Voces Universitarias | Mtra. Silvia García Himmelstine*
Saber cómo es el funcionamiento de lo que llamamos “cotidiano” en otro lugar del mundo, nos da una visión completamente diferente de personas, universidades y países. Hay un abismo entre lo que creemos, lo que creemos que sabemos y lo que comprobamos o descartamos como cierto o falso, al escuchar la realidad de viva voz.
Recuerdo cuando entré al programa Collaborative Online International Learning (COIL) hace más o menos cuatro años, me sentía abrumada por tanta información nueva, por la presión de tener que tomar cursos y tratar que cuadrar lo que sabía con lo que estaba recibiendo, esos famosos paradigmas que tenemos que aprender a romper. Cuadrar expectativas con la realidad. Trabajar con otro maestro en algún lugar del mundo y cuadrar nuestras ideas para crear un proyecto que le fuera benéfico a los estudiantes de ambos.
En COIL trabajas como profesor con otro profesor de alguna universidad en otro lugar del mundo en la elaboración de un proyecto en el que se ven involucrados los estudiantes de ambos.
Pero la aventura principal comenzó cuando escuche la palabra “Zoom” por primera vez. Recuerdo mi sorpresa, pues no conocía esa herramienta. Tener que pedir apoyo a mis compañeros de Sistemas para que me permitieran usarla, ya que era de uso restringido. Cuando entré, no sabía qué esperar, ver a mis compañeros de la sesión y conocerlos. Me emocionaba mucho saber que éramos de diferentes lugares del mundo, aprender y compartir de los y con los demás. Nadie me dijo que gracias a esta “aventura” en la que decidí embarcarme estaba aprendiendo a usar herramientas de manera directa e indirecta para una vida en pandemia. Todo conocimiento suma.
El segundo shock fue encontrar pareja de trabajo, me parecía muy complicado encontrar alguien con quien acoplarme para trabajar y como lo expresé muchas veces: encontrar pareja de trabajo en COIL es aún más difícil que encontrar una buena pareja en la vida real, pues se tienen que cubrir características muy claras y se busca que los estudiantes tengan un aprendizaje significativo al vivir la experiencia.
Después de un mar de opciones finalmente encontré con quien trabajar, sin embargo, no era lo que yo esperaba, pues su personalidad era completamente diferente a la mía, aunque académicamente parecíamos entendernos, organizarnos en quien llevaba la batuta de las cosas fue muy complicado, los horarios, la forma de comunicación, aunque era en inglés la manera de expresar las ideas era diferente, lo que se entendía de lo que se hacía era en ocasiones diferente. Los estudiantes no estaban respondiendo como yo esperaba y muchas veces sentí que todo se estaba saliendo de las manos y lo único que pude hacer fue decirle a mis estudiantes: “Ustedes tienen que hacer lo mejor que puedan con lo que tengan, y trabajar con la calidad que ustedes están acostumbrados, y poco a poco sus compañeros del otro país irán respondiendo y si no, pues aparte de la información que están investigando para nuestro proyecto estaremos aprendiendo como trabajan los estudiantes del otro país”.
Al final como era de esperarse algunos de los estudiantes de la otra universidad respondieron y se pudo obtener un producto académico aceptable que reflejaba las diferencias y similitudes de las empresas en Cancún y las de New York. La experiencia fue fuerte y un poco frustrante, pero al mismo tiempo nos proporcionó información y realidades de nuestros compañeros de la Gran Manzana. Se despejaron y afianzaron creencias culturales.
El siguiente semestre seguí mi búsqueda de pareja de trabajo y encontré o me encontró, mejor dicho nos encontramos. La profesora tiene doctorado en educación y tenemos muchas características académicas en común, hemos trabajado de maravilla, he aprendido muchísimo y he adoptado algunas de sus técnicas y tipos a mi vida académica. Ella ha comentado algo parecido sobre mí. Es una persona sumamente ordenada, disciplinada y objetiva. Pudimos guiar a nuestros estudiantes para que puedan aprovechar más el proyecto.
Este viaje comenzó de manera virtual y me ha dado inquietud viajar, por saber más, de comprobar de manera presencial lo que me han comentado. He adquirido conocimiento, experiencia, reconocimiento y sobre todo nuevos amigos.
Participar en COIL me ha permitido como persona y como profesional abrir mis horizontes a través de “convivir” de maneara inicial, virtual con otros profesores y otros estudiantes.
COIL es la oportunidad que tenemos de conocer más de otras culturas y sobre todo y quizá lo más importante: que conozcan la nuestra.