¿Qué son los Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria?

¿Qué son los Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria?

 


Voces Universitarias | Por Jazmín Garnica*

En junio pasado, llegó a la Universidad del Caribe una convocatoria del Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) para participar en la conformación de un Nodo de Impulso a la Economía Social y Solidaria. Por instrucciones de nuestra rectora, la Dra. Ana Pricila Sosa Ferreira, un equipo de la Secretaría de Extensión y Vinculación elaboró un plan de trabajo, mismo que fue seleccionado para participar en un proceso de seis meses de conformación de la Red Nacional de Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria." Pre Folio de registro SINCA_PNSS_20_00009_INAES.


Pero ¿Que es el INAES, un NODESS y la Economía Social y Solidaria? Es lo que intentaremos responder.

El Instituto Nacional de la Economía Social (INAES) es el órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Bienestar, mandatado por la Ley de Economía Social y Solidaria, Reglamentaria del Párrafo Octavo del Artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en lo referente al Sector Social de la Economía (Sector), para instrumentar las políticas públicas de fomento y desarrollo del sector social de la economía. El INAES tiene entre sus funciones, “Promover la consolidación empresarial y el desarrollo organizacional de las diversas formas asociativas que integran este sector.

Una de las acciones estratégicas que el INAES plantea, es la conformación de una Red Nacional de Nodos de Impulso a la Economía Social y Solidaria (NODESS) donde se busca sistematizar las experiencias existentes, así como homologar conceptos y poner en común las diferentes prácticas y trabajos de actores que impulsan al sector. 

Los NODESS serán alianzas conformadas por al menos tres actores interesados en sumarse al impulso, promoción y el fomento de la economía social y solidaria: una instancia de gobierno; una institución educativa; y un Organismo del Sector Social de la Economía (OSSE). 

En este sentido de acuerdo a la Ley de Economía Social y Solidaria, las figuras legales del Sector Social de la Economía (SSE) son: Ejidos, Comunidades, Uniones de Ejidos, Uniones de Comunidades, Asociaciones Rurales de Interés Colectivo, Sociedades de Producción Legal, Sociedades Mutualistas, sociedades Cooperativas, entre otras. 


El NODESS liderado por la Universidad del Caribe está integrado de la siguiente manera:

 

  • La Universidad del Caribe como institución de Educación Superior.

  • La Dirección de Promoción Económica del Municipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo como institución de gobierno.

  • Much Kaab - Sociedad Cooperativa de producción de miel apis, miel melipona, y productos de higiene a base de miel

  • Universidad Cooperativa de Innovación Comunitaria - Sociedad Cooperativa que proporciona servicios de educación.

  • Cooperativa Mar de las Antillas – Sociedad Cooperativa de Pescadores de la Zona Continental de Isla Mujeres y de servicios ecoturísticos de pesca deportiva y observación de flora y fauna 

  • Tianguis del Mayab – Productores organizados de la zona norte de Quintana Roo.


Con el objetivo de contribuir al desarrollo económico de comunidades rurales de estado a través de capacitación y acciones basadas en economía social y solidaria, que impulsen la diversificación económica y la identidad cultural regional, sumar esfuerzos y conocimientos que promuevan el comercio justo y solidario y favorezcan la producción y el consumo de productos originarios, preservar la cultura gastronómica local y promover la sustentabilidad para incidir de manera positiva en la calidad de vida de las personas.

*Jefa del Depto. Transferencia de Resultados de Investigación, Unicaribe.


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Universidades y paz

Universidades y paz

 



Voces Universitarias | Ing. Celina Izquierdo Sánchez*

Siendo presidente de la República Lázaro Cárdenas, y ante la discusión del presupuesto que requería la UNAM para su desarrollo, así como de los mecanismos para transferirle recursos y las condiciones para ello, se innovó una fórmula única en el mundo, en aquel momento: mediante el servicio social, la universidad, vía los universitarios, retribuiría al estado mexicano el apoyo que le brindaba para su sostenimiento. Una solución de ganar-ganar tanto para una institución que requería un gran impulso económico y una sociedad que demandaba la labor de estudiantes por graduarse en medicina, leyes, enfermería, ingeniería, agronomía, entre otras profesiones.

