Paradigmas alimentarios con el uso de la IA

Paradigmas alimentarios con el uso de la IA


Voces Universitarias | Elena Gamarra*

La alimentación, obedece a múltiples visiones: cosmogónicas, rituales y el de los usos costumbres que dicta cada rincón del mundo, el paradigma de nuestra alimentación, por ejemplo, está basado en la tradición oral que permea de generación en generación, para entender el conocimiento heredado, en la utilización de los productos y las técnicas culinarias de nuestras abuelas y que gracias a esto nos han alimentado a través de los siglos.

Este bagaje cultural y culinario, se mueve, evoluciona y se adapta, vamos empleando de la tecnología lo que nos sirve, con resistencia en ocasiones, porque pensamos que nuestra identidad culinaria ancestral podría difuminarse, un miedo común; pero si esa IA nos ayudara a abrir nuevas oportunidades en donde temas como la sostenibilidad, la dietética y nutrición, el aprovechamiento de los recursos naturales fuera la clave para mantener una sólida alimentación por mucho tiempo, entonces otra cosa sería.


Entonces, déjeme plantearle lo siguiente: los alcances actuales que tiene la IA son infinitos, desde las apps con programas de alimentación saludables, nuestros relojes inteligentes que nos ayudan a llevar un control sobre nuestra salud, las infinitas páginas y blogs de cocina saludable especializada para diabéticos, hipertensos y otros padecimientos. ¡Vaya!, hay mucha información y canales que nos aportan conocimiento en nuestra vida cotidiana. Pero si profundizamos más en el tema, la inteligencia artificial antes mencionada representa sólo una pequeña parte de lo que en realidad podría llegar a ser y que se emplea de manera exitosa en diferentes sectores alimentarios. 


Las nuevas alternativas de cultivo sistémico en pequeños espacios controlados como la aeroponia y los DWC (Sistemas de fujo profundo adaptativo), que son sensores conectados a una IA que permiten medir las varianzas de humedad, pH, luz y oxígeno de los cultivos, aprovechando los espacios, los recursos energéticos y controlado la seguridad alimentaria del producto, ya utilizado en varias partes de la República con éxito.


En la industria gastronómica encontramos plataformas que nos ayudan a determinar combinaciones de alimentos, sabores y texturas que resultarían insospechadas, utilizadas ya por restaurantes mexicanos, o bien los sistemas de gestión restaurantero que me permiten medir o analizar patrones de consumo histórico, considerando hasta el clima, que me ayuda a no sobre producir alimentos y disminuir el desperdicio alimentario, lo que me permite reducir la huella ambiental y mejorar la rentabilidad.


El caso de comer carne sin serlo, la nueva tendencia alimentaria de plant base, que permite comer un steack con sabores y texturas muy parecidas a un corte de carne de res hecho únicamente con plantas, el futuro de una alimentación más empática con el medio ambiente.

Nuestra percepción hacia la IA debe considerarse como una relación utilitaria en pro de la mejora continua en todos los sentidos, sin dejar de considerar el valor del contacto humano, el respeto a los recursos naturales, pero sobre todo a la capacidad humana de percibir con nuestros sentidos las experiencias de los aromas, los sabores y lo enriquecedor de producirlo y cocinarlo. Pero también es una realidad que nos alcanzara eventualmente. ¡Así que entrémosle con responsabilidad y conocimiento de la utilidad que se le puede dar! 


*Profesora-Investigadora, Gastronomía, Universidad del Caribe. 



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¿Salimos o nos quedamos? Cambios en el comportamiento del consumidor

¿Salimos o nos quedamos? Cambios en el comportamiento del consumidor


Voces Universitarias | Carolina Moreno*

 En la vida cotidiana, la pregunta sobre si salir a comer o pedir alimentos para consumir en casa o en la oficina, se ha convertido en un dilema recurrente. Este fenómeno no es trivial: refleja una transformación profunda en los hábitos de compra del comportamiento del consumidor que se consolidó durante y después de la pandemia de COVID-19, debido a las restricciones de movilidad, junto con la necesidad de satisfacer el deseo de comer fuera o adquirir víveres para cocinar en el hogar, impulsaron un cambio significativo en los patrones de compra y en la relación de la sociedad con la gastronomía.

