Las tribus globales, nuevo segmento del turismo postcovid

Las tribus globales, nuevo segmento del turismo postcovid


Voces Universitarias | Dr. Pedro Moncada Jiménez* 

Ya se habían mostrado en plena pandemia, la política pro turismo de auto regulación de

desplazamientos y fronteras abiertas, las ofertas de sobrevivencia de muchos establecimientos de

alojamiento y del resto de la industria turística, la activación del trabajo en casa (home office), más

los atractivos, conectividad y otras condiciones del mercado turístico, hicieron que se potenciará

en el Caribe Mexicano una nueva modalidad de turismo: las tribus globales; que en lugar de

recluirse a realizar el trabajo en casa, buscaron hacerlo en entornos más placenteros. El grueso de

este segmento estaba conformado por “millenials” que le daban una vuelta al “bleasure”,

segmento que mezcla viajes de negocios y placer (por sus siglas en ingles), aunque también otros

segmentos que hacían turismo residencial en el caribe mexicano, quienes optaron por pasar en sus

segundas residencias esta coyuntura.

Ahora, en plena etapa post covid, USA y Alemania lideran la normalización del trabajo en

casa. En la nueva normalidad, Alemania, una sociedad que ya desde antes de la pandemia tenía en

la agenda pública el derecho al trabajo en casa, es de las primeras en las que se tienen datos sobre

el tema, el 24.3% de alemanes trabaja desde casa según un estudio reciente dado a conocer por la

Deustche Welle (DW). Esto ha generado un turismo de tribus globales, que tiene diferentes

manifestaciones en todo el globo. En Europa ha hecho que aparezca el turismo energético que

potencia destinos como Canarias, España, al ser más barato para lxs alemanes el pasar el otoño e

invierno en una renta vacacional o en sus segundas residencias, por el costo más bajo de los

energéticos y de vida en los destinos turísticos, disfrutando de un clima más benigno.

En México, destino principal de USA para turismo, tanto de escapadas de fin de semana

como de larga estancia, también se refleja este fenómeno creciente. Siendo los casos más

mediáticos el de las colonias Roma y La Condesa en CDMX, que están experimentando las

consecuencias ya conocidas de la gentrificación turística: inflación en restauración y alojamiento

turístico y residencial, desplazamiento de locales y cambio en el sentimiento de residentes

(turismofobia /overtourism). En los destinos de la frontera norte, la península de baja california y

otros, tierra dentro, como San Miguel de Allende, Chapala y en los destinos de costa, también se

ha resentido este aumento del turismo residencial con componentes mas jóvenes. Sin embargo, su

experiencia y carácter turístico les hace absorberlos sin mayor conflicto de momento.

El Caribe Mexicano no es la excepción, estudios realizados en años anteriores por el

Cuerpo Académico de Turismo y Sustentabilidad (CATS) de la Universidad del Caribe, han

evidenciado que segmentos invisibilizados como las Visitas de Familiares y Amigos (VFA), las

plataformas de alojamiento tipo Airbnb y el turismo residencial tienen magnitudes considerables,

que no se perciben dado el tamaño de los destinos masivos de la región. Por ello, la adecuada


regulación de las viviendas dedicadas a ofrecer alojamiento tanto a residentes como a turistas es

una medida postergada, de urgente abordaje, que debería de ayudar a evitar futuros problemas y

conflictos en una sociedad que nació, vive y vivirá del turismo.

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Empleo turístico: ¿la gran renuncia o reestructuración del mercado laboral? Parte II

Empleo turístico: ¿la gran renuncia o reestructuración del mercado laboral? Parte II



Voces Universitarias | Dr. Pedro Moncada Jiménez* 


En una industria como el turismo, en el que la estacionalidad hace parte natural el despido y

contratación de acuerdo a la demanda y en que son escasos los planes de carrera y el compromiso

a largo plazo tanto desde la empresa como de las y los colaboradores, se suponía que la

reactivación pos pandemia era una versión mayor del ya conocido inicio de temporada alta, más

no fue así. El primer síntoma de alerta llegó de USA donde se comenzó a presentar el fenómeno de

“La gran renuncia”, en el que la gente comenzó a dejar trabajo por los magros ingresos, pero

también por las pocas oportunidades de desarrollo y problemas por conciliar vida privada y vida

profesional. Las condiciones laborales que antes de la pandemia eran soportables, ya no lo son en

una época pos pandemia para una porción significativa de la Población Económicamente Activa

(PEA). Y pronto se vio que el fenómeno era a nivel global, cebándose en empresas turísticas, con

manifestaciones particulares en cada economía y sociedad. Así, no sólo los aeropuertos se ven con

problemas operacionales por escasez de personal, sino también hoteles y restaurantes a nivel

global.

