Mejorar ambientes laborales a bajo costo con arquitectura bioclimática

Mejorar ambientes laborales a bajo costo con arquitectura bioclimática

 


Voces Universitarias | Por Tania B. Cortés Lacomba*

Cada día se vuelve más apremiante el tema de la salud laboral debido a los altos niveles de estrés hoy día, y el cuidado que se le debe dar al personal dentro de los espacios de la empresa; algunas de las acciones que ha realizado el gobierno es la creación de la NOM 35-STPS-2018, la cual tiene como objetivo cuidar la integridad, salud física y mental de los trabajadores mexicanos, sin embargo, como profesionistas de la arquitectura, ¿no es nuestra obligación y deber solventar las necesidades que tengan los usuarios dentro de un espacio?. Ante esta pregunta, como estudiante de la Maestría en Urbanismo Sustentable y Bioclimática en la Universidad del Caribe, analicé las condiciones actuales de las naves industriales en los temas de confort térmico, lumínico y acústico para sustituir o complementar a los que existen actualmente con el fin de  resolver las necesidades de los usuarios que laboran día con día dentro de estos inmuebles. 


La primera problemática que consideré fue el clima de la ciudad de Cancún, Quintana Roo, con temperaturas entre los 27 °C y 36 °C, las cuales no son confortables para el ser humano y más para quienes realizan un trabajo físico bajo estas condiciones; en segundo lugar investigue el tipo de equipos de refrigeración que colaboran a mejorar las condiciones térmicas; y por último llevé a cabo un diagnóstico de la salud acústica de los usuarios y la iluminación las naves industriales. 


Este diagnóstico arrojó como resultados que las naves industriales se diseñan de la misma manera que en cualquier otro lugar del país, la posición de la nave va en función de la posición de los andenes de tránsito de los camiones o tráileres, o los accesos a la nave; otra condición encontrada es que pocas tienen refrigeración en toda la nave, por lo general cuentan con ella cuando son para la industria de los alimentos, pero no para otro tipo de trabajos. En cuanto a la iluminación puedo mencionar que, al ser espacios de gran altura, muchas veces no se realiza el análisis adecuado para que los usuarios puedan laborar, las lámparas son insuficientes o por el contrario son tan potentes que llegan a deslumbrar a los usuarios. Para la acústica no se presentó ninguna problemática siempre y cuando el sonido no exceda los 65 decibeles y no sea constante. La premisa más importante a resolver era ¿cómo lograr que los propietarios de estas naves industriales acepten y vean atractivo un diseño que también satisfaga a los usuarios y no solo a la logística del proceso? La respuesta para mí fue la Arquitectura bioclimática y sustentable la cual no es una moda sino debiera ser parte del ADN de la arquitectura misma. 


Tomando como base una nave industrial modelo y utilizando estrategias, diseños y sistemas pasivos tales como: eliminación de puentes térmicos, reflectancias, aislantes, iluminación natural, ventilación cruzada, inserción de vegetación y aleros entre otros, desarrollé parámetros para este tipo de edificaciones. Estos parámetros los implementé teóricamente logrando la disminución de la transferencia de calor hacia el interior de las naves lo cual influyó directamente en la temperatura de la misma. Así mismo realicé un diseño de iluminación que aprovecha principalmente la luz natural. La acústica al no presentar ninguna problemática, solamente se recomienda utilizar el equipo de seguridad industrial recomendado (NOM-011-STPS-2001). Cabe destacar que estos parámetros se pueden aplicar tanto en nuevas construcciones como en construcciones existentes, con una inversión mínima, escalable y de rápido retorno de inversión agregando valor al inmueble ante cualquier certificación de sustentabilidad o diferenciándolo en el mercado. 


Después de realizar este proyecto considero que el confort en naves industriales ha sido poco estudiado en nuestro país y requiere de una mayor atención, al parecer es un tema que no genera grandes dividendos, ya que para los propietarios es prioritario la ubicación y conexión vial, más que las condiciones físicas de la misma. Sin embargo, si se diseñan y construyen naves industriales con enfoque bioclimático, este tipo de edificación puede ser atractivo tanto para los propietarios como para el arrendador; al edificio le daría un valor agregado y el arrendador se vería beneficiado con una disminución de su consumo de energía eléctrica y con un ambiente favorable de trabajo lo cual se vería reflejado en una mayor productividad. 

Finalmente quiero comentarles que actualmente se encuentran abiertas las inscripciones en la Maestría en Urbanismo Sustentable y Bioclimática de la Universidad del Caribe en la cual pueden fortalecer su formación profesional y sus conocimientos a través del desarrollo de proyectos como el presentado en este artículo.  Más información en http://unicaribe.mx/posgrados. Inscripciones abiertas hasta el 31 de octubre. 

* Maestra en Urbanismo Sustentable y Bioclimática por la Universidad del Caribe.