Desde una perspectiva pedagógica, este proceso permite comprender cómo las aplicaciones de entrega a domicilio se incorporaron a la rutina diaria, ofreciendo comodidad y acceso inmediato a una amplia variedad de opciones culinarias. La digitalización del consumo gastronómico abrió nuevas posibilidades para los consumidores, quienes encontraron en estas plataformas una solución práctica y eficiente. Sin embargo, desde una mirada crítica, también emergen cuestionamientos sobre la dependencia tecnológica, la pérdida de interacción social en espacios gastronómicos y la homogeneización cultural que puede derivarse de la estandarización de la oferta.

Investigaciones recientes sobre el impacto de las apps de comida rápida y de entrega a domicilio revelan variables que configuran tendencias consolidadas: la preferencia por la inmediatez, la valoración de la conveniencia y la permanencia de hábitos que no solo se mantienen, sino que continúan expandiéndose.

En el caso de Cancún el consumo de comida rápida a través de aplicaciones móviles se ha potencializado de manera significativa motivando a que cada vez se sumen más usuarios, esto nos lleva a preguntar ¿Quiénes son estos usuarios? Los resultados de la investigación señalan a los millennials como los compradores principales, la edad promedio de esta generación oscila entre los 31 y 45 años de edad, quienes se caracterizan por el uso de la tecnología digital, lo cual explica la facilidad que ven en comprar comida de manera rápida y obtenerla en breve tiempo, con un consumo promedio de dos veces por semana.

En suma, la pregunta “¿salimos o nos quedamos?” trasciende la elección individual y se convierte en un espejo de los cambios estructurales entre comodidad tecnológica, interacción social y preservación cultural. La gastronomía, como acto humano y cultural, enfrenta el desafío de adaptarse sin perder su esencia. El futuro del consumo gastronómico dependerá de cómo se logre equilibrar la eficiencia digital con la experiencia social y cultural que solo un restaurante puede ofrecer. Este escenario invita a reflexionar sobre las implicaciones culturales, sociales y económicas.

*Profesora-Investigadora de Gastronomía, Universidad del Caribe

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El turismo comunitario como prioridad nacional

El turismo comunitario como prioridad nacional


Voces Universitarias | Sonia Beatriz Pacheco Castro*

Tihosuco, cuna de la Guerra de Castas, fue testigo de la firma por parte de la Presidenta de la República del Decreto por el que se declara de interés público al Turismo Comunitario publicado en el Diario Oficial de la Federación el 23 de marzo del 2026.

Esta declaratoria fortalece y reconoce el valor de la herencia cultural y el patrimonio biocultural de las comunidades indígenas, pesqueras, forestales, ejidales y rurales a través del Turismo Comunitario. Esto aunado a la presión de actores sociales y ambientales para adoptar nuevos modelos de desarrollo turístico en el país, que pasen de la depredación de ecosistemas, gentrificación y la transculturización a la conservación, aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y la revalorización de la cultura; con el fin de contribuir al desarrollo integral sustentable y de la mejora de la calidad de vida en el territorio.

Es importante mencionar que este concepto de Turismo Comunitario no es nuevo; varios autores a nivel internacional y nacional han propuesto características que definen este tipo de turismo de base comunitaria, la cual contempla el uso y aprovechamiento del recurso natural, participación democrática de la comunidad receptora, distribución equitativa de los beneficios, el rescate de la cultura viva y la defensa de sus territorios. En esta modalidad de turismo es importante la intervención de las comunidades locales en la autogestión de actividades, creación de productos y servicios turísticos y la administración de este.

Considerando que no es un tema nuevo ¿Qué conlleva esta declaratoria?

En el Artículo 1. Lo señala como una actividad esencial para el desarrollo del turismo nacional, la gestión sostenible de los territorios, el cuidado de la riqueza biocultural, la reducción de la pobreza y la prosperidad compartida de las comunidades que poseen atractivos, desarrollan actividades y ofrecen sus servicios por conducto de los Prestadores de Servicios de Turismo Comunitario en los Destinos Turísticos Comunitarios.

En este sentido se espera que se integre esta modalidad de turismo a los ejes rectores del Programa Sectorial de Turismo 2025-2030, para el fomento del desarrollo regional y comunitario, promover la sostenibilidad en el territorio nacional, se integren programas gubernamentales con estrategias y acciones para la preservación del patrimonio biocultural, el desarrollo integral de infraestructura y equipamientos, capacitación y asesoría técnica y financiera a los actores involucrados.