¿Y cómo se manifiesta este fenómeno en el Caribe Mexicano?

Ya desde inicios de año la falta de personal era palpable para los ejecutivos de recursos humanos,

quienes estimaban en trece mil las vacantes tan sólo en la Riviera Maya, esperando que cunado la

pandemia menguará, se volviera a presentar la migración a Quintana Roo, principalmente de los

estados del Sureste, revirtiéndose el regreso a casa obligado por el parón de la pandemia. Sin

embargo, seis meses después, las vacantes no se terminan de cubrir. A pesar del esfuerzo de las

empresas con iniciativas adicionales a los procesos de reclutamiento y selección tradicionales

como: enviar autobuses de personal hasta las comunidades del interior para trasladar

colaboradores, reclutamiento en otras localidades de todo el país, con el apoyo de los propios

sindicatos. En el ámbito operacional, a diversos niveles, se palpa el mismo fenómeno que a nivel

global, un cambio en la actitud frente al trabajo con evidente declive de la cultura del esfuerzo y la

búsqueda de mejores condiciones laborales, con la renuncia o abandono del puesto a la brevedad,

al no verse atendidas dichas expectativas; todo ello con escasa tramitación de las demandas por

los canales tradicionales de negociación laboral.

En el caso del Caribe Mexicano, aparece otro factor determinante que incide en la situación. Por

fin, después de 52 años, aparece otra opción de trabajo en el sureste distinta de los destinos

turísticos de Quintana Roo. Los megaproyectos de la refinería de Dos Bocas (35 mil empleos), el


Tren Maya (114 mil empleos) y el Corredor del Istmo de Tehuantepec, son determinantes como

retenedores de la PEA en sus localidades y áreas cercanas. Aun cuando los salarios y condiciones

laborales, no sean iguales a los de los destinos turísticos, el arraigo a la tierra y los menores costos

de la vida en sus localidades inciden en la toma de decisiones.

Ante esta situación, lo que se plantea es que se va a generar una reestructuración del mercado

laboral turístico, al mismo tiempo que se genera una nueva ética del trabajo para el siglo XXI. Ante

ello, de manera inmediata la respuesta debe ser una combinación de mejoras salariales y una

cultura laboral más atractiva de cada empresa; a mediano plazo debe de acudirse a reformas

estructurales en los procesos productivos con mayor incremento en la automatización y seguir las

recetas de Stiglitz: mejoras salariales, además de abrir espacios para segmentos de edad no

incorporados como tercera edad y migrantes.

Hace 60 años lo que se requería eran empleos, sin más. Ahora, se demandan empleos de calidad.

¿Será esta la oportunidad de que el turismo los aporte? 

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Alta movilidad con bajas emisiones

Alta movilidad con bajas emisiones



Voces Universitarias  Dr. Pedro Moncada Jiménez

 Hubo una época en que al turismo, románticamente, se le denominaba la industria sin chimeneas,

por su aparente inocuidad medioambiental; hoy sabemos que no es así. En 2018 un estudio

publicado en la revista Nature Climate Change estimaba que el turismo contribuía con un 8% de

las emisiones de gases de efecto invernadero. Según los informes de la Organización Mundial del

Turismo en colaboración con el Foro Internacional de Transporte y el Programa de las Naciones

Unidas para el Medio Ambiente, la contribución de los diversos subsectores del turismo a las

emisiones de CO 2 , en 2005 eran: transporte aéreo (40%), automóvil (32%), otros transportes (3%),

alojamiento (21%) y otras actividades turísticas (4%). Así el transporte es el mayor componente,

con un 75 % del total de las emisiones del sector. Por ello ante el reto global del cambio climático,

el verdadero desafío del turismo para ser sustentable ésta en lograr transportes de bajas

emisiones.

En el caso del Caribe Mexicano, por su ubicación geográfica y sus mercados emisores, su modelo

pivotea mayormente sobre el transporte aéreo, el que más emisiones genera. Y para el país, un

país extenso, es básicamente lo mismo, el transporte turístico se basa en transporte aéreo y

terrestre por automotores.

En el Índice de Competitividad de Viajes y Turismo 2019 del Foro Económico Mundial el pilar peor

valorado para México fue el de infraestructura terrestre y portuaria con un 3.2 sobre 7, debido a la

inexistencia de vías férreas de calidad para el transporte de personas.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, después de caminar y la bicicleta que generan cero

emisiones, el tren es el transporte con menores emisiones de CO 2 por pasajero y kilómetro

recorrido (14), el autobús (68), la motocicleta (72), el automóvil (104) y el avión (285).