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Tendencias en negocios gastronómicos

Tendencias en negocios gastronómicos


 Voces Universitarias | Dr. César Yáñez Santamaría*


Las tendencias en negocios gastronómicos eran claras a finales del 2019 y principios del 2020; la mayoría de las apuestas estaban dirigidas a una alimentación saludable, el respeto al medio ambiente para la obtención de productos, se buscaba encontrar un equilibrio entre las necesidades del consumidor, la tecnología y la buena alimentación.

Los parámetros podrían haber sido simples, diversos restuarantes adaptaban el menú sin complicaciones a productos de temporada, otros tantos generaban productos propios en huertos independientes y algunos enfocados en hacer entender al comensal que el origen de la materia prima tiene implicaciones en un contexto natural, cultural y económico en comunidades; un ejemplo es el restaurante Tender Greens que utiliza ingredientes que se cultivan de forma sostenible, de origen local y que hoy día cuenta con más de 15 sucursales en Estados Unidos.

Los cambios y las adaptaciones empezaron a partir de febrero en México, Latinoamérica y el resto del mundo. Cada establecimiento gastronómico se fue a daptando a necesidades muy particulares; por un lado se encontraban los requerimientos sanitarios que si bien todo establecimiento debería cumplir, ahora no dependía del humor del chef para acatar los reglamentos, el uso de guantes, cubrebocas, mascrillas, limpieza y desinfección constante de las áreas de trabajo; los pocos cocineros que no perdieron su trabajo, se vieron sometidos a un ritual constante.

La tendencia era clara para los establecimientos que lograron sobrevivir y sobrellevar la crisis económica de una pandemia: llegar a los hogares con el mínimo o nulo contacto humano. La tecnología se apropió y apoderó de los negocios gastronómicos, la redes sociales cobraron mayor fuerza, los pagos limitaban el uso de efectivo y los locales que llegaron a adaptarse ahora debían responder a una demanda multivariante por parte de sus comensales y apegados a una logística de entrega a domicilio o a través de puntos de entrega.

Si bien a nivel internacional las metas y tendencias en negocios gastronómicos siguen apostando por una cultura gastronómica sostenible, saludable y una mayor transparencia en la información alimentaria, saber lo que se come, ahora también se requiere una mayor adaptabilidad en el entorno tecnológico vinculado a los canales de venta.

El tema de tendencias en negocios gastronómicos es extenso, abarca desde el comportamiento del comensal, pasando por las tendencias culinarias y de alimentación, hasta la admistración de establecimientos y normas de sanidad e higiene, por mencionar algunos; de hecho, se contempla como una asignatura en plan de estudios de la Maestría Internacional en Gastronomía de la Universidad del Caribe, con el objetivo de aportar los conocimientos necesarios para hacer frente a las nuevas demandas del mercado gastronómico. La convocatoria de admisión está abierta y se pueden consultar los requisitos de ingreso en el sitio web de la universidad y en las redes sociales oficiales.

*Coordinador de la Maestría Internacional en Gastronomía, Universidad del Caribe.

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¿Roblox en la educación?

¿Roblox en la educación?

 




InnovACCIÓN
| Por
Lorena Hernández von Wobeser*

Sin duda una de las experiencias que los niños y los adolescentes extrañan más durante este periodo de aislamiento social por el COVID, es el juego con sus compañeros durante el recreo. Una alternativa virtual para jugar e interactuar con los amigos es ROBLOX. Quizá algunos padres de familia que me están leyendo conocen ya este familiar logo de cuadrito que tiene tan obsesionados a nuestros hijos. 

Para los que no la conocen, Roblox es quizá la plataforma de juego interactivo con mayor “contenido creado por el usuario”. Con un promedio de 56 millones de jugadores al mes y 40 millones de opciones de juegos en la actualidad e “in crescendo”. 

En Roblox, puedes jugar solo o acompañado de tus amigos, en un mundo virtual en el que también coexisten otros usuarios simultáneamente. Puedes elegir de entre una variedad de salas de juego para convertirte en “spiderman”, “una fashionista de la moda”, “o un constructor de balsas para buscar un tesoro”. Al igual que en las redes sociales, sigues o eres seguido por amigos que tú eliges para coincidir en el juego. Interactúas a través de tu avatar y de un chat en la sala de juego.

¿Cómo es que existen millones de juegos en Roblox? Porque sus contenidos son creados por los propios usuarios a través de Roblox studio. Roblox studio está disponible para window y mac, permitiendo a los usuarios crear juegos sin tener que usar el lenguaje de códigos de los programadores. 

Pero Roblox, no solo es una alternativa de socialización y juego en el actual periodo de aislamiento. También se está incorporando en la educación contextualizándolo en el abordaje de la ludificación o el término en inglés  “Gamification”. Gamification es el abordaje que usa el diseño de los juegos y su mecánica para aplicar a propósitos “serios”.  