No cabe duda que esa inyección de talento a la sociedad fue una innovación. Hoy vale la pena recordar que las universidades no tendrían que estar justificando el presupuesto que necesitan ya que retribuyen cada centavo con creces vía servicio social entre otros mecanismos de transferencia, universidad-sociedad.

Sin embargo, las universidades viven limitaciones económicas cada vez más cruentas, cada año tienen que justificar los requerimientos económicos para atender con calidad a un número creciente de estudiantes, que además se les demanda inscribir.

Las universidades públicas tienen un mandato social a cumplir, de ellas se espera que formen profesionistas técnicamente capaces y con solidez ética como agentes de transformación; se espera que generen investigaciones, conocimiento, ciencia, interpretaciones que permitan entender las crisis y las potencialidades del mundo, y se espera, así mismo, que como tercera función tengan un fuerte vínculo con la sociedad de doble vía: Para conocer las necesidades específicas de la sociedad a la que se deben y que el resultado de su trabajo de investigación sea aplicado en la sociedad, se espera que encabecen procesos de transformación enfocados al bien común. El mandato social ubica a las universidades públicas también como mediadoras entre el gobierno y la sociedad.

Para decirlo con un lenguaje local, las universidades públicas son el mangle que da protección, y es el espacio académico para la formación de las crías de ciudadanos/as, profesionistas/as empresarios/as y funcionarios/as que éticamente continuarán con la formación de un país en democracia. Ante esta tarea no tendrían de ninguna manera que estar “justificando” su presupuesto, rendir cuentas sí, claro, pero la justificación es su propia existencia.

Un ejemplo: de la Universidad del Caribe, que recientemente ha cumplido 20 años, han egresado cinco mil jóvenes que hoy ya están transformando la forma de vivir, trabajar, y ver el mundo, desde la esfera laboral, ciudadana y familiar.

Otorgar los recursos suficientes para que las universidades cumplan su mandato social es mucho más que una inversión, -ya que la educación no es un servicio- es una estrategia de gran visión porque transforma a preparatorianos en ciudadanxs y profesionistxs, justo lo que requiere este país para transitar de la violencia y la pobreza, a un territorio de trabajo, esfuerzo y distribución justa, elementos indispensables para la paz.

*Secretaria de Extensión y Vinculación, Universidad del Caribe.


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Equidad, y no igualdad, frente a la catástrofe educativa

Equidad, y no igualdad, frente a la catástrofe educativa

  


InnovACCIÓN | Por Eduardo Suárez*

No es lo mismo igualdad que equidad. No son sinónimos. La igualdad puede ser muy injusta. ¿Cuál es la diferencia? Veamos.

El Banco Mundial identificó, al inicio de la pandemia, tres escenarios relacionados con la pérdida de aprendizajes debida al cierre obligado de los sistemas escolares: una reducción del promedio general de aprovechamiento en todos los niveles; el ensanchamiento en la distribución de los logros académicos, ocasionado por los efectos diferenciados de la crisis sobre la población; y un aumento significativo de estudiantes con rendimientos muy por debajo del promedio esperado, causado en gran parte por el abandono de la escuela.

En español de la calle: todos los estudiantes sufrirán las consecuencias, las niñas y los niños más pobres sufrirán más, y muchísimos de ellos y ellas ya no regresarán a la escuela. Es la descripción de la peor catástrofe educativa en la historia reciente.

La conclusión del Banco Mundial es estremecedora: más de la cuarta parte del estudiantado caerá por debajo del nivel mínimo de competencia requerido para poder participar productivamente en la sociedad. Y esto es solo el efecto del cierre de los sistemas escolares.

Por lo anterior, las soluciones a este problema de abrumadoras consecuencias generacionales no deben ser generales, sino diferenciadas. Otra manera de decirlo es que no puede usarse el racero de la igualdad, la misma solución para todos y todas, como la sugerencia de internet gratuito o financiamiento para adquirir computadoras, sino el de la equidad, que propone soluciones especiales para poblaciones que son distintas.