Para ello es ineludible la reorganización de los gobiernos estatales y municipales desde sus oficinas representativas en materia de turismo para que sigan las directrices de esta declaratoria, dando paso a la creación de los programas para el impulso del Turismo Comunitario propiamente diseñados para cada comunidad siendo que son totalmente diferentes unas de otras y las necesidades varían dependiendo del nivel de desarrollo en que se encuentran.

Los retos que generalmente se presentan en este tipo de iniciativas gubernamentales es la falta de recursos etiquetados para la continuidad de los programas, poco interés de la comunidad a pesar de contar con recursos naturales con potencial turístico, nula cohesión social y la dependencia al asistencialismo que solo cubre de manera parcial las necesidades de la población.

Finalmente, desde la academia las universidades que ofrecen carreras de turismo deben contemplar la alineación a estas nuevas modalidades que son prioridad nacional a sus programas educativos como parte de su contribución al desarrollo sustentable de la región y área de afluencia; ya que se requieren profesionales íntegros, empáticos, lideres con ética y responsabilidad social y ambiental.

*Profesora Investigadora de Turismos Alternativo y Gestión del Patrimonio de la Universidad del Caribe

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El tiempo que no tenemos: ciudades cuidadoras y la pobreza invisible

El tiempo que no tenemos: ciudades cuidadoras y la pobreza invisible

 


Voces Universitarias | Christine Mc Coy*


Existe una forma de pobreza que no aparece en los índices económicos tradicionales, que no se mide en salarios ni en acceso a bienes materiales. Se trata de la pobreza de tiempo: la situación en que las personas no cuentan con tiempo suficiente para cubrir sus necesidades básicas, para participar en la vida social y, al mismo tiempo, atender las responsabilidades de cuidado que la vida cotidiana exige.

El concepto, ha sido trabajado por economistas feministas como Diane Elson y por organismos como ONU Mujeres y la CEPAL, se centra en el hecho de que el bienestar no depende solo de cuánto dinero tenemos, sino también de cómo distribuimos nuestras horas del día.

El trabajo de cuidado —cuidar a hijos e hijas, personas mayores, enfermas o con discapacidad; cocinar, limpiar, acompañar— es invisible para la economía formal, pero sostiene todo lo que sí se contabiliza. En la mayoría de las sociedades, ese peso recae de manera desproporcionada sobre las mujeres. Cuando una mujer pasa tres horas al día transportando a sus hijos a la escuela porque no hay rutas accesibles, o cuando dedica sus tardes a cuidar a una persona mayor porque no existen servicios públicos de apoyo, no solo está agotada: está siendo empobrecida en tiempo. Ese empobrecimiento tiene consecuencias directas en su autonomía económica, su salud y su participación en la vida pública.

Aquí es donde entra el concepto de ciudad cuidadora. Una ciudad cuidadora no es simplemente una ciudad amable o bonita. Es una ciudad que reconoce el trabajo de cuidado como parte esencial de la vida urbana y que organiza su infraestructura, sus servicios y sus políticas para distribuirlo con mayor justicia. Una ciudad cuidadora diseña transporte público pensando en quién viaja con carriolas y bolsas del mercado; construye parques y espacios donde las personas mayores puedan estar con dignidad; ubica los servicios de salud, educación y apoyo familiar cerca de donde vive la gente, no a horas de distancia. En suma, toma en serio que cuidar cuesta tiempo, y que ese tiempo tiene valor.

Cancún: el paraíso que no cuida a quienes lo sostienen

Pensar en Cancún desde esta perspectiva genera incomodidad, pero una reflexión necesaria. 

Cancún es una ciudad construida para el turismo, diseñada desde afuera hacia adentro: pensada para quienes llegan, no para quienes viven en ella. El resultado es una geografía profundamente desigual, donde la zona hotelera concentra inversión, infraestructura y servicios, mientras que las colonias donde vive la mayor parte de la población trabajadora —Región 94, Región 227, Villas del Rey, entre muchas otras— enfrentan calles sin banquetas, transporte escaso e irregular, ausencia de espacios públicos dignos y una distancia enorme, física y simbólica, entre donde se vive y donde se trabaja.