A continuación, te doy 4 ejemplos de cómo se puede usar Roblox en el contexto de la educación, esperando que con esto surjan nuevas ideas por parte de otros profesores o capacitadores empresariales:

  1. Los entornos de simulación de Roblox se pueden usar para que los niños de educación básica y media exploren ambientes y épocas distintas. Por ejemplo, en el juego “Dinosaur World Mobil” un maestro puede jugar con sus estudiantes a convertirse en dinosaurios que interactúan en el mundo virtual. Hervíboros y carnívoros de distintos tamaños luchan por la supervivencia ¡Mucho más divertido que solo escuchar los datos!

  2. También se puede usar Roblox para promover el autocuidado en las plataformas virtuales o realizando experimentos sociales.  Por ejemplo, pedir a los niños o adolescentes que entren a algún juego con un Avatar “espeluznante” ¿Cómo reaccionan los demás ante él? ¿Los Avatar siempre muestran la realidad del jugador que hay detrás? ¿Podría haber atrás de un Avatar encantador una persona que en el mundo real tenga malas intenciones?

  3. Roblox también se está utilizando para fomentar la educación plástica, visual y de comunicaciones ya que como comenté, con Roblox Studio se pueden diseñar nuevos mundos virtuales y crear historias (con tramas interesantes o aburridas). En algunas universidades, diseñar un juego Roblox, podría usarse como ejercicio aplicativo de los conocimientos teóricos adquiridos. 

  4.   En carreras relacionadas con Negocios o Innovación Empresarial, los estudiantes pueden analizar las estrategias que han utilizado algunos programadores para monetizar los juegos. Ya que, en estos mundos virtuales, también se pueden realizar compras con dinero real, de productos virtuales. ¡Increíble! ¡En lo que va del 2020 la comunidad de ROBLOX ha generado $250 millones de dólares! 

Por último, no olviden en este tipo de juegos virtuales, monitorear a sus hijos o estudiantes y proveer información preventiva para evitar el acoso cibernético.   

Éste y más temas de abordan en la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje (MIGA) Convocatoria abierta hasta el 31 de octubre 2020. Conoce más en www.unicaribe.mx/posgrados

*Coordinadora de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe. 

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El derecho social del turismo

El derecho social del turismo

 


Voces Universitarias | Por Enrique Mota Flores*

El derecho social del turismo, ha estado en el olvido de los juristas académicos. Sin embargo, es menester señalar que la visión tradicional del derecho social del turismo, es de ayuda, para gestionar la actividad turística, pero sobre todo, para propiciar el desarrollo, atenuar la pobreza, fomentar la gobernanza y promover la sustentabilidad de los destinos turísticos de las regiones receptoras, y minimizar los impactos sociales y culturales.

Algunos de los derechos que pueden ayudar a configurar el derecho social del turismo, son: el derecho constitucional, el derecho laboral, el derecho a la seguridad social, el derecho agrario, el derecho económico, el derecho indígena, los derechos humanos, el derecho al desarrollo, el derecho a la diversidad, entre otros.

El turismo está experimentado nuevas formas, nuevos modelos de negocios, nuevos mercados, nuevas formas de gestionar. Ahora, se dice, el turismo está al alcance de todos, hoy se pueden visitar sitios sagrados, lugares de excepcional belleza, lugares mágicos, sitios históricos, sitios protegidos, lugares religiosos; de hecho no es posible prohibir, visitar, entrar o estar en esos lugares. Hoy la accesibilidad es un derecho y un principio fundamental en la práctica del turismo. En ese sentido, los 1.5 billones de turistas internacionales que se movieron en el mundo, visitaron ciudades patrimonio de la humanidad, contemplaron monumentos artísticos e históricos, recorrieron áreas naturales protegidas de excepcional belleza como las reservas de la biosfera; los turistas se acercaron y convivieron con el patrimonio intangible, se tomaron selfies en sitios sagrados, interactuaron con lenguas originarias, escucharon pablaras nuevas provenientes de lenguajes únicos con alto valor cultural, y posaron frente a zonas arqueológicas milenarias, todo ello, representa una presión sin precedentes para el patrimonio cultural material e inmaterial de los destinos, de México y en especial de Quintana Roo.

Lo anterior, nos hace pensar en la responsabilidad que tienen los Estados y las empresas privadas para la protección y salvaguardia del patrimonio cultural, material pero en especial el inmaterial, y es ahí en donde el derecho social de turismo tiene relevancia. Se espera que en la planeación de los servicios turísticos se desarrollen herramientas que permitan la adecuada gestión de la actividad turística.