Por ejemplo, debe considerarse que las niñas y los niños con discapacidades casi no son tomados en cuenta en las estrategias de la educación a distancia. Requieren de cierto tipo de medidas, específicas para ellos y ellas. De muy poco les servirán el internet sin costo o poder comprar una tablet con facilidades.

Los aprendices más vulnerables generalmente tienen carencias muy severas en sus habilidades digitales, además de grandes restricciones en su acceso a equipo de cómputo y redes de comunicación. ¿De qué les servirán la gratuidad de conexión o una lap nueva si en su casa nadie puede enseñarles a usarlas?

Lo más probable es que estos niños y niñas, tan desfavorecidos y frágiles, carezcan de un lugar cómodo, con poco ruido y buena iluminación, para poder leer y estudiar, por no decir que tampoco cuentan con un apoyo mínimo de algún adulto para realizar sus tareas. Adultos que deben salir a trabajar en una situación muy riesgosa, que están cuidando a algún familiar contagiado o que están ya enfermos.

Las soluciones no están claras, porque el problema evoluciona de manera muy acelerada y poco previsible. Sin embargo, sí es posible establecer estrategias para enfrentar esta disrupción educativa: los niños y las niñas deben recibir atención prioritaria de la sociedad y el gobierno. Y los más indefensos entre ellos y ellas deben recibir la atención especial que merecen. Requieren no de igualdad, sino de equidad. Es su derecho.

*Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe


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Un nuevo panorama en el entorno laboral

Un nuevo panorama en el entorno laboral

 


Voces Universitarias | Ilse G. Mandujano Wild*

Hasta el día de hoy, las cifras reportadas por la Secretaría de Salud sobre los casos confirmados  del Covid-19 superan por mucho al millón de personas confirmadas y, desafortunadamente, más de 100 mil fallecidos. Las consecuencias de esta pandemia, no sólo en México, sino en el resto del mundo han desencadenado una caída en la actividad económica, que ha dejado prácticamente de un día para otro a millones de seres humanos sin un empleo que les permita satisfacer las necesidades más básicas de su familia, lo que ha incrementado alarmantemente los índices de pobreza y ha afectado física y emocionalmente a las personas. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación de Empleo que realiza el INEGI, del 3er. Trimestre de 2019 al 3er. Trimestre de 2020 se redujo el tamaño de la fuerza laboral de 57.8 millones de personas ocupadas a 53.8 y la Población No Económicamente Activa se incrementó de 37.6 millones en el 3er trimestre de 2019 a 43.1 millones en el 3er. Trimestre de 2020.  

El panorama, a corto plazo se ve complicado por la incertidumbre que hay hasta ahora de la efectividad de las vacunas que se están desarrollando y porque la recuperación de la economía podría tardar hasta dos años en alcanzar niveles similares a los que se tenían antes de la llegada del coronavirus.

Sin embargo, ésta es una situación lamentable, pero enriquecedora. El gran científico Albert Einstein aseguraba que la crisis trae progreso, porque la creatividad nace de la angustia. Es en la crisis, donde el ser humano desarrolla su inventiva y al superar la crisis se supera a sí mismo. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno. 

La difícil situación que estamos experimentando en el planeta nos está obligando a adaptarnos a una nueva realidad y a desarrollar habilidades que estaban escondidas mientras vivíamos en nuestra zona de confort. La pandemia ha generado cambios estructurales en el mercado laboral, ya que éste, se ha reducido, es más competitivo, más exigente, más retador; pero también ha fortalecido el trabajo colaborativo, el trabajo basado en resultados, la innovación, la sustentabilidad, el aprovechamiento de las herramientas tecnológicas. Nos ha hecho descubrir y sacar provecho de nuestros talentos  para suplir los empleos que creímos que teníamos asegurados, y poder llevar el sustento a nuestras familias. 