¿Quiénes son las personas que sostienen esa industria turística? En su mayoría, mujeres. Camaristas, cocineras, meseras, trabajadoras de limpieza, empleadas de comercios. Muchas de ellas viajan una, dos o hasta tres horas diarias en combis y autobuses para llegar a sus centros de trabajo. Cuando terminan su jornada, las espera otra: la del hogar. Cuidar a sus hijos, preparar alimentos, atender a personas dependientes. No hay guarderías suficientes, no hay horarios de servicio que se ajusten a sus turnos, no hay espacios en sus colonias donde dejar a un hijo mientras se trabaja. El tiempo no alcanza, y eso tiene nombre: pobreza de tiempo.

La pregunta que emerge no es solo técnica, es ética: ¿puede llamarse exitosa una ciudad que produce riqueza para el turismo global mientras empobrece en tiempo a quienes la mantienen funcionando?

La noción de ciudad cuidadora nos invita a imaginar a Cancún de otra manera. Una ciudad donde el transporte público llegue a las colonias periféricas con frecuencia y horarios que acompañen los turnos laborales. Una ciudad con estancias infantiles accesibles en precio y horario para madres trabajadoras del sector servicios. Una ciudad que valore los mercados de barrio, las redes vecinales de apoyo, los centros comunitarios como infraestructura de cuidado, no como rezago social. Una ciudad que entienda que el bienestar de quien cuida es condición, y no lujo, del desarrollo.

Cancún tiene frente a sí un reto que va más allá del urbanismo. Requiere preguntarse, con honestidad, a quién sirve la ciudad que ha construido. Y atreverse a responder que sirve, sobre todo, a quienes no viven en ella o no de manera equitativa

*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Universidad del Caribe

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Redes sociales e IA, estrategia y oportunidades para micro y pequeños negocios.

Redes sociales e IA, estrategia y oportunidades para micro y pequeños negocios.





Voces Universitarias | Angelica Selene Sterling Zozoaga**

Las redes sociales se han convertido en una herramienta central de comunicación, entretenimiento y mercadotecnia. Su diseño tiene origen hacia finales de la década de los noventa, cuando aparecen plataformas más parecidas a las redes sociales actuales como SixDegrees en 1997, Friendster en 2002 y MySpace en 200, primera plataforma donde ya podías compartir fotografías y música en un espacio personalizable. En 2004 surge Facebook, donde se podían integrar fotos, mensajes y videos, en perfiles de personas, organizaciones e instituciones con y sin fines de lucro permitiendo una comunicación multidireccional entre usuarios que comparten su vida social, noticias, entretenimiento e información, ofreciendo un espacio para la publicidad y promoción, consolidándose como infraestructura clave para el marketing digital.

En México, actualmente existen más de 95 millones de personas usuarias de redes sociales, más de 70% de la población. Entre las plataformas más utilizadas están Facebook, Tik Tok, Instagram y Whatsapp. Estas redes se han convertido en un instrumento importante de comunicación y mercadotecnia digital para marcas y organizaciones de todos los tamaños, que ven en estas un medio para publicitarse y promocionar sus productos y servicios a un costo relativamente más bajo que el de los medios considerados tradicionales como el cine, radio, televisión y prensa. Además, se puede lograr un alcance más dirigido público objetivo, pues permiten, desde la programación de la publicación con pago, definir el segmento o nicho de mercado al que se desea llegar. 

Para los micro y pequeños negocios, las redes sociales frecuentemente representan la plataforma más económica (incluso gratuita) para anunciar sus productos y servicios. La facilidad para hacer una publicación en estos medios les impulsa a realizarlo de manera autónoma y autodidacta. Los resultados varían, cuando hacen publicaciones sin una estrategia clara, pueden alcanzar cierta cantidad de visualizaciones, reacciones y algo de presencia en redes que se limita a su red de contactos; cuando se invierte en publicaciones pagadas, el alcance puede ser mucho mayor, sin embargo, esto no garantiza la conversión de espectador o seguidor a cliente que compra.

¿Entonces? La respuesta, aunque casi obvia, se omite a menudo: una estrategia de publicidad de mercadotecnia digital es vital. En esta estrategia se definen los objetivos de las publicaciones, la periodicidad, el contenido, el formato y el medio de entrega, lo cual resulta complejo para alguien con poca experiencia. Sin embargo, la inteligencia artificial puede funcionar como asistente y guía en este recorrido con herramientas que generan imágenes, videos, textos e instrucciones detalladas, poniendo al alcance del usuario toda la información necesaria no solo para hacer una publicación, sino inclusive para diseñar planes completos de contenidos para atraer al cliente meta. ¿Entonces ya no es necesario contratar a una agencia especializada para hacer marketing digital? Si el presupuesto es muy limitado, apenas se está iniciando y se tiene tiempo para el aprendizaje y generación de la comunicación, podría no ser una opción, pero cuando se sacrifica tiempo y esfuerzo que podrían ser utilizados en la generación de utilidades poniendo atención en otros aspectos del negocio, los conocimientos, experiencia y práctica de los expertos se vuelve una necesidad e inversión más que un gasto.