Los temas aquí mencionados y otros sobre sustentabilidad, se abordan en los cursos del Programa de la Maestría en Planeación Turística Sustentable de la Universidad del Caribe. Para quienes tengan interés en continuar preparándose en la planeación del turismo sustentable, les recuerdo que la convocatoria de Admisión 2021, está abierta y se cerrará el 31 de octubre de este año. Les esperamos.

Más información en: http://www.unicaribe.mx/posgrados?p=planeacion

*Coordinador Académico de la Maestría en Planeación Turística Sustentable.


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¿Drones en la educación?

¿Drones en la educación?

 


Voces Universitarias | Por Lorena Hernández von Wobeser*

La primera vez que volé un Dron, fue una experiencia decepcionante. Mi esposo, siempre meticuloso y preventivo, tomó el control remoto y por media hora subía y bajaba “el Dron de bajo costo” que nos habíamos ganado en una rifa navideña, sin sobrepasar un metro o dos de altura. El dron se descontrolaba y caía. Los niños corrían a recogerlo, se arreglaban las hélices y volvía empezar con su práctica pequeñita: arriba, abajo, arriba, abajo. Después fue turno de mi cuñado. Más impulsivo y emocionado, comenzó a subir el dron un metro, tres metros, cinco metros, hasta que vimos cómo una ráfaga de aire se llevaba el dron sin que el control remoto pudiera responder más. Mi turno nunca llegó... Primera lección, no vueles alto un dron de bajo presupuesto en un entorno ventoso.  

La palabra dron es una adaptación al español del término “drone” que en inglés significa abeja macho o abejorro, debido al singular sonido que producen estos vehículos aéreos no tripulados al desplazarse. Los drones son quizá una de las tecnologías más versátiles y controversiales de la aeronáutica y la robótica en la actualidad. 

Lo que es cierto, es que este invento ha abierto un sin número de posibilidades en distintos ámbitos como geología, medio ambiente, biología, construcción, exploración de lugares de difícil acceso, movilidad y tráfico, rescate, fotografía, cine y la educación. 

El uso potencial de los drones en la educación es ilimitado, es por eso que el documento de publicación anual “Innovation Pedagogy” (Pedagogía Innovadora) en su versión de 2019 dedica un capítulo al uso de los drones en la educación. A continuación, comparto tres ideas de cómo incorporar los drones para estimular los aprendizajes.  

El uso más viable de los drones en la educación puede ser un uso indirecto: haciendo un aprovechamiento de los materiales o videos generados con drones por alguien más. Imaginemos que una profesora está viendo en clase de Geografía la cordillera de los Himalaya y particularmente, el monte Everest. Existen actualmente videos disponibles en YouTube donde se observa el impactante entorno de los Himalaya capturado por drones.  Para la realidad de nuestras escuelas en México, que difícilmente tienen los recursos para adquirir uno de estos vehículos, este uso es practicable.  

Una segunda aplicación de los drones a la educación, es que los estudiantes hagan investigaciones de campo a través del vuelo de estos vehículos. Esto implicaría la adquisición o renta del equipo.  Un ejemplo es el caso de mi colega Rosiluz Ceballos, profesora de la Universidad del Caribe, quien levantó con un dron información de las Salinas de Isla Mujeres como parte de su proyecto de rescate ambiental y social de estas lagunas isleñas. En este proyecto se han involucrado estudiantes de la Ingeniería en Medio Ambiente de la Universidad, quienes con estas imágenes pudieron tener datos relevantes de las condiciones de las lagunas para su estudio e intervención.   

Por último, los drones también pueden incorporarse en la educación para generar capacidades de coordinación, ubicación espacial y pensamiento matemático en los estudiantes. Esta estrategia implicaría utilizar el “vuelo del dron mismo” como contenido del aprendizaje (más allá del levantamiento de imágenes o datos que se puedan hacer con él). Por ejemplo, en la asignatura de física, se pueden hacer cálculos de velocidad, aceleración o del impacto de las fuerzas eólicas en la trayectoria del vehículo. Además, con estos cálculos del viento se podrá asegurar que los drones operados por los estudiantes no tengan el mismo destino… que mi dron navideño.

Estos temas y más los revisamos en la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, cuyo proceso de ingreso está abierto hasta el 31 de octubre, más información en http://unicaribe.mx/posgrados. 

* Coordinadora de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje


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Consejos prácticos para el regreso a clases virtuales

Consejos prácticos para el regreso a clases virtuales



InnovACCIÓN | Por Marcela Gleizer*

Lo que todos esperábamos que fuera un corto periodo excepcional comienza a alargarse más allá de lo esperado. La abrupta transición de clases presenciales a clases en línea obligó a los docentes de todo el mundo a adaptarse de manera precipitada a una nueva realidad. Ya sea que hayamos utilizado actividades sincrónicas, como las videoconferencias; o asincrónicas a través de alguna plataforma, nos vimos obligados a generar estrategias para responder a los siguientes interrogantes:

1) ¿Cómo transmitir de manera efectiva los contenidos del curso?