En España (como en varios países europeos), donde existen alternativas de transporte por tren a la

par del avión, la mayoría de las y los viajeros optan por el tren. Y en las rutas más importantes, en

cuanto han comenzado a operar los trenes de alta velocidad, han bajado significativamente los

viajes en avión.

Ante el debate público sobre el tren maya, es interesante considerar esta información, para

enriquecer la reflexión.

Calculando, con base en los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente, la persona que viaja

en tren genera 20 veces menos emisiones de CO 2 que quien viaja en avión, 7 veces menos que

quien viaja en automóvil y casi 5 menos que quien viaja en autobús. Así, el tren es el transporte

turístico masivo de más bajas emisiones; además, es el único que compensa el impacto ambiental

de su construcción y presta un servicio ambiental al sustituir viajes actuales y futuros, de medios

más contaminantes como el avión, el autobús, la van o el automóvil, por viajes con menores

emisiones.

Por ello, ante el deseo utópico de hacer “alquimia ambiental”, parece sensato darle una

oportunidad al tren maya y en general a los trenes en el país, recuperando el proyecto de hace

más de un siglo de unir México por vías férreas y tal vez pronto, con una visión de futuro, veamos

proyectos de trenes de levitación magnética tal como están haciéndolo Japón y China

actualmente.

Este cambio en el paradigma del transporte terrestre ayudará a hacer el turismo en Quintana Roo

y México más competitivo y con baja huella de carbono y debe de aplicarse como una estrategia

de adaptación y mitigación que ¡urge! para afrontar el calentamiento global.

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Mucho depende de las alas

Mucho depende de las alas




Voces Universitarias | Dr. Pedro Moncada Jiménez*

Antonio Enriquez Savignac explicaba que para Cancún, al estar alejado y con conectividad terrestre limitada con las grandes ciudades del centro de México, la única manera de tener una entrada logística era el aeropuerto internacional; por ello, junto con la zona hotelera (zona de producción turística) y la ciudad de apoyo constituyeron los tres elementos base del modelo del proyecto Cancún.

La conectividad es clave para el éxito de un destino turístico, por ello es que ocupa un pilar importante en el Índice de Competitividad de Viajes y Turismo (ICVT) del Foro Económico Mundial (FEM), que en uno de sus indicadores mide la calidad de la infraestructura de transporte aéreo tanto para vuelos nacionales como internacionales. En el informe 2019 del ICVT, México ocupó el lugar 19, de 140 economías, con un 4.7 en escala de 7; en el pilar de infraestructura de transporte aéreo tiene 4.0, debajo del 6.6 de Canadá, 5.9 de USA y del 4.5 de Panamá en el continente americano.   

Por ello es que la reciente inauguración del AIFA y la perspectiva de que en el mediano plazo se tenga un nuevo aeropuerto en Tulum vienen a apuntalar a los dos aeropuertos con mayor tráfico internacional: CDMX y Cancún, ya que fortalecen sus sistemas aeroportuarios, tal como sucede en los mayores capitales y áreas turísticas del mundo, donde no todos los flujos se concentran en un solo aeropuerto, sino se distribuyen en una red. Así el AIFA apoya a la competitividad turística de México, lo que se reflejara en el próximo reporte del ICVT.

En el ámbito regional, el Aeropuerto de Tulum es bienvenido por diversas razones. Primera: porque viene a desahogar al aeropuerto de Cancún, para hacer más adecuado el viaje para los flujos turísticos que van a la Riviera Maya y el centro del estado, dado que se considera que el rango de influencia de un aeropuerto es de una hora de viaje, ya que más allá, acerca al turista a un punto de malestar acumulado por las horas de viaje, más en viajes intercontinentales, malogrando el inicio de su estancia. Así en el mediano y largo plazo la distribución de vuelos entre los aeropuertos de Cancún y Tulum harán más eficiente la llegada de turistas (recordar que en el caso del turista es el cliente quien se acerca al producto, al contrario de otras industrias en que el producto va a donde se encuentra el cliente).

Segunda razón: seguridad, el huracán Wilma demostró la necesidad de tener un aeropuerto alterno cercano para evacuación de emergencia ante un evento catastrófico. Tercera: actualmente, el aeropuerto de Cancún, muestra evidentes signos de saturación, lo que lleva a los horarios restringidos para los vuelos privados. Así, el nuevo aeropuerto de Tulum, asociado a la ampliación del de Chetumal, permitirá al Caribe Mexicano tener un sistema aeroportuario integrado que dé cobertura apropiada a sus destinos turísticos ahora y en un futuro.

Porque en nuestro país y región mucho depende de las alas de los aviones, es que estos proyectos de infraestructura aérea, en las zonas de mayor demanda, son clave para la competitividad turística de México y de Quintana Roo.

*Profesor-investigador del Depto. Turismo Sustentable, Unicaribe.