*Profesora Investigadora, Departamento de Turismo Sustentable, Gastronomía y Hotelería.

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Odoo, Scale Up! y aprendizaje práctico: una experiencia que impulsa en la Unicaribe

Odoo, Scale Up! y aprendizaje práctico: una experiencia que impulsa en la Unicaribe

Voces Universitarias | Wendy Hernández del Puerto*

 La transformación digital ha cambiado la manera en que las empresas operan, se comunican y toman decisiones. En este contexto, la visita académica de estudiantes de Economía y Negocios de de la Universidad del Caribe a Odoo México, representó una experiencia formativa de gran valor, ya que les permitió conocer de cerca cómo una plataforma empresarial integral puede convertirse en aliada de la innovación, la gestión y la competitividad.

Durante la visita, las y los estudiantes participaron en un recorrido por las instalaciones de la empresa y en un taller donde exploraron el potencial de Odoo como herramienta para comprender procesos empresariales reales. Odoo describe su solución como una suite integrada de aplicaciones de negocio que permite gestionar áreas como CRM, ventas, inventario, comercio electrónico, proyectos, recursos humanos y contabilidad, lo que la convierte en una plataforma especialmente útil para la formación de perfiles vinculados con negocios, administración e innovación.

Uno de los elementos que da especial valor a esta experiencia es el vínculo con el Programa Educativo de Odoo, una iniciativa diseñada para acercar a docentes y estudiantes al uso de sistemas de información empresarial en contextos de aprendizaje. De acuerdo con la propia empresa, este programa facilita que el estudiantado comprenda cómo se utilizan realmente los sistemas ERP en las organizaciones, mediante recursos, acompañamiento y experiencias formativas adaptadas al ámbito universitario. Además, Odoo señala que su curso universitario ofrece una formación profunda sobre fundamentos ERP y sus aplicaciones en diversas funciones empresariales.

Dentro de estas herramientas destaca Scale Up, un juego empresarial de Odoo que propone escenarios prácticos para que las y los participantes asuman el papel de propietarios de una pequeña empresa y tomen decisiones relacionadas con compra y venta, gestión de tienda, ventas en línea, servicios, fabricación, códigos de barras, recursos humanos, CRM, contabilidad y desarrollo de aplicaciones. Esta metodología resulta especialmente relevante para estudiantes universitarios, porque convierte conceptos teóricos en experiencias de simulación, análisis y resolución de problemas.

El programa educativo de Odoo así como el uso del Software está disponible para toda la comunidad estudiantil dentro del convenio de colaboración con la empresa.

*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Universidad del Caribe.

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Cronopolítica del paraíso: entre precariedad y esperanza

Cronopolítica del paraíso: entre precariedad y esperanza

Voces Universitarias | Dra. Carmen Lilia Cervantes Bello*

 En Cancún, el tiempo no corre igual para todos. Mientras algunos llegan a pasar unos días sin prisa frente al mar, otros viven pendientes del turno que empieza de madrugada, del camión que tarda horas en cruzar la ciudad o de ese trámite que nunca se resuelve. En este paraíso, el tiempo es un recurso profundamente desigual. Controlar el tiempo de las personas es una forma de violencia y dominación silenciosa que deja una lección clara: el tiempo de unos vale menos que el de otros.

Sin embargo, la espera no aparece por casualidad. Es resultado de un conjunto de normas jurídicas, prácticas administrativas y reglas culturales que produce jerarquías económicas y sociales y estructura la vida en la ciudad. De este mecanismo surge una población en suspenso definida por su vulnerabilidad: personas cuya vida transcurre entre contratos inestables, permisos temporales y requisitos cambiantes, obligadas a demostrar una y otra vez que merecen permanecer, trabajar o acceder a derechos básicos.

