Bioclimatismo en el Caribe Mexicano

Bioclimatismo en el Caribe Mexicano

 


Voces Universitarias | Dr. Inocente Bojórquez Báez*

Para abordar esta temática es necesario conocer qué significa y para qué sirve el Bioclimatismo y a la vez, dónde se aplican los criterios bioclimáticos.

El Bioclimatismo es un criterio que busca que los diseños de espacios habitables estén en concordancia con las condiciones climáticas del lugar, de tal manera, que éstas se emplearán para lograr condiciones de confort térmico, lumínico y acústico mediante un bajo consumo de energía; por consiguiente, el campo de aplicación es en toda la gama de edificación desde vivienda popular hasta edificios públicos y privados destinados a los diferentes usos.

Partiendo de los compromisos contraídos por México, durante la COP 16 celebrada en Cancún en 2010, para reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) debe ser obligatorio para los profesionales de la industria de la construcción utilizar medidas que incidan en la reducción del consumo de energía, independientemente de la fuente, para lograr ambientes relajados y de bajo impacto ambiental. 

El clima cálido-húmedo de Quintana Roo induce a propuestas donde el aprovechamiento de la ventilación debe ser constante, conjuntamente con el uso de dispositivos de sombreado, naturales o artificiales; sin embargo, la tendencia que se ha seguido en la parte norte del Estado, ha sido en la dirección contraria, apostándole más bien, al fachadismo y al mercantilismo con modelos importados en su mayoría de otros climas cuya estética no deja de sorprendernos, pero que son elementos de una elevada masa térmica y por ende de altos consumo de energía y de costosos manejos ambientales. 

La región sur ha sufrido un gran cambio en su imagen urbana debido principalmente a motivos mercantiles y a las experiencias de catástrofes pasadas que hicieron cambiar el modelo propuesto por la arquitectura anglo caribeña, donde los materiales empleados en muros y techos así como la geometría de las edificaciones estaban más acordes con las condiciones del clima local, de igual manera las propuestas de materiales que el entorno ofrecía – y sigue ofreciendo- para la construcción de los elementos de la envolvente eran los que prevalecían en el ambiente. 

La zona central o zona maya, hoy en día tiende a preservar las propuestas de vivienda originales que son un ejemplo del manejo de los recursos naturales en el diseño arquitectónico, tendiendo a escalar del Bioclimatismo a lo sustentable. Sin embargo, se ha venido debilitando ante la presencia de soluciones ajenas a las realidades ambientales y de usos y costumbres. 

Por lo tanto, es conveniente la formación de profesionistas que puedan aportar, tanto en el ámbito de la investigación académica como de la investigación aplicada, criterios, materiales y sistemas de alta resistencia térmica, en el primer caso y, soluciones novedosas, pero de bajo consumo de energía en el segundo. 

Por ello la necesidad de la capacitación en el ámbito bioclimático como lo contempla el programa de la Maestría en Urbanismo Sustentable y Bioclimática de la Universidad del Caribe, cuyo plazo para recibir solicitudes se amplió a esta semana. 

Más información en https://www.unicaribe.mx/posgrados?p=urbanismo

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La necesaria transformación hacia los negocios electrónicos

La necesaria transformación hacia los negocios electrónicos

 


Voces Universitarias | Mirelle del Carmen Sosa Caballero*

El distanciamiento social, iniciado en marzo del 2020, dejaría de manifiesto que las herramientas tecnológicas serían vitales para la permanencia y crecimiento de los negocios.

En un mundo en donde la sociedad en general desarrolla contantes sinergias para el intercambio de bienes y servicios, se ha llegado a un mayor grado de especialización en que oferentes y demandantes, concurrentes de los mercados digitales, son cada vez más exigentes.

Un ejemplo clave de la necesidad para hacer electrónico un negocio es el del sector de alimentos preparados, ya que en tiempos de distanciamiento, pasaría a ser para muchos emprendedores la única manera de ofertar sus productos, mientras que para sus clientes, fue el medio para asegurar la recepción de dichos productos. 