2) ¿Cómo comunicarme con los estudiantes? ¿Cómo los estudiantes van a comunicarse entre sí? 

3) ¿Cómo generar un sentido de comunidad y de pertenencia que favorezca el trabajo colaborativo? ¿Cómo mantener el interés y la motivación? Y por último

4) ¿Cómo evaluar el aprendizaje?

 Ante el incipiente inicio de un nuevo ciclo escolar donde seguiremos enseñando a la distancia, profesores de todas las latitudes están reflexionando sobre qué les funcionó en su experiencia reciente, y qué podrían hacer mejor. Aquí presento una recopilación de los consejos que me parecieron más útiles para considerar en la planeación de los cursos próximos a comenzar:

1. Utiliza la tecnología intencionalmente. Antes de incorporar una nueva herramienta tecnológica, cuestiona si realmente es necesaria y estipula claramente qué necesidad del curso ayuda a resolver. ¿De qué manera promueve que se alcancen los resultados del aprendizaje propuestos para el curso, la clase o la unidad? Asegúrate de que la tecnología está al servicio de los criterios pedagógicos (y no al revés).

2. Modela el uso de la tecnología. No asumas que todos los estudiantes son expertos. Da la oportunidad de practicar y equivocarse con ejercicios sencillos para que se familiaricen con las herramientas que se utilizarán en clase. Ten paciencia, sobre todo al inicio. Recuerda que no todos avanzan a la misma velocidad. 

3. Apóyate en recursos externos. La expectativa de trasladar todo el material del curso a contenidos digitales puede resultar abrumadora. Pero una rápida búsqueda en internet te llevará a encontrar gran cantidad de recursos abiertos (materiales didácticos con licencia para uso gratuito) como videos, mapas interactivos, infografías y actividades de gran calidad y atractivo, que están listos para utilizarse. Además de enriquecer el contenido de la clase, aportan variedad y dinamismo, facilitando que los estudiantes se mantengan involucrados. Siempre se pueden crear materiales ad hoc, pero te ahorrará mucho tiempo y esfuerzo si primero revisas lo que está disponible.

4. Dosifica la carga cognitiva: uno de los principios básicos para planear un curso en línea es segmentar la información para facilitar su asimilación. Es preferible utilizar dos videos de 5 minutos cada uno, con alguna actividad entre ambos, que un video de 10 minutos. Lo mismo vale para las clases por videoconferencia. Hay que evitar la “fatiga de zoom”, alternando periodos cortos de exposición con actividades interactivas. Mentimeter o Poll Everywhere son buenas opciones para mantener involucrada a la audiencia. Si aún no los pruebas te recomendamos que las explores.

5. Establece más de un canal de comunicación. Transmitir instrucciones claras y expectativas explícitas sobre lo que esperamos que los estudiantes realicen y logren con cada actividad es clave en cualquier contexto de enseñanza-aprendizaje, que requiere fundamental atención en la educación a distancia. Si abres una variedad de canales, hay más oportunidades de que la comunicación fluya en todas las direcciones. Un sistema de gestión del aprendizaje como Schoology o Google Classroom (que son gratuitos o tienen una versión gratuita) puede complementarse con algún sistema de mensajería (WhatsApp o Hagouts si prefieres no compartir tu número celular) y con el correo electrónico. También puedes organizar grupos cerrados en alguna red social. Repite las instrucciones en distintos medios: complementa una explicación verbal de la tarea con un texto o un video tutorial, para asegurarte de que las actividades sean entendidas. Establece espacios para comunicar y aclarar dudas.

6. Sé flexible. Si un estudiante no pudo entrar a la plataforma, que pueda enviar su tarea por correo. Que la tecnología sea un apoyo, no una fuente de tensión.

7. Incorpora juegos, diversión e innovación para mantener la motivación en los estudiantes. Los retos y la competencia suelen energizar las clases. Kahoot, Socrative y Quizzez son algunos ejemplos de aplicaciones útil para este propósito (pero no abuses de las mismas, porque pierde su impacto). Otra vez, no tienes que empezar de cero. Inspírate en las propuestas de colegas y comparte con los demás tus propias estrategias exitosas.

*Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe

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El turismo creativo y la gastronomía, una fusión perfecta para la recuperación

El turismo creativo y la gastronomía, una fusión perfecta para la recuperación

 


Voces Universitarias | Por Mtra. Damayanti Estolano Cristerna*

El turismo creativo, según Richards, se origina de una parte del turismo cultural, y uno de los primeros pasos en esta transición fue percatarse de que no solo los fabricantes del producto turístico cultural estaban siendo más creativos en el diseño de sus productos, sino que la creatividad del turista también estaba cobrando más importancia naciendo la necesidad de innovación.