Cancún lo muestra con crudeza. Mientras que los turistas consumen tiempo al comprar descanso, diversión y olvido, los trabajadores que sostienen hoteles, restaurantes, transportes y servicios, lo producen. Otros simplemente esperan un salario digno, una vivienda estable o una oportunidad que siempre parece estar por llegar. Todo ocurre bajo el mismo sol, pero con relojes distintos.

Aquí la pregunta clave es quién controla ese tiempo. ¿Acaso esta precariedad temporal es una consecuencia inevitable del modelo turístico o el resultado de decisiones gubernamentales que se diluyen en discursos de progreso? En realidad, no se trata de una decisión aislada ni de un solo actor identificable, sino de un entramado donde el poder público y la lógica capitalista han institucionalizado la incertidumbre como forma de vida.

Los efectos de esta precariedad temporal se sienten en el cuerpo y en el día a día. La incertidumbre constante acelera el ritmo de la existencia, produce ansiedad y deja una sensación persistente de agotamiento. No hay margen para el descanso, el cuidado o el disfrute, ni para pensar más allá del día siguiente. La vida se organiza en función de sostener el presente inmediato, y esa falta de control sobre el propio tiempo termina desgastando no solo a las personas, sino también sus vínculos y la posibilidad de imaginar otra ciudad.

Aun así, esperar no siempre significa rendirse. A veces es sostener redes, inventar ritmos propios, habitar otros tiempos en medio del caos. Pero este halo de esperanza no es ingenuo ni optimista: nace de una conciencia incómoda, la de reconocer que el tiempo ha sido capturado y que esa captura no es natural. Implica entender la espera como una forma de cronopolítica, así como cuestionar un modelo que obliga a vivir siempre al límite del presente. Tal vez ahí, al empezar a pensar el tiempo de otra manera, en esos gestos mínimos y persistentes, se abra otra forma de habitar la ciudad.

*Profesora-Investigadora, Depto. Economía y Negocios, Universidad del Caribe.

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Un diálogo entre el corazón maya y el bordado de X-Pichil, Quintana Roo

Un diálogo entre el corazón maya y el bordado de X-Pichil, Quintana Roo

 



Un diálogo entre el corazón maya y el bordado de X-Pichil, Quintana Roo / 
María del Pilar Jiménez Márquez


En un patio de tierra bajo la sombra de árboles tropicales en X-Pichil, donde el sonido de la fauna se mezcla con el susurro de los hilos. Bordadoras y bordadores mayas, con sus manos de artistas “diseñan lo que hacen”, calculan la cantidad de hilos y colores que usarán para sus creaciones, “dialogan con su propio corazón para dar sentido a la obra” (León Portilla, 1980: 307), porque a partir de su trabajo expresan sus emociones más profundas, reflejando con ello pedazos de su tierra y su historia.

Para las bordadoras y bordadores mayas, el territorio no es solo un mapa o suelo, sino un «lugar donde pasan las cosas» (Coraggio, 2011:281). El bordado es la forma en que escriben la cultura en el espacio físico. Bordar es un acto creativo y un saber ancestral transmitido por generaciones, basa su existencia en los valores culturales transmitidos de manera transgeneracional. Es una de las innumerables formas de mostrar al mundo el “México Profundo” (Bonfil, 2019) que construye caminos de identidad.

Es también una actividad económica que persiste y se adapta para permitir y convertirse en un ingreso para las familias mayas que se desempeñan en la producción de bordados. Dependiendo de la prenda que se borde, puede demorar hasta seis meses su hechura. El trabajo dejado en cada prenda es único e irrepetible y debe ser valorado por su composición y diseño, pero también por el valor cultural que en sí mismo significa. La venta de los bordados enfrenta varios retos, el regateo y la competencia de productos en serie. La calidad del producto radica, en la resistencia del bordado a mano (Chúuy k´ab en maya), no se deshilará. La creativa forma de subsistir en la dinámica del mercado ha dado lugar a que las personas dedicadas a los bordados artesanales flexibilicen su trabajo e incluyan sus creaciones en distintas prendas, sin dejar de imprimir sus huellas en la tela, siempre empleando sus técnicas como la de Xook bil chúuy (en maya, hilo contado).

Durante la pandemia, la actividad productiva se detuvo y en algunos casos las personas bordadoras mayas mediante redes sociales lograron promocionar sus productos, logrando ventas, incluso fuera del país, lamentablemente no son la mayoría.