Además, el estilo de vida moderno requiere de eficiencia de tiempo la cual se logra automatizando operaciones, en donde no es necesario el desplazamiento de un cliente a un centro de abasto, sino que se pueden hacer pedidos y entregas desde casi cualquier sitio sin tener que distraerse de otras actividades, además de poder hacer pedidos desde un teléfono inteligente, una tableta o un equipo de cómputo. 

Por lo anterior, gran cantidad de negocios, principalmente micros y pequeños, han decidido adaptarse, participando en mercados en línea (Marketplace) generales o especializados, diseños de sitios web con carritos de compras, aplicaciones para teléfonos inteligentes, por mencionar solo algunas de las herramientas electrónicas. Podría decirse que la actualidad requiere que los emprendedores definan un rumbo para que sus negocios se logren transformar, sino en su totalidad en al menos alguna medida, hacia los negocios electrónicos. 

El hecho de que hoy en día la mayoría de las personas cuentan con un dispositivo electrónico, el crecimiento de las redes sociales, la gran cantidad de contenido que se genera, la utilización de buscadores y la comunicación vía correo electrónico o WhatsApp como el pan de cada día, colocan a las personas en un mundo digital. 

Sabedores de la necesidad para que los negocios cuenten con estrategias que definan su operación electrónica, la Universidad del Caribe ofrece el Programa de Maestría en Negocios Electrónicos, en donde el objetivo es “Formar maestros capaces de diseñar, implementar, evaluar, optimizar e integrar modelos innovadores de negocios basados en tecnologías digitales a través del uso y aplicación de conocimientos, valores y habilidades directivas, analíticas y estratégicas que favorezcan la toma de decisiones, la solución de problemas y la generación de ventajas competitivas de organizaciones públicas y privadas, promoviendo el desarrollo sustentable bajo un enfoque global con sentido ético y humanista”. 

El proceso de admisión está vigente hasta el próximo 31 de mayo y puede ser consultado en la siguiente liga: https://www.unicaribe.mx/posgrados?p=negocios

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Tecnologías aplicadas al Food delivery

Tecnologías aplicadas al Food delivery


 Voces Universitarias | Mtro. Oscar Gutiérrez Muñoz*

El Food delivery es algo que ya se conoce desde hace varios años en México, pero en el 2020 tomó fuerza por la situación generada por la pandemia del SARS-CoV-2 (Coronavirus), el confinamiento y las medidas de prevención establecidas para lo que se denominó “la nueva normalidad” provoco que la industria restaurantera migrará al uso de plataformas digitales para la entrega de alimentos, esto representó un reto para la supervivencia de muchos establecimientos, además el tener que generar estrategias de costos para solventar los gastos que implican utilizar estos servicios. El crecimiento que han tenido servicios como Rappi, Ubber Eats y Didi Foods, destacadas por ser de las más utilizadas durante la cuarentena que inició en marzo del año pasado, según datos de la Asociación Mexicana de Ventas Online, del total de internautas en México 62 % hicieron uso de estas plataformas a lo largo del año. Este es un mercado creciente, pero que a nivel Latinoamérica representa ventas millonarias, según datos de Statista Digital Market Outlook; para 2021 se espera que en México el uso de estos servicios represente una facturación de más de 2,100 millones de dólares, quedando así en segundo lugar de ingresos por pedidos online de comida. Esto solo demuestra que la tendencia del delivery ha tomado fuerza y la población mexicana se muestra cada vez más cómoda al utilizarlo lo cual no es una casualidad, el confinamiento fue factor fundamental para que esto se diera así. Pero no todo es positivo, si bien muchos establecimientos se fueron sumando al uso de estos servicios para amortiguar las pérdidas de falta de clientes y cierres temporales del servicio presencial, las comisiones que se cobran fueron un porcentaje que no se tenía previsto en sus gastos operacionales y con lo cual sus ingresos se vieron gravemente afectados, debemos considerar que algunas de estas plataformas cobran hasta un 30 % de comisión, que al no estar desde un inicio en la planificación de costos altera significativamente las ganancias, sumado a esto en junio del 2020 entró en vigor la reforma fiscal, que obliga a retener un IVA del 8 % y un ISR de máximo 5.4 % dependiendo de las ventas de cada establecimiento.