Debemos estar conscientes de que en adelante, para favorecer nuestra empleabilidad y poder contar con un trabajo que nos permita crecer, realizarnos, vivir dignamente, satisfacer las necesidades de nuestras familias, progresar y enfrentar los retos que nos presenta la vida diaria, cobrará más importancia el mantenerse actualizado en todo lo relacionado a nuestra profesión o nuestro oficio, así como la aplicación de la tecnología en nuestras actividades laborales, pero principalmente el desarrollar las llamadas habilidades blandas, como lo son: la solución de problemas, el pensamiento crítico, la creatividad, el liderazgo, el trabajo en equipo, la asertividad en la toma de decisiones, la orientación al servicio, la negociación, la flexibilidad, el compromiso, la responsabilidad, la disponibilidad. Nos tendremos que adaptar y aceptar los cambios, mantener abiertos nuestros canales de comunicación, generar redes de contactos profesionales y actuar siempre con ética y responsabilidad social y ambiental.   

En este contexto, el modelo educativo de la Universidad del Caribe responde a los requerimientos de formación profesional que demanda la sociedad contemporánea. Sabemos que la fórmula para que nuestros egresados salgan adelante, se conviertan en agentes de cambio y contribuyan al progreso social, económico y cultural del Estado y del País, está basada en la formación integral que adquieren en la institución y que contempla el desarrollo de conocimientos, habilidades, competencias y valores socialmente significativos. Con estas herramientas, los estudiantes que egresan de la Unicaribe se posicionan competitivamente en el mercado laboral y participan activamente en la solución de los problemas de la comunidad.

*Jefa del Depto. Prácticas Profesionales, Universidad del Caribe.


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La educación, más allá de la COVID-19

La educación, más allá de la COVID-19

 


InnovACCIÓN | Por Eduardo Suárez*

La Organización de las Naciones Unidas no se anda con medias tintas. En su “Informe de políticas: Educación durante la COVID-19 y más allá”, esta importante instancia internacional urge al mundo entero a prevenir que una crisis de aprendizaje se convierta en una catástrofe generacional. Así, con esa claridad.

La ONU subraya que la educación no sólo es un derecho humano sino además es un derecho habilitador, uno que tiene impacto directo y definitivo en todos los demás derechos humanos. Afirma que la educación es un bien global de la comunidad mundial y el motor directo de todos los objetivos del desarrollo sostenible. Esta organización considera que la educación es el fundamento sobre el que descansan todas las sociedades justas, equitativas, pacíficas e incluyentes.

Queda claro que la medida más significativa para regresar a la normalidad educativa es detener los contagios, los rebrotes y los repuntes de la pandemia. Sin embargo, la ONU señala que hacer esto es solo el principio de un replanteamiento estratégico de la educación. Es necesario hacer mucho más. ¿Cómo qué?

Las autoridades nacionales y la comunidad internacional deben proteger el financiamiento del esfuerzo educativo, así como darle prioridad en la planeación y el presupuesto gubernamentales.

Además, la ONU urge a fortalecer la resiliencia de los sistemas educativos, que no es otra cosa que su capacidad para resistir embates disruptivos. ¿Cómo? Mediante la equidad y la inclusión en su matrícula, el refuerzo de la capacidad organizacional para el manejo de riesgos, el liderazgo fuerte, la comunicación efectiva con la comunidad y la consulta constante con especialistas que faciliten la innovación.

Eso no es todo; es necesario reparar la calidad de los aprendizajes, muy deteriorados por la educación de emergencia, detener el abandono estudiantil, que amenaza especialmente a los grupos sociales más marginados, así como aumentar la oferta de programas de capacitación que preparen para la empleabilidad a corto plazo. 

Esta organización enfatiza lo que no debería de requerir énfasis: en todas las escuelas es indispensable incrementar el apoyo técnico y pedagógico a la docencia. Quizá lo más llamativo es su sugerencia de incluir la conectividad (acceso a wifi y redes) en el derecho a la educación, así como la de fortalecer el monitoreo del esfuerzo educativo mediante el análisis de datos, los que abundan, inútiles, por la tecnificación forzada del aislamiento.

Según la ONU, todo esto debe llevar a la flexibilización y articulación efectivas de los sistemas educativos y de capacitación, para hacerlos más resistentes y creativos. Es imposible no estar de acuerdo.

