tanto de lo que un tipo hace, sino de
cómo lo ve la mayoría de la gente cuando
lo hace.
(Traducción: Jorge Jufresa)
Voces Universitarias | Dra. Carmen L. Cervantes*
Cada 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante, y en este sentido, resulta necesario reflexionar sobre el derecho a la libre movilidad de las personas. Si bien la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su Artículo 13 señala que: “toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado”, la profundización de la globalización y el incremento en los niveles de interconexión entre países, sociedades y sistemas económicos no solo ha transformado la realidad de las migraciones internacionales, sino que ha complejizado el fenómeno generando profundos impactos económicos, sociales y políticos, así como el debilitamiento de los derechos de las personas migrantes.
Los países se encuentran atrapados en una “paradoja liberal”. Mientras que el intercambio de bienes, capital y servicios ha adquirido una amplia movilidad a nivel global, la migración de personas continúa restringida a pesar de que resulta fundamental para soportar los procesos productivos y los desequilibrios demográficos en los países desarrollados. Esta situación ha desencadenado fuertes debates sobre los efectos de los flujos migratorios en la competencia laboral y la presión sobre los servicios públicos, generando una hiperpolitización negativa del fenómeno migratorio que se alimenta de discursos antiinmigrantes, xenófobos y apórofos, aun cuando el tema se ha colocado en el centro de las agendas gubernamentales.
Algunos sectores en los países de origen argumentan que las personas migrantes atentan contra la soberanía y seguridad nacional, contribuyen al deterioro del tejido social y a la falta de cohesión social, e incluso a raíz de la pandemia se les considera como importantes focos de transmisión de enfermedades. Sin duda la retórica antiinmigrante afecta a la estabilidad social y política de las naciones, polariza a las sociedades y acelera el debilitamiento de los derechos de las personas migrantes, a quienes cada vez más se les concibe como fuerza de trabajo, una simple mercancía y no como un integrante de la sociedad que les acoge.
Sin embargo, ¿qué es lo que realmente resulta incómodo de la presencia de personas migrantes? Acaso es su origen distinto, sus tradiciones y costumbres, sus creencias, o es que en un sistema donde se privilegia la individualidad, el éxito y la acumulación en todas sus formas, se repele lo que es extraño aun cuando no exista ninguna intención hostil y se desea eliminarlo a causa de su otredad. O quizá porque son el reflejo de la pobreza, precariedad, racialización, exclusión y desigualdad, producto de un sistema altamente depredador para los menos favorecidos que no se puede sostener más.
Ante esta cambiante y compleja realidad del fenómeno migratorio, ¿Qué podemos hacer como sociedad, más allá de las acciones emprendidas por los Estados y los Organismos Internacionales? Si la vía diplomática y la celebración de acuerdos siguen siendo necesarios para la gestión de la movilidad humana, se requiere construir nuevas solidaridades, así como nuevas miradas y debates mediante la concientización sobre el respeto a las diferencias entre los individuos. En este punto, las instituciones educativas constituyen espacios para promover una cultura de paz y fomentar el conocimiento sobre los derechos humanos de las personas y en particular sobre los derechos de las poblaciones migrantes.
Es fundamental entender que no existen personas ilegales, la ilegalidad se produce mediante el miedo a lo desconocido, políticas de control cada vez más restrictivas, las expulsiones forzadas, la construcción de nuevos muros, la fortificación y militarización de los espacios fronterizos, e incluso a través de fronteras ideológicas. El hecho de que una persona cruce una frontera de manera irregular no la convierte en criminal, pues tal como lo señala la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.
*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Unicaribe.
Es importante hacer énfasis en que salud no significa la ausencia de enfermedad, sino tener un estado de bienestar general, y esto significa condiciones de vida dignas.
Las ciudades son entes vivos que están en constante cambio y así como las personas deben someterse a análisis médicos para asegurar que todo esté bien, digamos que son sus procesos anuales de mantenimiento, las ciudades también deben de contar con programas de manteamiento para que puedan crecer de manera saludable y no solamente por la ciudad en sí, sino por las personas que en ellas habitan.
Por eso es importante incluir la lente de salud al momento del diseño, ejecución y mantenimiento de las ciudades. Con esto en mente se está desarrollando un área del urbanismo conocida como urbanismo saludable en el que busca atender problemáticas urbanas que sin imaginarlo colaboran a que se deteriore la salud de sus habitantes.
El Proyecto SALURBAL, Salud Urbana en América Latina, gestionado por el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), ha evaluado la calidad de la salud de habitantes de las ciudades más pobladas en el continente y ha encontrado que las enfermedades crónicas no transmisibles como padecimientos cardiovasculares, diabetes, enfermedades pulmonares causan el 71% de las muertes en el mundo y están relacionadas con la vida urbana.
El proyecto impulso un documental llamado “es más importante tu código postal que tu código genético” que justamente habla de las disparidades que se presentan en las ciudades entre las distintas zonas de una ciudad.
El 80% de la población en Latinoamérica vive en ciudades, esta región es considerada la más urbana del planeta y la que más inequidad presenta, al contar con 8 de los 20 países más inequitativos del mundo.
El mismo proyecto señala que los determinantes más importantes de las enfermedades crónicas tienen que ver con el entorno y el entorno incluye muchos factores que determinarán la salud y las inequidades en la salud de la población.
Entre estos factores se encuentran condiciones de vivienda, hacinamiento, ambiente construido, niveles de contaminación ambiental, condiciones sociales. Acceso a la educación, acceso al trabajo, niveles de ingreso y pobreza.
Por lo anterior, es importante que la planeación urbana se realice con visión de salud y calidad de vida promocionando un transporte público accesible, asequible, limpio y seguro; fomentar la transporte activo, es decir caminar y para ello mejorar las infraestructura y seguridad peatonal, disminuir las políticas urbanísticas que impulsan el crecimiento horizontal y apostar por un crecimiento compacto bien planificado.
Esperemos que las remodelaciones que en nuestras ciudades se realizan utilicen los lentes de salud para contar con espacios que fomenten la salud de todos los habitantes y paulatinamente cambiar ese paradigma de ser urbanas que enferman a sus habitantes. Con esto desde la Universidad del Caribe les deseamos una Feliz Navidad y un Próspero Año nuevo y los esperemos en 2024 en este espacio para seguir reflexionando acerca de nuestras ciudades.
*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Universidad del Caribe.