Esto es solo una pequeña parte de los costos que representa para un establecimiento utilizar estas plataformas, ya que si consideramos además de todo lo anterior el que un restaurante gasta en desechables y empaques que por ley, ahora deben ser biodegradables, en muchos de los casos se verán reducidas las ganancias o en su defecto no alcanzará para mantener los gastos mínimos de operación. 

Es por eso por lo que al considerar estas tecnologías se deben analizar diferentes factores; diseñar un modelo de negocio rentable que permita absorber todos estos gastos, revisar tendencias actuales que surgen en el sector de alimentos y bebidas como las dark kitchen, las cuales son un modelo cada vez más frecuente y un tema de análisis para futuras ocasiones. Estos temas se contemplan en la asignatura de tendencias en negocios gastronómicos que forma parte del plan de estudios de la “Maestría Internacional en Gastronomía” de la Universidad del Caribe, la cual tiene como objetivo desarrollar los conocimientos para estar a la altura de las nuevas demandas que enfrenta el mercado de alimentos y bebidas. 

La convocatoria de admisión está abierta y se pueden consultar los requisitos de ingreso en el sitio web de la universidad https://www.unicaribe.mx/posgrados

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Aprendizaje profundo y sus aplicaciones

Aprendizaje profundo y sus aplicaciones

Voces Universitarias | Dr. Héctor Fernando Gómez *

La inteligencia artificial es una de las ramas científicas que más atraen la atención de la sociedad. El objetivo de esta disciplina es el desarrollo de sistemas que realicen tareas inherentes a la inteligencia humana. El espectro de aplicaciones es amplio y abarca desde las habilidades motrices más elementales hasta la habilidad de resolver problemas para los que se requiere de algún experto humano.

Aunque se reconoce a la Conferencia de Dartmouth, celebrada en 1956, como el origen de la inteligencia artificial, es posible identificar algunos eventos previos que vale la pena remarcar. En el siglo XII, Al-Jazarí diseñó y puso en funcionamiento autómatas sorprendentes, uno de ellos con la habilidad de escanciar vino. Son también notables los autómatas conocidos como la pianista, el escritor y el dibujante, diseñados por el relojero suizo Jaquez-Drot a mediados del siglo XVIII. En el año de 1943, Walter Pitts y Warren McCulloch diseñaron un modelo computacional con la capacidad de reproducir funciones matemáticas. Su modelo se inspiró en las neuronas naturales y representa la base de las llamadas redes neuronales artificiales. Éstas se utilizan para la clasificación de entidades a partir de sus características; por ejemplo, es posible construir redes neuronales que identifiquen a diferentes personas a partir de fotografías de sus rostros.

Para la aplicación de las redes neuronales, éstas deben ser entrenadas con numerosos ejemplos de las situaciones que deben resolver; por ejemplo, imágenes en las que se identifica manualmente a las personas que la red debe reconocer. Una vez entrenada, la red neuronal se generaliza resolviendo casos que no fueron utilizados en su entrenamiento.

A pesar de las exitosas aplicaciones iniciales de las redes neuronales algunos problemas estuvieron fuera de su alcance hasta hace unos años. Para identificar objetos presentes en una imagen, una red neuronal debe entrenarse con millones de ejemplos. Una situación similar se presenta en el procesamiento del lenguaje natural. Las redes neuronales que se construyen en estos casos tienen una estructura muy compleja y han dado origen al denominado aprendizaje profundo.