Molina señala al turismo creativo como un modo de vida en el que los locatarios de una comunidad emplean el conocimiento obtenido de sus antecesores para acercarlo a los turistas que visitan sus tierras con el fin de conocer cómo viven y la cultura que aún conservan, esto hace que el viajero tenga un sentido de pertenencia más enriquecedora en su memoria, a diferencia de la de un turista convencional guiado por la industria turística masiva.

Por fortuna, este tipo de turismo es una práctica cada vez más común, en la cual el visitante y el residente buscan un diálogo de cooperación, a partir del cual se confía y promueve, sin duda, una filosofía de vida mejor. Simão Oliveira, uno de los profesores del Instituto Politécnico de Leiria, en Brasil, asocia el gusto y búsqueda frecuente de filosofías de vivir el momento y aprender de ellas, con la popularidad del turismo creativo.

La gastronomía, por su parte, no solamente desde hace siglos juega un papel esencial en la sobrevivencia del ser humano, sino que se ha convertido en un recurso tangible que identifica culturas, pueblos, mundos creativos, que se manifiestan en el paladar, además de que su estudio también ayuda a comprender una cultura o sociedad. 

El turismo creativo y la gastronomía, en conjunto, son una oportunidad de cambio pues la integración del primero en las comunidades apuntala la diversificación de las ofertas gastronómicas recreativas, cuya labor es reproducir la cultura de la localidad. Imaginemos, por ejemplo, un restaurante que ofrece al viajero aprender el proceso de creación de una bebida típica popular entre los locatarios; o en el paseo, asistir a un taller de creación de dulces típicos en donde el turista elabore los propios que se convertirán en recuerdos.

En el mundo, ya hay muchas localidades que forman parte de rutas gastronómicas, que no solo reciben al turista como observador, sino que este último se funde en los procesos de transformación -o en parte de ellos- en los que la comunidad está acostumbrada a participar en el día a día (cocinar, elaborar manualidades, cosechar, por mencionar algunos). 

La ventaja de este tipo de turismo, y que parece empatar con la nueva normalidad (Post Covid), es que se organiza en grupos muy reducidos para que el turista tenga la oportunidad de vivir una plena experiencia en el involucramiento de los valores y costumbres del destino que visita. Es un sujeto que contrata viajes turísticos alternativos que satisfacen de manera eficiente sus necesidades ambientalistas y sostenibles, que gusta satisfacer sus deseos de manera diferente, buscando el contacto cercano con los locatarios porque le hace sentir el viaje más personal, lo que le garantiza experiencias únicas e inolvidables. 

El turismo creativo apoya en gran medida a la gastronomía por diferentes causas, una de las más importantes es el gran flujo de viajeros gastronómicos quienes encuentran satisfacción en un viaje repleto de deliciosa comida y espectaculares escenarios naturales. Una de las ventajas que el turismo creativo ofrece a las poblaciones receptoras es utilizar su gastronomía y cultura para reactivar esas áreas productivas olvidadas o pausadas. Más aún, la marginación y la pobreza -tan común en estas localidades- según Molina, podrían superarse con la participación responsable y alineada de locatarios y de las dependencias turísticas.

Sabemos que el turismo tiene una relación especial con el ambiente, pues su vinculación con bienes naturales y culturales nos obliga a tener un espíritu de conservación, preservación y protección de los recursos. Hacer del turismo creativo un camino hacia la recuperación, puede no ser una tarea sencilla, pero sí viable para muchos que hoy buscan mejorar sus condiciones de vida en un mundo que hace seis meses era distinto, además, de que es una alternativa que contribuye con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

*Profesora-investigadora del Departamento de Turismo Sustentable, Gastronomía y Hotelería, Universidad del Caribe.

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Regreso a clases en línea ¿Cómo superar la “tecnofobia”?

Regreso a clases en línea ¿Cómo superar la “tecnofobia”?


 

InnovACCIÓN | Por Marcela Gleizer*

Todos -o casi todos- los docentes hemos experimentado en algún momento de nuestra práctica profesional resistencia a la adopción de nueva tecnología. No importa que todos nuestros colegas nos aseguren las bondades de un nuevo programa, o de incorporar una plataforma diferente, o de cambiar a una versión más actualizada de la aplicación. Siempre hay buenas excusas para quedarnos en nuestra zona de confort. Nos sentimos más seguros teniendo todos los comandos bajo control. El esfuerzo a corto plazo parece mayor que cualquier ventaja futura que nos prometan alcanzar. Sin embargo, ya sea porque se trata de un cambio institucional obligatorio o porque de improvisto alguna herramienta tecnológica se vuelve indispensable para nuestro trabajo, más tarde o más temprano tomamos “la sartén por el mango”, dedicamos una tarde a ver tutoriales y nos ponemos a experimentar. No pasa mucho tiempo para que adoptemos con nuestros colegas más rezagados el mismo aire de superioridad que los docentes más aventurados tomaron previamente con nosotros: ¿Todavía no usas (insertar aquí la tecnología en cuestión)? ¡No es posible! ¡Si es una maravilla!