Por ello es fundamental que, con visión social, mediante las políticas públicas se encaminen esfuerzos para fortalecer a las bordadoras y los bordadores mayas en su labor del día a día, mediante la capacitación y profesionalización en diseño y patronaje, capacitación en uso de herramientas tecnológicas, habilitación de sus talleres con servicios de conectividad, así como con equipo para coser. La forma de organización en colectivos que actualmente tienen las bordadoras y bordadores brinda la posibilidad de conformar centros de diseño y patronaje con impactos locales importantes, que incidan además en el acceso a servicios sociales de salud, laborales y justicia; combatiendo con ello las décadas de inexistencia de políticas públicas de este tipo.

El bordado maya no es solo una artesanía, es un «lenguaje» y un patrimonio vivo que, al ser revalorizado, combate la desigualdad histórica y posiciona a las bordadoras y bordadores mayas como emprendedoras y emprendedores y guardianes de la cultura.

Este artículo se deriva de los resultados parciales de la investigación: Los sistemas productivos y de comercialización artesanales locales y su interacción con las artesanías foráneas en el estado de Quintana Roo.

Profesora-Investigadora, del departamento de Desarrollo Humano, en la Universidad del Caribe.




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El cuidado que Cancún no ve: una deuda urgente con la gente que cuida

El cuidado que Cancún no ve: una deuda urgente con la gente que cuida

 


El cuidado que Cancún no ve: una deuda urgente con la gente que cuida /
 Por Pilivet Aguiar Alayola


Cancún es una ciudad construida alrededor de una promesa: el cuidado impecable. Ése es
nuestro producto estrella: hoteles de lujo, servicios personalizados, atención meticulosa a
cada detalle del visitante, etc. Pero, dando un paso fuera de la zona hotelera, nos topamos
con las realidades de las colonias donde vive quien hace posible esa maravilla diaria: la
mesera, la camarista, el guía, la recepcionista, el jardinero, etc.

Allí, la promesa de cuidado se desvanece. La paradoja es dolorosa: somos expertos en
cuidar al foráneo, pero hemos descuidado a los nuestros. La crisis silenciosa del cuidado
está fracturando hogares, frenando carreras y limitando el futuro de la ciudad. ¿De qué
crisis hablamos? De la madre autónoma que elige entre llegar tarde a su trabajo (y
arriesgar su empleo) o dejar a su hijo pequeño en un lugar inseguro. Del hijo que, tras su
jornada en un restaurante, debe atender a su padre adulto mayor con discapacidad, sin
recursos ni conocimientos adecuados. De la familia que destina la mitad de su sueldo en
una guardería privada. Esta es la normalidad para miles de cancunenses, principalmente
mujeres.

El problema tiene raíces profundas: somos una ciudad joven, con muchos niños y niñas.
Somos una ciudad de migrantes, donde las redes familiares de apoyo son frágiles. Y somos
una ciudad de horarios exhaustivos, donde el turno de la tarde o el trabajo en domingo
destrozan cualquier arreglo familiar.

La carga abrumadoramente cae sobre las mujeres. Son ellas quienes reducen sus horas de
trabajo, quienes abandonan sus estudios, quienes cargan con el estrés constante de
resolver los cuidados de una casa. Es una cuestión de justicia, pero también de economía:
el talento y la energía de la mitad de la población están siendo agotados.

La buena noticia: La solución ya existe. Se llama “Sistema de Cuidados”. No es un sueño
abstracto sino propuestas concretas que incluyen centros de cuidado infantil municipales
en colonias clave, con horarios extendidos que coincidan con los turnos hoteleros;
comedores comunitarios, apoyo a cuidadores de adultos mayores, con capacitación y
respiro; un directorio certificado de cuidadoras, que salga de la informalidad, propuestas
de "banco de tiempo" comunitario, donde vecinos intercambian horas de cuidado, etc.

Es un sistema inteligente, que se paga a sí mismo en bienestar y productividad. Liberaría a
las mujeres para trabajar y estudiar. Daría paz mental a las familias. Crearía empleos
formales y dignos en el sector del cuidado. Mejoraría la vida de nuestras infancias y
juventudes. En resumen, haría de Cancún una ciudad más humana, justa y en realidad,
más próspera.

Así que esto es un llamado a la acción: es una responsabilidad de todos y todas solicitar un
sistema de cuidados municipal. Cancún merece ser un hogar para quienes lo habitan, no
solo un destino para quienes lo visitan. Construyamos el cuidado que nos debemos. Por el
bienestar de todos y todas.