El aprendizaje profundo representa un impulso para la inteligencia artificial y sus aplicaciones empiezan a cambiar nuestra vida. La lista incluye asistentes virtuales, chatbots, sistemas de recomendación, hasta el deepfake. Además, las organizaciones explotan el aprendizaje profundo en la personalización del marketing y del servicio al cliente, principalmente. Para aprovechar las oportunidades que brinda el aprendizaje profundo se debe contar con personal capacitado. La Maestría en Analítica e Inteligencia de Negocios de la Universidad del Caribe representa una respuesta a dicha necesidad. Invitamos a los interesados en cursarla a participar en la convocatoria de ingreso, la cual puede ser consultada en el siguiente link: https://www.unicaribe.mx/posgrados?p=analitica

* Maestría en Analítica e Inteligencia de Negocios. Universidad del Caribe.
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Los trapecistas educativos necesitan redes

Los trapecistas educativos necesitan redes

InnovACCIÓN | Por Eduardo Suárez *

La crisis educativa ha logrado lo que parecía imposible: transformar a los sistemas escolares de todo el mundo. Lo ha hecho en tiempo récord. Aún no nos reponemos del golpazo.

Los drásticos cambios que estamos viviendo son una respuesta adaptativa, que no una patada de ahogado, a la necesidad de aislamiento y distancia social. La educación se ha vuelto un esfuerzo tecnificado y situado en los hogares. Se trata de una educación de emergencia y no de la formación que deseamos y necesitamos.

Para entender lo que hay que hacer frente a estos apremiantes problemas, no hay nada mejor que un ejemplo de otro país, proporcionado por Cecilia Azorín, de la Universidad de Murcia, en España. Con un lenguaje florido, esta investigadora califica lo que estamos viviendo en el ámbito escolar como la Supernova Educativa.

Una supernova, según los astrónomos, es la explosión de una enorme estrella, una que se colapsa bajo la presión de su propio peso. Esta explosión produce un intenso destello luminoso, para luego transformarse en otro tipo de cuerpo estelar. Es el anuncio aparatoso del nacimiento de un nuevo cuerpo celeste.

La comparación de Azorín es ilustrativa: estamos incómodamente encandilados por la necesidad de educar a distancia y desde el aislamiento en casa. No se trata de una bella luz, sino de un flashazo cegador e incapacitante. La estrella es el sistema educativo, que cae sobre sí mismo bajo el peso de la exclusión y la inequidad, el aprendizaje pasivo y memorístico, la grilla y la burocracia, los salones abarrotados y el currículo obsoleto, el desfase con la cultura natural de la juventud y la brecha digital.

No es un lindo espectáculo.

A pesar de esto, la propuesta de la investigadora española sí es iluminadora. Ella señala que esta explosión estrepitosa puede tener como consecuencia la trasformación positiva que siempre hemos necesitado.

¿Qué es lo que ella propone como remedio a este escenario catastrófico? Algo que siempre ha existido, pero que muchas veces brilla por su ausencia en nuestra cultura educativa individualista y competitiva: la estrecha y desinteresada colaboración.

Azorín fundamenta su propuesta en el gran éxito de las agrupaciones espontáneas que hemos visto surgir siempre, por todos lados. En México, los sismos han sacado, además de grandes sustos, lo mejor de la comunidad. En Quintana Roo, han hecho lo mismo los huracanes. Se trata de las hermandades informales que surgen frente a los problemas y que rebasan la lentitud y el rígido formalismo de algunas autoridades.

En el caso educativo, ella señala la urgencia de establecer redes de colaboración profesional entre docentes, de apoyo entre familias y de aprendizaje entre estudiantes. Grupos que ataquen los problemas por medio del liderazgo distribuido, horizontal y democrático. Son rápidas, efectivas y proporcionan un profundo significado a todos y a todas.

Tenemos, como los intrépidos trapecistas, la necesidad de buscar la seguridad en las redes: de ayuda mutua, de soporte desinteresado y de solidaria humanidad.