En algunos casos y momentos, la resistencia a adoptar nueva tecnología se agudiza. Ante la perspectiva de un nuevo ciclo escolar con clases en línea, algunos docentes, sobre todo quienes no habían incorporado aún la tecnología educativa a sus aulas, pueden sufrir de “tecnofobia”. Si es tu caso, no te preocupes. Aquí te recomendamos una serie de pasos, adaptando la propuesta de Lorna Keene, para que transites con éxito a las modalidades de enseñanza en línea:

1) Comienza poco a poco. No es necesario que introduzcas gran variedad de herramientas tecnológicas desde el primer día de clases. Ve incorporando nuevas herramientas sólo cuando las necesites y cuando sientas que ya manejas con soltura las que has estado utilizando.

2) Aprende junto con tus estudiantes. Eres experto en el tema de tu asignatura, pero no tienes por qué ser un experto en la tecnología. Permite que tus estudiantes más avanzados te orienten y asesoren. Seguramente disfrutarán hacerlo. Además, los estudiantes con menos experiencia se sentirán más acompañados al saber que compartirán contigo el proceso de aprendizaje de las herramientas tecnológicas.

3) Prepara un plan B. Si planeas utilizar una herramienta por primera vez, contempla que, aunque hayas practicado, algo pueda fallar. Ten a la mano una actividad alternativa para que puedas retomar el flujo de la clase sin que se afecten los resultados del aprendizaje.

4) Pide ayuda. No tienes que aprenderlo solo. Apóyate con expertos y docentes más experimentados. Crea una comunidad de aprendizaje junto con tus colegas (de tu institución, de tu área). Asómate a los foros donde docentes de todo el mundo están compartiendo sus mejores prácticas.

5) Juega, interactúa y explora. Toma algún tiempo para practicar sin exigirte demasiado.

6) Observa cómo funcionan las actividades y realiza ajustes continuos en el uso e incorporación de las herramientas. Pregúntate cómo se podrían obtener mejores resultados.

7) Autoevalúate periódicamente. Seguro en poco tiempo encontrarás que utilizas las herramientas con más confianza y habilidad. ¡La tecnofobia ha quedado atrás! Es momento de apoyar a algún colega que lo necesite.

*Maestría en Gestión e Innovación del Aprendizaje.

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El valor de nuestros quelites en nuestra alimentación cotidiana

El valor de nuestros quelites en nuestra alimentación cotidiana

 

Voces Universitarias | Por E. Elena Gamarra Hernández*

La gastronomía mexicana, posee una diversidad extraordinaria de productos alimenticios, que han  prevalecido desde épocas muy antiguas hasta ahora. Un ejemplo de eso, son los quelites.

El consumo de los quelites data desde épocas prehispánicas y aparece en el Códice Florentino, mencionando que se refiere a “plantas tiernas comestibles”. Muchas de estas plantas se dan de manera silvestre, aunque actualmente hay una domesticación sólo de algunas especies, pero casi siempre los podemos encontrar como parte de las milpas y se considera comestible: las hojas, los tallos y los brotes.

Según la CONABIO (Comisión Nacional de la Biodiversidad), existen alrededor de 350 especies de quelites, que se consumen hoy en día en las comunidades rurales y algunas urbanas; regularmente en época de lluvias. 

Algunos quelites que encontramos de manera habitual en los mercados, centros de abasto  y supermercados son: chipilín, chaya, malva, verdolaga, quíntenles, quelites cenizos, guías de calabaza y chayote, pápalo, romeritos, huanzontles, pipicha, chepil, alacha, entre otras.

Una reciente investigación multidisciplinaria, coordinada por el Dr. Yair Santiago Saénz de la Universidad Autónoma de Hidalgo, menciona que los quelites aportan proteínas, aminoácidos; minerales como el calcio, el magnesio y zinc; vitaminas E y C, y fibra. Su consumo habitual trae consigo beneficios a la salud como antitumorales, antidiabéticos y por supuesto tiende a disminuir los niveles de grasa en la sangre.

Muchas veces, por desconocimiento en su elaboración, son poco empleadas en las zonas urbanas, por lo que aconsejo, aprovechar su sabor y textura en cocciones al vapor, salteada con poca grasa y hasta en frituras. 

Se puede emplear en revoltijos con huevo, quesadillas, jugos multivitamínicos o en agua de tiempo, rellenos de carnes y verduras, como guarniciones para los platos fuertes, en cremas o sopas, en ensaladas frescas para el calor, capeadas, en postres; vaya su utilización no se encasilla puede ser muy versátil.

Lo que dejo a su consideración después de leer este artículo, es motivarlo a consumir nuestros productos de origen, ya que con esto conservamos nuestra agrobiodiversidad y fomentamos el cultivo en el campo. 