Si leemos detenidamente este informe, podemos darnos cuenta de que recomienda lo que no debería requerir recomendación. ¿Por qué? Porque lo deberíamos de estar haciendo desde siempre. 

Se puede consultar el documento en: https://unsdg.un.org/es/resources/informe-de-politicas-educacion-durante-la-covid-19-y-mas-alla

*Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe

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Covid: carambola perversa de muchas bandas

Covid: carambola perversa de muchas bandas

 


InnovACCIÓN | Por Eduardo Suárez*

Los virus no son parejos. Su impacto es diferenciado: no es lo mismo contraer una enfermedad si uno es hombre o mujer, joven o viejo, si tiene trabajo o está desempleado, si pertenece a una clase acomodada o a una en desventaja económica... Sin embargo, la situación no es así de simple de entender; quienes tienen ventajas están muy lejos de estar seguros. Falta la otra mitad, que no ha sido cabalmente comprendida: el efecto democratizador de la pandemia.

Si algo ha hecho la Covid-19 es desnudar las injusticias sociales, con una fuerte lección: Si enferman los más desamparados, la sociedad completa sufrirá fatalmente las consecuencias. Esto no es ideológico, es el más ramplón sentido común. 

¿A quiénes, entonces, se debe apoyar diferenciadamente? Ésta es una pregunta compleja. Una que requiere una reflexión detenida y muy honesta, porque si alguien se infecta todos estamos en riesgo. El virus muestra, peligrosamente, la necesidad de construir una sociedad más equitativa.

Es indudable que el impacto de la pandemia es más severo en las familias en desventaja social. Sus problemas incluyen, entre muchos ejemplos posibles, la interrupción del aprendizaje de niños y niñas en las escuelas, el deterioro en su nutrición y la disminución de calidad en el cuidado más elemental, por no mencionar la catástrofe económica, que se ha llevado los reflectores. 

El desempeño escolar de los hijos de estas familias depende de la estrecha relación que ellos forman con sus profesores y profesoras, porque a veces ellos y ellas son los únicos adultos capaces de sustentar el crecimiento intelectual de los niños, ante la educación deficiente que recibieron sus padres, quienes no cuentan con el capital cultural de familias más acomodadas. Es difícil que una familia con estas características encare el fuerte problema que representa la imposición de un rol muy exigente: que padres y madres se tornen, de la noche a la mañana, en auxiliares docentes improvisados.

Estos padres enfrentan problemas que generan un círculo vicioso: si todavía cuentan con un empleo, se verán en la necesidad de faltar al trabajo ante la imposibilidad de dejar solos a sus hijos, quienes ya no pueden ir a la escuela. Y si se quedan en casa para apuntalar su educación en riesgo, lo harán en una situación de ansiedad y zozobra, lo que evidentemente dificulta el cuidado y la formación infantil. Este círculo perverso, de problemas económicos, familiares y educativos afecta gravemente cualquier tipo de productividad. Es un dilema de cuernos muy puntiagudos.

Además, la pandemia requiere de una visión de género. Según la Wikipedia, las mujeres son cerca del 70% del personal destinado al cuidado de la salud, con lo que ellas tienen mayores riesgos de contraer la enfermedad y de infectar a sus familias. Las enfermeras, por ejemplo, enfrentan el doble filo de este dilema: tienen mayor riesgo en su trabajo y casi siempre son las encargadas del cuidado infantil en sus casas. El peligro para estas familias es tremendo, lo que representa una gran inequidad. 

Por si fuera poco, la violencia familiar y contra las mujeres se ha incrementado por la enorme presión que el encierro ha impuesto a la sociedad. Es indignante que los feminicidios sigan ocurriendo en nuestra ciudad y en nuestro país.

¿A quiénes, entonces, se debe apoyar diferenciadamente? No es tan difícil de responder: debemos dar un trato especial a niños y a mujeres, quienes se llevan la peor parte de los castigos pandémicos. Si no practicamos la justicia social como forma de vida, el virus nos obligará a ser equitativos. Es una cuestión elemental de supervivencia.

*Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe.