En la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje de la Universidad del Caribe se abordan estos temas sobre la innovación educativa y más. Actualmente la convocatoria se encuentra abierta
hasta el 31 de mayo, conoce más en https://www.unicaribe.mx/posgrados
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Evaluar para aprender: usos alternativos de los cuestionarios en línea (Parte 2)

Evaluar para aprender: usos alternativos de los cuestionarios en línea (Parte 2)




Voces Universitarias | por Marcela Gleizer*

En la entrega anterior, hablamos de las herramientas tecnológicas que han adoptado los docentes para la evaluación del aprendizaje a distancia, una de ellas, la aplicación de cuestionarios en línea.

Aquí proponemos tres usos alternativos a los cuestionarios, alineados con el enfoque de "evaluar para aprender": usos que no necesariamente son "sumativos" sino "formativos", es decir, que utilizan la evaluación para crear oportunidades para que los estudiantes mejoren su desempeño.

1) Aplicar el cuestionario antes y después del desarrollo un tema.
Solicitar que los estudiantes respondan un cuestionario antes de un tema nuevo puede, por un lado, tener una función diagnóstica para el docente. Pero también tiene una función diagnóstica para el estudiante, a quien queda claro qué conocimientos ya tiene y también qué se espera que sea capaz de responder. Las neurociencias aplicadas a la educación nos dicen que el solo hecho de contar con las preguntas promueve que la mente se concentre en buscar las respuestas -ya sea que se trate de hacer una lectura, ver un video o escuchar una exposición-, favoreciendo un involucramiento mucho más activo con el contenido. Además, comparando las dos aplicaciones, los estudiantes tiene una clara percepción de cuánto ha aprendido, lo cual a su vez puede operar como un estímulo para seguir aprendiendo, y hacerlo mejor la próxima vez.

2) Después de responder un cuestionario de manera individual, responderlo nuevamente en equipos.
Es la puesta en práctica del viejo refrán “dos cabezas piensan más que una”. Los estudiantes tienen la oportunidad de reflexionar y debatir con sus pares sobre la mejor respuesta, y deben consensar una decisión, favoreciendo el trabajo colaborativo. Esto puede hacerse dando el resultado general del primer cuestionario (el número de aciertos, pero no cuáles respuestas fueron correctas y cuáles no), o sin entregar resultados de la aplicación individual. Después los estudiantes pueden comparar su desempeño individual y grupal, se pueden revisar las preguntas que resultaron tener mayor grado de dificultad y volver sobre los argumentos que hayan generado controversia.

3) Otro uso alternativo de los cuestionarios es que los propios estudiantes sean quienes los elaboren.
Esta es también una excelente actividad para trabajo en equipos. Al realizarla, los estudiantes suelen descubrir que para formular buenas preguntas se requiere de un dominio del tema aún mayor al que se necesita para responderlas.

¿Las preguntas son pertinentes?
¿Identifican cuestiones centrales?
¿Están expresadas de manera clara y precisa?
¿Se incluyen preguntas que requieran aplicar el conocimiento a resolver problemas de la disciplina?

Los equipos pueden intercambiar los cuestionarios que elaboraron, y al contestarlos evaluar por un lado sus propios conocimientos sobre el tema y, por otro, la calidad del instrumento que elaboraron sus pares.

Estas estrategias son algunas de las posibilidades para utilizar a los cuestionarios como herramienta para aprender: más que un fin en sí mismo, una excusa, apoyada por la tecnología, para detonar la reflexión y el pensamiento crítico.

*Integrante del núcleo académico de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Unicaribe. Convocatoria abierta, consúltala en https://www.unicaribe.mx/posgrados
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Evaluar para aprender: usos alternativos de los cuestionarios en línea (Parte 1)

Evaluar para aprender: usos alternativos de los cuestionarios en línea (Parte 1)



Voces Universitarias | Por Marcela Gleizer*

Una de las herramientas tecnológicas que han adoptado los docentes para la evaluación del aprendizaje a distancia es la aplicación de cuestionarios en línea. Por supuesto, los cuestionarios se utilizan como instrumento de evaluación desde mucho antes que las TIC’S (Tecnologías de Información y Comunicación) aparecieran en escena. Pero las TIC’S volvieron a los cuestionarios particularmente atractivos. 