Profesora-Investigadora, Depto. Desarrollo Humano, Universidad del Caribe.




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Uniformes hoteleros: Más allá de la Estética

Uniformes hoteleros: Más allá de la Estética



Uniformes hoteleros: Más allá de la Estética / Dr. Ricardo Sonda de la Rosa

El primer contacto entre el huésped y el hotel no ocurre en el proceso de registro en la
recepción, sino en la percepción visual de los colaboradores del hotel ya que el diseño de
los uniformes del departamento de seguridad, bellboys, concierges, cocina, animación y
más, actúa como un vehículo de comunicación estratégica y construcción de marca.

La hotelería contemporánea ha evolucionado de ser una industria de servicios a una
industria de creación de experiencias. En este ecosistema, el uniforme deja de ser una
simple prenda de protección para convertirse en una herramienta de distinción y orgullo.
Según los estándares de gestión de marca de 2026, la vestimenta del personal es el
"punto de contacto" más crítico ya que por medio de éste se comunica instantáneamente los valores, la categoría y la promesa de servicio del hotel, sin necesidad de mediar palabra.

Desde una perspectiva psicológica, el uniforme profesional genera un efecto de confianza
y autoridad. Un diseño coherente proyecta orden y profesionalismo, reduciendo la
ansiedad del viajero al identificar rápidamente a quién acudir. Por ejemplo, en hoteles de
gran lujo, la elegancia de los cortes clásicos refuerza la exclusividad, mientras que en
hoteles boutique o "lifestyle", los uniformes más informales y modernos buscan eliminar
las barreras jerárquicas para fomentar una conexión más orgánica con el huésped.

La diferenciación interna es otro pilar fundamental. El diseño debe permitir una
segmentación clara de departamentos (recepción, concierge, alimentos y bebidas) sin
romper la unidad estética global. Esta "armonía visual" permite que el hotel se perciba
como una maquinaria perfectamente aceitada. Debemos de entender que, el uniforme es
el embajador silencioso de la marca. Una estrategia de identidad corporativa exitosa debe
priorizar el diseño de vestuario como un activo estratégico que refuerza la cultura
organizacional y garantiza una primera impresión impecable que perdura durante toda la
estancia.

Asimismo, quiero compartir con el lector la evolución técnica y social de los uniformes
hoteleros ya que los uniformes hoy en día se centran en la ergonomía, el uso de textiles
inteligentes y el compromiso con la sostenibilidad en la hotelería moderna.

Si el primer artículo abordaba la imagen, En este sentido, el uniforme tiene su enfoque en
la operatividad y el bienestar del colaborador. En 2026, la industria hotelera reconoce que
un trabajador cómodo es un trabajador productivo. La ingeniería textil ha revolucionado el
sector con el desarrollo de tejidos técnicos: fibras con memoria de forma que no requieren
planchado, materiales antimicrobianos para el personal de ama de llaves y textiles
termorreguladores que mejoran el rendimiento en áreas críticas como la cocina.

La ergonomía ya no es opcional. El diseño actual se basa en estudios cinéticos para
asegurar que el uniforme facilite el movimiento y prevenga lesiones laborales,
especialmente en departamentos de alta exigencia física. Sin embargo, la innovación no
es solo funcional, sino ética. Siguiendo las directrices globales de sostenibilidad, las
cadenas hoteleras líderes han implementado programas de "economía circular", utilizando
fibras obtenidas de plásticos recuperados del océano y procesos de teñido que ahorran
hasta un 90% de agua.

Finalmente, el uniforme del futuro inmediato es un símbolo de inclusión. Las políticas de
vestuario están migrando hacia modelos neutrales en cuanto al género y respetuosos con
la diversidad cultural del staff, permitiendo adaptaciones por motivos religiosos o de
identidad personal.

Esta transición refleja una hotelería más humana y consciente. En definitiva, la evolución
del uniforme hotelero demuestra que la eficiencia operativa y el compromiso social
pueden, y deben, ir de la mano para elevar los estándares de la industria hacia una nueva
era de excelencia responsable.

Así es que la próxima vez que te digan, ¿te gustaría trabajar en un hotel donde te den
uniforme?, piénsalo dos veces, antes de priorizar tu deseo de libertad de imagen.


Profesor-Investigador, Departamento de Turismo Sustentable, Gastronomía y
Hotelería, Universidad del Caribe, rsonda@ucaribe.edu.mx

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