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La importancia y los retos de enseñar temas controversiales (Segunda parte)

La importancia y los retos de enseñar temas controversiales (Segunda parte)

 


InnovACCIÓN | Marcela Gleizer*

En la primera entrega de esta serie sobre la enseñanza de temas controversiales presentamos los argumentos del Consejo de Europa en favor de incorporarlos dentro del currículo escolar. En una sociedad cada vez más polarizada -valga como ejemplo la reciente elección en nuestro vecino del norte- la escuela tiene la responsabilidad de enseñar a discutir sobre los temas que dividen a la opinión pública de manera constructiva. Si no se les brinda a las y los estudiantes la oportunidad de externar sus preocupaciones sobre temas controversiales en el salón de clase, dentro de un ambiente seguro y guiados por su docente, ¿dónde más aprenderán a hacerlo? ¿Cómo adquirirán las habilidades para interesarse por lo que otras personas sienten y piensan? ¿O las necesarias para establecer un diálogo que no se limite a la descalificación del oponente? La enseñanza de temas controversiales es fundamental para preparar a las y los estudiantes para la participación democrática. 

Sin embargo, adelantábamos, enseñar temas controversiales tiene sus dificultades pedagógicas. En relación al manejo de grupo, por ejemplo, es necesario alentar a los estudiantes a que escuchen otros puntos de vista, que respeten a sus compañeros con ideas diferentes y que aprecien sus opiniones. Además, se requiere mantener el control si la discusión sube de tono, para que todos puedan expresarse libremente y, en el escenario opuesto, ser capaz de incentivar la participación cuando prevalece la apatía o la indiferencia. También está la cuestión de cómo proteger la sensibilidad de estudiantes afectados directamente por el tema. Y en términos de la información, el reto es presentarla de manera balanceada, haciendo justicia a las distintas posiciones. También cabe preguntarse por el rol de las propias creencias y valores del docente. ¿Deben mantenerse al margen para erigirse en un árbitro “neutral” o expresarse abiertamente? 

No hay recetas únicas sobre la mejor manera de enseñar temas controversiales. Aún así, y sin ánimos de ser exhaustivos, compartimos en este espacio algunas estrategias y herramientas que pueden orientar a quienes incursionan en estos contenidos.

En primer lugar, es importante que el docente esté familiarizado con las distintas posiciones alrededor del tema controversial, para que anticipe el tipo de discusiones que se pueden suscitar y esté preparado para manejarlas. También es recomendable contar con una idea general acerca de lo que piensan nuestros estudiantes. Una breve encuesta anónima que registre posiciones “a favor” o “en contra” de la cuestión a tratar nos puede dar una rápida idea acerca del nivel de polarización del grupo. Esto, a su vez, permite definir qué rol conviene al docente jugar en cada caso:  el de un moderador o moderadora neutral si el grupo está equitativamente dividido, el de “abogado del diablo” que cuestione e incentive la participación en caso de que prevalezca una posición homogénea, o el de miembro activo del equipo de una posición minoritaria, para “equilibrar” la discusión y asegurarse que la minoría tenga espacio para hacerse escuchar. 

Por otra parte, para que un debate o reflexión acerca de un tema controversial tenga éxito y resulte valioso e interesante, es ideal que también los estudiantes se preparen con anticipación: el análisis previo de textos, videos, y demás recursos les permitirá distinguir las diferencias entre las posturas alternativas y tomar una posición personal. Nuevamente, el rol del docente es fundamental, eligiendo materiales didácticos que aclaren y enriquezcan la comprensión de los temas y aportando claves de lectura para identificar simplificaciones o sesgos.

Otro aspecto fundamental para propiciar dinámicas exitosas es definir previamente el formato con el cual se va a discutir el tema en cuestión. Mantener el diálogo dentro de parámetros preestablecidos da certidumbre y minimiza el riesgo de que los estudiantes interpreten que el docente no está siendo imparcial. Aquí hay muchas posibilidades, de acuerdo al tema, el grupo y el estilo personal de enseñar. Las participaciones, por ejemplo, pueden ser orales o escritas. Las primeras tienden a ser más apasionadas y generan más involucramiento. Las segundas exigen más reflexión, y pueden ser una buena alternativa para bajar la tensión o para evaluar razonamientos con mayor atención. Ambas pueden intercalarse en distintos momentos. Los estudiantes pueden defender su propia posición, lo cual motiva la participación; o la postura rival, que los invita a ponerse en los zapatos del otro y a ver las cosas desde nuevas perspectivas. Las participaciones pueden seguir un orden preestablecido, espontáneo o aleatorio (utilizando aplicaciones como “the wheele of names”). Cada una tiene sus ventajas y desventajas: la primera fomenta mayor preparación de las intervenciones, la última que todos estén atentos e involucrados porque pueden ser los siguientes en tener que intervenir.