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Las secuelas educativas de la pandemia no son sanitarias

Las secuelas educativas de la pandemia no son sanitarias

 Voces Universitarias | Por Eduardo Suárez*




La desigualdad se modernizó: ahora también es tecnológica

La pandemia no fue un evento de salud pública. Según Adriana Puiggrós, educadora argentina, fue un revulsivo de toda nuestra realidad. Para empezar, es necesario darse cuenta de que el covid-19 no dejó una nueva normalidad porque la situación anterior no tenía nada de natural, aunque haya sido habitual. Vivíamos ya en una sociedad desigual, injusta y violenta, lo que nunca debió considerarse como ordinario. Lo que tenemos ahora es una nueva anormalidad.

Todas las personas, y no sólo los estudiantes, tuvieron que tomar cursos relámpago de tecnologías de información y comunicación sólo para poder seguir con su vida cotidiana. Las obligaciones ciudadanas y todos los servicios tuvieron que ser gestionados por medio de computadoras. Nadie se salvó de esta situación: hasta los adultos mayores tuvieron que adaptarse a lo virtual, bajo el riesgo de una fuerte exclusión y marginación.

Descubrimos no la tecnología educativa, sino a su desigual distribución. No debió haber sido una sorpresa tan brutal. Era previsible: la inequidad se replica. Esto trajo como consecuencia el reclamo de un servicio tan genuino como el de la urbanización básica o el agua potable: el internet gratuito.

Después del aislamiento, ha permanecido la distancia social. Las clases presenciales ahora deben llevarse a cabo con un menor número de asistentes, para evitar los contagios. Esto ha puesto una fuerte presión en el sistema educativo estatal al recrudecer las exigencias para la admisión a la educación superior pública. En esta meritocracia, quienes ya tenían mejores condiciones son favorecidos, mientras que quienes están más necesitados de formación profesional y laboral quedan, otra vez, fuera de la competencia.

Algo inesperado es la incursión masiva de las grandes corporaciones privadas de tecnología de internet y software en los servicios educativos que deben ser ofrecidos por el Estado. La crisis tecnológica ocasionó una fuerte privatización de la educación pública. Nadie sabe cuánto van a pesar estos fuertes intereses en la toma de decisiones sobre la forma de educar a las y los ciudadanos.

La manera de laborar cambió para siempre. El teletrabajo es la nueva realidad. Es claro que tiene ventajas, como la disminución de la necesidad de traslado, pero también fuertes desventajas, como la fusión y confusión de tiempos y espacios, de labor y ocio, en el hogar. El número de horas laborales aumentó, mientras que los lugares para el esparcimiento tuvieron que ceder su importante función a quienes debían trabajar o estudiar.

Quizá lo más positivo fue la labor de la ciencia. Al estudiar la acción del virus, se confirmó que somos una especie sin diferencias significativas entre sus individuos. Este nuevo prestigio de la ciencia puede echar para abajo de una vez por todas los prejuicios, los supremacismos y las discriminaciones.

*Profesor de Tiempo Completo, Depto. Desarrollo Humano, Unicaribe. 

 


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Unicaribe, un velocísimo tren bala

Unicaribe, un velocísimo tren bala

 


         

Voces Universitarias | Por Eduardo Suárez* 

Tengo la enorme fortuna de pertenecer a esta institución casi desde que era únicamente eso: la intangibilidad formal de un encargo social, un dictamen, una prescripción. No había ninguna instalación, aula, laboratorio, taller u oficina. No estaba un solo ladrillo puesto. Lo que existía era algo cuya enorme potencia era invisible, pero se sentía como una presencia asombrosamente viva. Más de un par de decenas de años después, con la realidad concreta y evidente frente a todos nuestros sentidos, es necesario detenerse a tratar de entender en lo que se ha convertido esa posibilidad: esta realidad imponente. 

Nuestro cerebro funciona de, cuando menos, dos formas distintas. Por un lado, es una herramienta heurística, de análisis y de percepción lineal del tiempo. Por la otra, funciona como un espejo inteligente, holístico e intemporal, cuyo lenguaje es el de los grandes mitos, los relatos trascendentes y los símbolos universales. 

Desde la primera modalidad, es muy fácil expresar con claridad, precisión y concisión la esencia de nuestra institución. La formalidad de la Universidad del Caribe no sólo es una sólida y robusta obra de ingeniería; además es una obra arquitectónica de singular belleza y funcionalidad, una que tiene siempre sus retos y áreas de oportunidad. Cualquier mirada a nuestra planeación estratégica, sistema de gestión de calidad o modelo educativo evidencian de inmediato el fino razonamiento, la extraordinaria disciplina y el dedicado compromiso de los miembros de su organización. 