Generemos una oportunidad de ampliar nuestra oferta saludable en la cotidianidad, consienta a su familia con aromas, sabores y texturas naturales.

*Profesora de Tiempo Completo del Programa Educativo de Gastronomía

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Código de comportamiento de sesiones virtuales

Código de comportamiento de sesiones virtuales

 




InnovACCIÓN | Por Lorena Hernández von Wobeser *

La pandemia del COVID me orilló, de un momento a otro, a transitar de una clase que se impartía de manera presencial a una clase que se impartiría en un modelo a distancia por tiempo indefinido. Una valiosísima herramienta que nos permitió a muchos profesores sacar adelante el semestre son los programas de reuniones virtuales como Zoom,  Meet  o el añoso Skype.

Tom Warren refiere que solamente para el líder en este tipo de reuniones, Zoom, se despuntó de 10 millones de conferencias diarias sostenidas en diciembre de 2019 a 300 millones de conferencias diarias en abril del 2020.  

Durante la primera sesión a distancia que programé con uno de mis grupos me encontré, con mucha sorpresa, que los estudiantes universitarios se comportaban en estas plataformas de manera “distinta” al salón de clase. Una estudiante, mientras sus compañeros debatían sobre el tema del día, se maquillaba con la cámara encendida sentada en su recámara decorada en color rosa saturada de ositos de peluche. Dos estudiantes, por más que les invité a encender su cámara no lo hicieron. Un estudiante comenzó la clase recostado en su cama y sin camisa. Y uno más a mitad de la clase, fue ¿por qué no? por una cervecita. Imaginé todos estos comportamientos en un salón de clase regular y no pude dejar de soltar la carcajada. Salvo el comportamiento de “maquillarse”, nunca había experimentado estas conductas de manera presencial. ¿De verdad era necesario que explicitara el código de comportamiento para este tipo de reuniones? ¡Parecía que sí! 

Como dijo mi colega Pilivet Aguiar, los programas de la reunión virtual literal nos “meten” al espacio del otro.  Por un lado, esto se vuelve una valiosa oportunidad para conocer mejor a nuestros estudiantes y entender la dinámica familiar en la que se desenvuelven. Por otro lado, para algunos de los estudiantes mostrar su entorno puede ser amenazante y preferirán mantenerlo oculto.  

A esta situación, se suman algunos “peligros” del uso de estos programas. En las más de 50 sesiones a distancia que he tenido en los últimos meses. He vivido y he sido testigo de todo tipo de “accidentes” en los que se deja encendido o se enciende por error el micrófono o la imagen de los asistentes. Todos ellos, accidentes menores comparado al desnudo de la senadora mexicana en plena sesión de zoom. 

Es por eso que les tengo aquí una propuesta de código de comportamiento para sesiones virtuales, para compartir con sus estudiantes o compañeros al iniciar el nuevo semestre: 

  1. Entra a la sesión con micrófono y video apagado. Usa el chat para saludar. (Otros profesores prefieren lo contrario, iniciar con video y aprovechar el momento para hacer contacto).  

  2. Si te integras tarde, entra en silencio con el micrófono y video apagado. No uses el chat. 

  3. Al terminar tu participación indica con una frase “cierro micrófono” y ¡asegúrate de hacerlo!

  4. Si te levantas de tu lugar o te mueves, ¡asegúrate de tener apagado tu video!

  5. Una vez iniciada la sesión, limita tu uso del chat. Úsalo para aclarar dudas o en caso que tu profesor te lo solicite activamente. 

  6. Vístete, péinate y compórtate como te comportarías en el salón de clase/oficina. 

  7. Intenta sentarte en un lugar apropiado para el aprendizaje. De preferencia con una pared blanca o con un cuadro sencillo detrás de ti. 

  8. Cuando participes, te invito a encender tu cámara. Pero, en caso que no consideres oportuno compartir tu entorno o lo que sucede en el momento no sea adecuado, siéntete en la libertad de participar con la cámara apagada. 

  9. Evita hacer otras actividades que te distraigan durante la sesión. 

  10. En la medida de lo posible evita estímulos distractores para los demás (elementos decorativos, más personas alrededor, moverse con cámara encendida, mascotas). 

  11. Por último y en contraposición del punto anterior. Muchos estamos trabajando y estudiando en entornos complicados…. No te avergüences si, por equivocación, se muestre algo de tu entorno. “Normalicemos” el sonido del camión del gas que llega, la mamá que entra al cuarto en chanclas a guardar ropa, los hijos que pelean de fondo y se atraviesan en la cámara, las mascotas que maúllan y ladran. Riámonos y normalicemos estas situaciones. Empaticemos con los demás. 

   Espero que éste código se útil para algunos de ustedes.

*Coordinadora de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe. 

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