Como puede observarse, hay muchas decisiones que tomar. Todas implican trabajo de planificación y algún tipo de riesgo. Muchas veces las cosas no salen como las planeamos. Pero otras quedamos sorprendidos y esperanzados al ver el nivel de reflexión y diálogo que pueden alcanzar nuestros estudiantes. Es por momentos como estos que la apuesta por los temas controversiales vale la pena.

* Maestría en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe.

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Solo por contextualizar…

Solo por contextualizar…

 


Voces Universitarias | Por Pilivet Aguiar Alayola*

El domingo 08 de noviembre se encontró el cuerpo de una joven cancunense que había sido reportada como desaparecida. Fue asesinada con saña y abandonada en distintas bolsas de plástico. En sus redes sociales había señalado varias veces su temor a las violencias contra las mujeres. Sus padres y amigos convocaron a una protesta frente a la fiscalía del estado de Quintana Roo ubicada en la ciudad de Cancún.


Este caso generó fuerte impacto en las y los ciudadanos, y es que se une a otros casos de mujeres asesinadas, casos que no han sido resueltos ni se han aprendido a los asesinos.

Solo por contextualizar, en los primeros días de noviembre se han reportado: a una mujer hallada muerta en un hotel, a otra asesinada en Tulum, a una joven asesinada dentro de un predio en Cancún, a otra mujer hallada en una carretera en el municipio de José María Morelos, y a Alexis. Y solo por contextualizar, según los datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que presenta datos del Centro Nacional de Información con corte al 30 de septiembre de 2020, el Municipio de Benito Juárez ocupa el lugar 19 en presuntos feminicidios entre todos los municipios del país (con una tercera parte de casos que presenta Juárez, Chihuahua), y Quintana Roo ya presentaba 9 presuntos casos catalogados como feminicidios para esa fecha.

Solo por contextualizar, Quintana Roo ocupa:

-séptimo lugar nacional en presuntas víctimas mujeres de homicidio doloso por cada cien mil mujeres (5.7), colocándonos por encima de la media nacional (3.3).

-segundo lugar nacional en tasa de homicidios culposos a mujeres con 14.4 víctimas, cuando la media nacional es de 3.3.


- Presenta una tasa de 71.7 presuntas víctimas mujeres de lesiones dolosas por cada 100 mil mujeres, por encima de la media nacional que es de 66.1

El Centro Nacional de Información también presenta datos sobre menores, en los que el estado ocupa el primer lugar nacional en presuntas víctimas de tráfico de menores mujeres, con la mitad de los casos nacionales; tercer lugar nacional en tasa de presuntas víctimas de corrupción de menores mujeres; así como tercer lugar nacional en trata de personas mujeres en números brutos, y en tasa, primer lugar nacional primer lugar nacional presuntas víctimas mujeres de violación.

Y solo por contextualizar, durante la tarde del 09 de noviembre, se integraron cientos de personas y colectivos a una marcha de protesta por las violencias hacia las mujeres, misma que fue dispersada con disparos por parte de las autoridades. Todavía siguen investigando quién dio la orden.

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La importancia y los retos de enseñar temas controversiales

La importancia y los retos de enseñar temas controversiales

 


InnovACCIÓN | Por Marcela Gleizer*

“De política y religión mejor no hablar.” ¿Cuántas veces hemos oído esa frase? A diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, donde las discusiones acaloradas son parte de la cotidianidad de cualquier sobremesa, en México la cultura popular aconseja evitar temas que puedan conducir a discusiones y conflictos, en favor de mantener la armonía y la cordialidad. 