Sin embargo, a pesar de la indudable utilidad de este punto de vista, en esta ocasión, más cercana a los mitos de creación que a los decretos gubernamentales, prefiero echar mano de la lente mágica de la imaginación, la intuición y la creatividad. 

Les pido, por un momento, que miren a nuestra institución desde la mejor de las perspectivas, desde lo alto del cielo, como lo harían las águilas. Quizá, como yo, podrán ver dos grandes océanos: uno verde, orgánico y diverso, y otro zarco, vítreo y misterioso, surcados ambos por una gran flota de veleros blancos de tres mástiles, con las lonas hinchadas al máximo. O un enorme continente selvático, al borde del mar más transparente del mundo, un territorio por el que corre velozmente un futurista ferrocarril, de vagones blancos y aerodinámicos. 

Supongo que cada uno de los asistentes ha mirado en su espejo interior y ha creado su propia metáfora. Por una razón que bien hago en recordar, la figura que acude siempre a mi imaginación es la de un velocísimo y cómodo tren bala, impecablemente blanco. En su interior se transporta y resguarda lo más importante de nuestra comunidad: su juventud. Desde el cielo, su trayectoria muestra una decisión y un empuje imparables. ¿A dónde se dirige con su importantísimo pasaje y carga?, ¿qué es lo que lo impulsa? 

La dirección es clara: va hacia el futuro, pero sus panorámicos ventanales, limpios y transparentes, muestran que su visión presente es igual de importante que su destino. Si miramos a través de ellos podremos ver en su interior la razón de su ser: miles de personas jóvenes se mueven por todos lados, platican, argumentan, cantan, leen, ríen, tocan el ukulele, reflexionan, escriben y, sobre todo, sueñan. Lo hacen completamente despiertas. Es un prodigioso privilegio poder observarlas. 

¿Qué es lo que impulsa a este poderoso y moderno ferrocarril blanco?, ¿cuál es su carburante? Pudiera pensarse que es el optimismo. Pero no, esta ingenua disposición es un tibio caldillo para el alma. A veces ni nutre, ni llena el vientre. Hubo momentos durante la pandemia en que mostrar optimismo hubiera resultado en una actitud no sólo irresponsable, sino además francamente zafia. 

No: el combustible de este tren es algo mucho más poderoso. Es algo capaz de arder en la atmósfera más enrarecida, de iluminar en la oscuridad más densa y de calentar en el frío más paralizador. A este vigoroso tren lo mueve la esperanza. 

La esperanza no es un concepto fácil ni univalente, ni en su significado ni en su influencia. Tanto Friedrich Nietzsche como Albert Camus, por citar a dos importantes filósofos, la rechazaban como una actitud irracional. Ambos, es necesario y triste recordar, tuvieron vidas atormentadas y llenas de angustia. Este tipo de claridad no alumbra, no sirve de faro pedagógico.

Es innegable que la esperanza siempre ha desempeñado un papel imprescindible en la motivación humana, tanto en lo material como en lo político y lo espiritual. Para comenzar, es quizá el único antídoto contra el desaliento, el desánimo y la desolación. Puede sostener, como ninguna otra virtud, a la capacidad de agencia humana frente a lo que se presenta como insuperable. 

La esperanza no sólo contiene componentes cognitivos, ya que requiere de buena información acerca de la posibilidad de ocurrencia de ciertos eventos, sino además incluye elementos conativos, de deseo y aspiración. Quien tiene esperanza desea intensamente algo de suma importancia y conoce a cabalidad la enorme dificultad para conseguirlo. No se detiene por los obstáculos; muy al contrario, los aprovecha como acicates o escalones. La esperanza es el más firme y seguro puente entre la acción presente y el futuro anhelado.

El día de hoy tengo la honrosa distinción de representar a nuestra Universidad del Caribe para agradecer a nuestros queridos compañeros, objeto de este reconocimiento, por su insustituible aporte a nuestro combustible más fundamental: nuestra esperanza. 

Ellas y ellos nos han enseñado que nuestra institución no es un ente que promueva o requiera de transformación, sino que encarna, en sus personas, y objetiva, en sus instalaciones, a la transformación misma, la que nos exige nuestra sociedad. También ellas y ellos nos han dado una lección de capital trascendencia: a este tren es ineludible cambiarle de motores, y hasta de ruedas, siempre en pleno movimiento. 

La pandemia del covid, con sus dificilísimos retos, nos obligó a sustituir repetidamente todos los motores y todas las ruedas. Esto nos hizo dar fuertes tumbos y sentir grandes sacudones, pero también evidenció el valor incalculable de las esperanzadoras aportaciones de todos ustedes. La Universidad del Caribe jamás se detuvo, ni cambió de rumbo; ni siquiera alteró significativamente su velocidad. Muchas, muchísimas gracias.