Hay disponible una amplia variedad de aplicaciones, como Google Forms, Kahoot, Quizlet, That Quiz, Quizbean y Exatime, que ofrecen una gama más o menos extensa de tipos de preguntas prestablecidas -opción múltiple, correlación, completar frases, casillas de verificación, entre otras- lo que permite crearlos y editarlos fácilmente. Además, pueden ser utilizados y reutilizados en distintos grupos y cursos. Y, sobre todo, se califican de manera automática e inmediata. 

Para los docentes esto significa, por un lado, liberar tiempo de una actividad mecánica para poderlo dedicar a tareas más sustantivas de su actividad educativa. Por el otro, contar con retroalimentación precisa y oportuna sobre qué contenidos son dominados por sus estudiantes y cuáles requieren clarificación o práctica. El entusiasmo por esta herramienta parece ser plenamente justificado. 

Sin embargo, los cuestionarios también han sido blanco de algunas objeciones. 

Las más comunes: 
1) Sólo evalúan aspectos “memorísticos” del aprendizaje. Esto es, lo que los estudiantes recuerdan, que no es necesariamente lo que comprenden. 

2) El enfoque con el que se los utiliza es siempre “sumativo”: evalúa el desempeño del estudiante al final del proceso de aprendizaje (de un tema, una unidad o un curso), para “encasillarlo” vía una calificación (bueno, regular, malo) y no como herramienta para promover que continúe aprendiendo. 

La primera objeción es fácil de responder: el cuestionario no tiene necesariamente que enfocarse en evaluar contenidos aprendidos de memoria. Todo depende las preguntas que se formulen. Resolver un problema matemático, por ejemplo, requiere que el estudiante comprenda la pregunta, identifique los datos relevantes y ponga en práctica los procedimientos apropiados para llegar a la respuesta. Para superar el segundo cuestionamiento, en la siguiente entrega propondremos tres usos alternativos a los cuestionarios, alineados con el enfoque de “evaluar para aprender”: usos que no necesariamente son “sumativos” sino “formativos”, es decir, que utilizan la evaluación para crear oportunidades para que los estudiantes mejoren su desempeño.

*Integrante del núcleo académico de la Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje,
Unicaribe. Convocatoria abierta, consúltala en https://www.unicaribe.mx/posgrados

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Escuela del futuro o… ¿futuro sin escuela?

Escuela del futuro o… ¿futuro sin escuela?

 


InnovACCIÓN | Por Eduardo Suárez*

La escuela parece más viva que nunca. Pregúnteles a padres y madres de familia, quienes ahora son forzados auxiliares pedagógicos de sus hijos e hijas. Sin embargo, la institución despide un hedor malsano… Parafraseando didácticamente a Marcelo, en Hamlet: algo huele muy mal en la escuela.

Tradicionalmente, los encargos de esta institución son variados y ricos: actualizar las potencialidades humanas, formar en ciudadanía, capacitar seres productivos… Estas acciones pueden verse como aspiraciones o como objetivos evaluables. 

Bajo la primera óptica, la motivacional, se ven con anhelo; pero bajo la segunda, estratégica, se leen mejor como cuestionamientos: la escuela… ¿actualiza las potencialidades humanas?, ¿forma en ciudadanía?, ¿capacita para la productividad?

La duda surge inevitable frente a la crisis actual, en que la educación está totalmente trastocada por la pandemia. Debido a ella, nos enfrentamos a la pérdida de los espacios de encuentro, de intercambio y de socialización en donde decimos que se cultiva el futuro: la escuela.