*Profesor de Desarrollo Humano 

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Empleo turístico: ¿la gran renuncia o reestructuración del mercado laboral? Parte I


Voces Universitarias | Por Pedro Moncada*

La alta demanda turística presente en la temporada de verano actual a nivel global, era previsible después de la pandemia por el efecto postergación que siempre aparece cuando se presenta una situación catastrófica que afecta a una zona emisora o a un destino turístico. Lo que ningún pronóstico advirtió era que, en una industria como la aviación civil, en la que hace pocos años la puntualidad era uno de sus ejes de competitividad, se generarían los problemas operacionales y los altos porcentajes de demoras y cancelaciones históricos en los principales aeropuertos en Norteamérica y Europa. El origen causal más señalado de la problemática es la falta de personal y las inconformidades de quienes sí están laborando. Llegando en casos puntuales a huelgas y la limitación de las operaciones al no poder garantizar la operación de grandes flujos de pasajeros, situación que en otros años era normal. En el AICM los incidentes presentados han sido atribuidos a los problemas estructurales y de saturación presentes desde antes de la pandemia. Pero los aeropuertos son sólo la punta del iceberg, la crisis de falta de colaboradores se presenta en todos los subsectores turísticos en diferentes destinos alrededor del mundo y el Caribe Mexicano no es la excepción.

El turismo, al estar en el sector servicios, es por definición intensivo en mano de obra y una gran proporción de esa mano de obra requerida es de baja o mínima calificación; salvo los puestos directivos y algunos especializados, para la gran masa laboral con una educación básica, media o técnica es suficiente más las competencias operativas del puesto que se adquieren con capacitación de corto plazo, fuera o dentro del lugar de trabajo. La competencia más difícil de alcanzar son los idiomas que en un mediano plazo se logran a niveles de eficiencia técnica operacional. Las características descritas generan que, en promedio, los beneficios y sueldos no sean los mejores; en los países desarrollados el promedio salarial en los sectores turísticos está entre los más bajos, en cambio en México llegan a estar un 30% más alto de la media nacional; es decir, la calidad del empleo cambia según el mercado laboral de cada país. Pero, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, los empleos en turismo son las principales oportunidades para la mayoría de las y los migrantes, tanto internacionales como internos, como es el caso de Quintana Roo.   

Por esas características de crear mucho empleo de baja calificación, es que el turismo se ha visto con mucha frecuencia como una alternativa viable al buscar opciones de desarrollo en diversos países y regiones. Recordemos que hace 60 años ante la obsolescencia de la industria henequenera y la debacle socioeconómica correspondiente, esa fue una de las razones para seleccionar la ubicación y hacer el proyecto Cancún con los objetivos principales de generar empleos y desarrollo regional, más el de generar divisas.

La pandemia del Covid 19, obligó a cada persona a hacer una reflexión existencial profunda, y ha tenido dos efectos en turismo: uno, el aumentar la demanda con la realización de esos viajes tanto tiempo pensados y postergados; por el otro lado, desde el enfoque de la oferta, la oportunidad de hacer un análisis a fondo del trabajo en su vida, añadiendo el último capítulo a la discusión descrita por Lipovetsky en su celebrado ensayo: El Crepúsculo del Deber, donde aborda la ética laboral en un mundo posmoderno en que el individualismo hace removerse las viejas éticas religiosas o políticas sobre el trabajo en la vida de las personas.

*Investigador del Depto. Turismo Sustentable, Gastronomía y Hotelería, Unicaribe.
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Otra forma de aprender inglés

Otra forma de aprender inglés



Voces UniversitariasPor Elvira Acuña y Magdalena Ávila*


La Universidad del Caribe cuenta con un centro de auto-acceso para el aprendizaje y práctica del inglés, mejor conocido como SAC (Self-Access Center) por la comunidad universitaria. ¿Pero qué es un centro de auto-acceso?

Uno de los primeros centros de auto-acceso fue el del de la Universidad de Nancy en Francia, creado en 1974, con dos objetivos: formar al estudiante en  la lengua meta y el aprendizaje auto dirigido.  Debido a su éxito pronto surgieron proyectos similares en Europa, Asia y América Latina.

Los centros de auto-acceso aparecen en México a principios de los años noventa. Gracias al esfuerzo conjunto del Consejo Británico y la SEP muchas universidades de gobierno cuentan con estos centros.

Los centros de auto-acceso abrevan de dos fuentes, las nuevas tecnologías y la pedagogía más avanzada en el aprendizaje del inglés que considera al estudiante como un ser con características y necesidades individuales al que permite, aprender a su propio ritmo, siguiendo sus propios intereses, necesidades y su estilo personal de aprendizaje; es decir, con autonomía, característica difícil de fomentar en un salón de clases.

Los centros de auto-acceso, no son sólo un espacio físico sino un sistema de aprendizaje de idiomas. Un centro de auto-acceso exitoso requiere: innovación pedagógica y tecnológica; instalaciones y materiales adecuados; formación y desarrollo del personal y los usuarios;  sensibilidad  a las necesidades  culturales de los usuarios,  y el mayor reto: la promoción de la autonomía del aprendizaje

El SAC está abierto a la comunidad universitaria de 7:00 a las 21:00 horas, es atendido por maestros de inglés que orientan a los usuarios sobre recursos disponibles, dando conversación, asesorías y resolviendo sus dudas sobre temas del inglés,  además de ser centro de exámenes de certificaciones como el IELTS (International English Language Testing System) y el APTIS aceptado para el CENNI (Certificación Nacional de Nivel Idioma), avalado por la SEP.

Los SAC suelen ser como las bibliotecas, centros silenciosos; pero el nuestro, es un SAC ruidoso que se caracteriza por operar como un centro social, esto es un centro de reunión donde estudiantes de distintas carreras y nivele de inglés se encuentran no sólo para practicar inglés sino también para convivir y socializar. Todo esto en consonancia con la teoría de Lave and Wenger (1991), sobre la comunidad de practica (COP, Community of Practice).

Esta modalidad de operar el centro de auto-acceso, sello distintivo de nuestro SAC, ha resultado tan exitosa que otras universidades tales como la universidad japonesa Kanda University of International Studies ha replicado nuestro modelo del centro de auto-acceso como un centro social.

*Profesoras de Inglés, Departamento de Idiomas, Universidad del Caribe.

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Centro de Auto-acceso para el aprendizaje de idiomas extranjeros en la Unicaribe

Centro de Auto-acceso para el aprendizaje de idiomas extranjeros en la Unicaribe


 

Voces universitarias | Por Mtra. Elvira Acuña González y Dra. Magdalena Avila Pardo*


Antecedentes de los Centros de Autoacceso

Los centros de auto-acceso aparecen en México a principios de los años noventa y desde entonces, se han instalado en muchas universidades gubernamentales. Un centro de auto-acceso exitoso debe tomar en cuenta: 1) el manejo de la innovación, 2) las instalaciones adecuadas, 3) la formación y el desarrollo del personal y del usuario, 4) la consideración de las fortalezas culturales de los usuarios, 5) la existencia de materiales adecuados, y 6) -lo que constituye el mayor reto- la promoción de la autonomía del aprendizaje en vinculación con el salón de clases.

Los centros de auto-acceso son descendientes de los laboratorios de lenguas de los años 60s pedagógicamente sustentados en el conductismo; pero como los entendemos en la actualidad, aparecen con el Enfoque Comunicativo que fue revolucionario en la enseñanza del inglés.

Los centros de auto-acceso abrevan de dos fuentes, las nuevas tecnologías y la pedagogía del Enfoque Comunicativo por su visión del estudiante como una persona con características y necesidades individuales al que permite, aprender a su propio ritmo, siguiendo sus propios intereses y necesidades y su estilo personal de aprendizaje, es decir con autonomía; característica difícil de fomentar en un salón de clases.

Uno de los primeros centros de auto-acceso fue el del Centro de Investigación y Aplicaciones Pedagógicas de Lenguas (CRAPEL) de la Universidad de Nancy en Francia, creado en 1974, para el autoaprendizaje de idiomas auspiciado por el Consejo de Europa. Sus dos objetivos principales eran: formar al estudiante 1) en la lengua meta y 2) en el aprendizaje auto dirigido. Debido a su éxito fueron surgiendo proyectos similares en Europa, Asia y América Latina.

En México, en los años 90s, mediante un convenio entre el Consejo Británico y la SEP se fundaron centros de auto-acceso en diversas universidades de gobierno. El Consejo Británico capacitaba a los maestros de inglés y la universidad se hacía cargo de las instalaciones necesarias.

Los especialistas definen los centros de auto-acceso, no como espacios físicos sino como un sistema de aprendizaje de idiomas que involucra diversos elementos tales como: recursos materiales, administración, sistema de control y apoyo, tutoría, retroalimentación y desarrollo y adaptación de materiales.


Los servicios del SAC de la Universidad del Caribe.

El SAC está abierto de 7 de la mañana a 9 de la noche y para proveer estos servicios los maestros deben tomar turnos. Los 11 maestros de tiempo completo además de impartir clases están a cargo de supervisar el SAC, orientar a los usuarios sobre recursos disponibles, dar conversación, dar asesorías y resolver sus dudas sobre temas del inglés.