La COVID-19 ha puesto el dedo en esta llaga educativa: la institución encargada de flexibilizarnos para una mejor adaptación, que es lo que quiere decir aprender, desde hace mucho se muestra tiesa y mal adaptada. Para entenderlo debemos analizar qué está haciendo frente al adversario sanitario que la amenaza. ¿Qué ha enseñado y qué ha aprendido últimamente la escuela?

Según Ángel Díaz Barriga, catedrático del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, de la UNAM, la escuela lleva tiempo atrapada en el formalismo (que no es otra cosa que el engaño de las apariencias) de planes y programas de estudio, de aprendizajes, de rendición de cuentas y del aseguramiento de su propia calidad. 

Dicho de otra forma, en palabras del investigador: “…la escuela se ha centrado en cumplir un horario, en completar todos sus rituales de ingreso al salón de clase, en estar en el pupitre, en tomar los apuntes, traer las tareas y presentar los exámenes. A eso se ha reducido la escuela de nuestros días. Ya no es el espacio donde el alumno conoce y analiza los problemas de su realidad, ni donde intercambia ideas con sus pares, presenta argumentos, razona, discute e indaga.”

Según este investigador mexicano la pandemia debería ser el foco obligado de nuestros aprendizajes actuales. La razón es obvia: se trata de una circunstancia excepcional para aprender. Tiene las posibilidades de no sólo enseñar ciencia y técnica, como todo lo relacionado con la salud y las vacunas, sino además de formar en ciudadanía, con la promoción de solidaridad ante una crisis, y capacitar en la productividad, frente a los inacabables retos empresariales que la enfermedad necesariamente ha traído consigo. Pero este no es el enfoque actual de la escuela.

Lo que ella ha hecho es extenderse sin consideración a todos los hogares para imponer su propia agenda. Ante la crisis sanitaria, la institución se preocupa por seguir siendo la misma de siempre, en su divorcio con la realidad, y por continuar, en línea, lo que ya estaba haciendo antes de esta magnífica oportunidad para promover aprendizajes reales, valiosos y urgentes, de muy alto significado personal y social.

Lo que apesta a podrido no en Dinamarca, como en la obra de Shakespeare, sino en nuestro país, es la muerte por gangrena de un sistema escolar viejo y caduco. Para que la escuela viva es necesario que primero muera. Así podremos proclamar que la vieja escuela ha muerto y que viva la nueva escuela, sin que sea una historia de traiciones y fantasmas.

*Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe.

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Desafíos logísticos de la vacuna contra el Covid-19.

Desafíos logísticos de la vacuna contra el Covid-19.

Voces Universitarias | Por Diana del Pilar Cobos del Angel*

 A un año del primer caso de COVID-19 confirmado en el mundo, se está afrontando uno de los mayores desafíos logísticos de la historia: la distribución de alrededor de 15,000 millones de vacunas (198 millones en México) en un periodo estimado de 18 meses, tanto a pequeñas comunidades como a grandes ciudades de todo tipo.

El camino que sigue una vacuna comienza en un centro de producción, se envía a centros de distribución, de ahí a diferentes ciudades, luego a los hospitales y clínicas hasta terminar en el paciente.


Parte del desafío de distribución es el equipo necesario para aplicar las vacunas. En los palets de vacunas deben incluirse al menos un contenedor de suplementos médicos como jeringas y guantes, pues sin éstos la entrega no se considera efectiva, por lo que tendrán que integrarse las cadenas de logística de cada uno de estos productos.


Un rubro que ha levantado mucha preocupación ha sido el vehículo de distribución de las vacunas, sobre todo dadas las condiciones que requieren para almacenarse. Las vacunas de la farmacéutica Astra Zeneca requerirán de temperaturas estándares de cualquier refrigerador, mientras que otras como el caso de Moderna deben mantenerse a temperaturas de -20 °C y para las de Pfizer se requiere de hasta -70 °C. 


Pfizer ha diseñado contenedores especializados para mantener las dosis congeladas con hielo seco, evitando la necesidad de congeladores especializados por un par de semanas. Cada contenedor tiene monitores de temperatura GPS para asegurar que se cumplan las condiciones necesarias para el transporte de las vacunas, en donde cualquier irregularidad en un contenedor es detectada y corregida en tiempo real desde el Centro de Operaciones de Vacunas, en Washington.