Servicios disponibles en el SAC:

  • Audio, PCs con audífonos donde se encuentran los podcasts –pero más generalmente actividades multimedia que involucran el audio y lo visual.
  • Video donde pueden ver películas y documentales del acervo del SAC u otros materiales en línea.
  • Cómputo, con programas específicos de inglés o para acceso a internet.
  • Escritura, los estudiantes pueden pedir apoyo para sus tareas escritas.
  • Lectura de libros graduados para el aprendizaje y para hablantes nativos (revistas y otros materiales. Existe préstamo a domicilio.
  • Otros materiales de aprendizaje para diferentes propósitos específicos y habilidades de la lengua.
  • Asesorías ocasionales o sistemáticas.
  • Elaboración y adaptación de materiales diversos.
  • Juegos tanto comprados como elaborados por los maestros, estudiantes y el personal auxiliar.
  • Conversaciones.
  • Certificaciones de inglés tales como el IELTS (International English Language Testing System) y el APTIS aceptado para el CENNI (Certificación de Nivel Nacional de Idioma).

El SAC de la Universidad del Caribe es único y vanguardista

Los SACs suelen ser como las bibliotecas centros silenciosos pero el nuestro es un SAC ruidoso que se caracteriza por operar como un centro social, esto es un centro de reunión donde estudiantes de distintas carreras y nivele de inglés se encuentran no sólo para practicar inglés sino también para convivir y socializar. Todo esto en consonancia con la teoría de Lave and Wenger (1991) sobre la comunidad de practica (COP, Community of Practice).

Esta modalidad, sello distintivo de nuestro SAC, ha resultado tan exitosa que otros centros de auto-acceso, por ejemplo, la Universidad Veracruzana y Kanda University of International Studies en Japón han replicado nuestra visión del centro de auto-acceso como un centro social.

*Profesoras de Inglés de la Universidad del Caribe
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Colaboración, clave pedagógica

Colaboración, clave pedagógica




Voces UniversitariasPor Eduardo Suárez*


Ni individuos, ni jefes… Equipos

El teletrabajo cambió para siempre la forma de educar. El trabajo por medio de computadoras y redes dejó muy claro que la información, el conocimiento y las soluciones no dependen ya de individuos ni de jefes, sino de equipos de trabajo flexibles y bien integrados.
La razón es muy sencilla de entender: la crisis educativa exigió que el profesorado estuviera cercanamente alineado en sus objetivos para tomar decisiones casi inmediatas frente a problemas nuevos, complejos y de gran urgencia. Vimos surgir una enorme cantidad de equipos informales en todas las instituciones educativas.

Los equipos docentes han existido desde siempre en las escuelas. Pero desde siempre se conocen sus limitaciones. En lugar de ser flexibles y espontáneos, lo normal es que se den un frentazo contra la estructura rígida y frecuentemente autoritaria de las organizaciones educativas.

Cuando esto ocurre, los integrantes de un equipo de trabajo se sienten inciertos y requieren verificar todas sus decisiones con su jefe, el que a su vez también debe recurrir al suyo para estar seguro. Como nadie desea arriesgarse en estas circunstancias a opinar de una forma auténtica y diferente, se desarrolla un pensamiento uniforme, cauteloso y plano. Así, el osado caballo de cuarto de milla que es la conciencia fluida de un equipo bien integrado se convierte en un tímido y burocrático borrico.

Obligados por la pandemia a trabajar desde la tecnología de las redes y las plataformas digitales para resolver la necesidad inaplazable de seguir frente a sus grupos, las y los docentes experimentaron en carne propia el empoderamiento, autonomía y flexibilidad posibles por el universo digital. En lugar de concentrarse en los jefes y sus cotos de poder, se enfocaron en la colaboración horizontal para la toma efectiva de decisiones. Tuvieron grandes éxitos.

¿Qué es lo que debemos hacer para no perder este aprendizaje tan afortunado hecho por las profesoras y los profesores?

Las instituciones deben promover la formación de estos equipos de colaboración, los que no deben ser parte de la estructura formal. Deben contar con un líder, porque donde todos los miembros son igualmente responsables, nadie en realidad lo es. En ellos se debe garantizar la confianza, además de un propósito claro y transparente. Lo más importante: deben tener autoridad para tomar las decisiones sustantivas que afecten el cumplimiento de su propósito. Todos estos equipos de colaboración deben estar conectados como los nodos de una red viva y tener esa plasticidad: la de poder evolucionar para adaptarse a sus nuevas tareas.

Si las y los docentes podemos organizarnos así, podremos ser un modelo efectivo para las nuevas formas de trabajar de nuestro estudiantado.

*Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe

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