El transporte “de última milla” jugará un papel crucial en la distribución de las vacunas. Es una compleja red de cadenas de suministros, que se deben ordenar y navegar para distribuir la vacuna a cada persona de cualquier lugar del mundo. La capacidad de rastreo y visibilidad es fundamental para un adecuado despliegue de las vacunas para la población. Surgen nuevas oportunidades tales como blockchain e internet de las cosas (IoT) para ofrecer una solución integrada.


En México, el 18 de diciembre se llevó a cabo el simulacro general de aplicación de la vacuna contra COVID-19, el cual contempló desde el punto de llegada de vacunas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hasta la puesta en marcha del operativo de aplicación que incluye la logística de operación en los módulos de vacunación.


La Universidad del Caribe ofrece el programa de Ingeniería en Logística y Cadena de Suministro, para formar profesionales que puedan enfrentar éstos y otros retos logísticos de nuestros días. Si te interesa más información consulta nuestro sitio oficial www.unicaribe.mx/licenciatura/ingeniera-logistica.



*Profesora-Investigadora. Ingeniería en Logística y Cadena de Suministro. Universidad del Caribe



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En favor de la memoria y la innovación gastronómica desde la sustentabilidad

En favor de la memoria y la innovación gastronómica desde la sustentabilidad

 


Voces Universitarias
|
Por Juan Manuel Carvajal*

La Universidad del Caribe, en días pasados, y conforme al ideario que la rige, a saber, la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente, presentó el libro “Rescate e innovación de recetas tradicionales con productos subutilizados en la zona norte de Quintana Roo: Cultura, Nutrición y Medio ambiente”. Una iniciativa con impacto social, que promueve el cultivo y consumo de productos agrícolas de las comunidades mayas, que el resto la población del estado desconoce por la baja difusión y la competencia desigual con cadenas de tiendas de autoservicio.

En esta obra participaron los investigadores de la Universidad del Caribe, la maestra Ana Victoria Flores Vega, la doctora Alejandra Cazal Ferreira, el maestro Juan Manuel Carvajal Sánchez y la cocinera tradicional maya, María Ady Pech Poot, que comprende la intervención en comunidades agrícolas del norte del estado, particularmente Nuevo Durango.

Esta iniciativa por el rescate de estos productos tomó en cuenta el reconocimiento de sus beneficios en la alimentación de los pobladores de las zonas rurales al igual que su difusión y venta en los espacios urbanos. Para ello, hubo en estudio preliminar de las tradiciones y prácticas que estos grupos han heredado de sus antepasados para entender sus usos en la gastronomía local. Asimismo, se elaboró un catálogo con el que se realizaron 90 recetas, las cuales fueron evaluadas por medio de paneles de análisis sensorial para determinar su calidad y aceptación entre los potenciales consumidores.

Con esta iniciativa se crea una cadena de valor cuando el agricultor vuelve al campo, apoyado por el consumo a sus productos que no solo está destinado al autoconsumo familiar o comunitario, sino que redunda en la venta al resto de pobladores del estado. Los nuevos consumidores al saber de estos productos logran integrarlos a su alimentación diaria para afianzar esta cadena de valor para que el agricultor regrese a sembrarlos. De este modo, el apoyo a la agricultura comunitaria genera un sentido de pertenencia mediante una gastronomía innovadora con la influencia y permanencia de productos ancestrales.

En el presente el reto implica, entre otros, difundir esta obra entre los estudiosos de la historia y cultura de Quintana Roo y el Caribe mexicano, los profesores e investigadores del área de gastronomía y el Colectivo de cocineros de Quintana Roo, que agrupa a chefs reconocidos nacional e internacionalmente.

*Profesor Investigador de la licenciatura e Gastronomía, Universidad del Caribe.

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