Como educadores, cabe preguntarnos ¿La premisa es válida también para el salón de clases? El Consejo de Europa considera que no. En el documento “Enseñando temas controversiales” expone una serie de argumentos sobre la importancia de aprender a dialogar sobre los temas polémicos para promover los valores de la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley. Aquí resumo los más importantes, para todos los docentes que consideran que fortalecer estos valores es parte esencial de su labor.


Antes, sin embargo, hay que precisar: ¿Cuáles temas entran en la categoría de “controversiales”? Sin duda el lector ya tiene varios en mente: drogas, aborto, matrimonios entre personas del mismo sexo, terrorismo, extremismo religioso o hasta el uso de cubrebocas. El documento los define como “aquellos temas que despiertan sentimientos intensos y una opinión dividida en la comunidad y en la sociedad”. Son tópicos que carecen de respuestas fáciles, que generalmente involucran creencias, valores o intereses en conflicto, que suelen percibirse muy ligados a la identidad personal y que suscitan sentimientos de suspicacia y desconfianza respecto a quienes no comparten nuestra perspectiva.


Con toda esta complejidad, ¿por qué arriesgarse a abordarlos dentro del salón de clases? He aquí los principales beneficios de dar espacio a estos temas, enlistados por el documento:


1. Las cuestiones controvertidas son, por su propia naturaleza, muy importantes en la vida de la sociedad: aprender sobre ellas debería formar parte de la educación social y política de cada joven.

 

2. El debate sobre cuestiones controvertidas forma parte del proceso democrático. Hacerlo en el salón de clases ayuda a las y los estudiantes a desarrollar algunas de las competencias esenciales de la ciudadanía democrática, como mantener la mente abierta y la curiosidad ante ideas diferentes a las propias, la voluntad de comprender al otro, la tolerancia y las habilidades del debate democrático y resolución pacífica de conflictos.


3. Los jóvenes son bombardeados por información sobre temas controvertidos a diario a través de las redes sociales y necesitan guía para ser capaces de dar sentido a los contenidos que reciben. La escuela es uno de los agentes que debe desempeñar ese papel.


4. Los medios de comunicación a menudo presentan los temas controvertidos de manera incompleta o sesgada, por lo que es deber de la escuela que los jóvenes obtengan una visión equilibrada sobre las cuestiones que tienen el potencial de impactar directamente sobre sus vidas.


5. Todo el tiempo surgen nuevas controversias. Aprender a lidiar con estos temas desde ahora los preparará para tratar mejor con ellos en el futuro. 


6. La investigación sobre temas controvertidos exige una serie de habilidades analíticas y de pensamiento crítico que ayudan a los jóvenes a aprender a sopesar la evidencia, a detectar sesgos y a emitir juicios basados en el razonamiento.


7. Participar en temas controvertidos puede contribuir positivamente al desarrollo emocional de los estudiantes, ya que les ayuda a entender sus sentimientos y a aclarar sus valores, convirtiéndose en personas más seguras de sí mismas.


Los argumentos son sin duda relevantes en un contexto internacional y nacional donde la polarización gana terreno, los debates se alimentan de fake news y los argumentos pasan cada vez más por descalificar al contrincante en lugar de tratar de encontrar puntos de acuerdo. En principio, en todos los niveles educativos podrían tratarse asuntos controversiales, adecuados a la edad de los estudiantes. Sin embargo, para enseñar acerca de este tipo de temas hay que responder primero algunas preguntas pedagógicas. Por ejemplo, cómo crear “espacios seguros” en la clase, para que todos se puedan expresar con libertad, cómo bajar la tensión si la discusión sube de tono, o cómo promover la participación si prevalece un clima de apatía. Estas y otras preguntas más se abordarán en una segunda entrega. 


*Mtra. en Innovación y Gestión del Aprendizaje, Universidad del Caribe. 

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Inteligencia Artificial una revolución para la que debemos prepararnos

Inteligencia Artificial una revolución para la que debemos prepararnos





Voces Universitarias |
Por Dr. Héctor Fernando Gómez*

Pocas disciplinas científicas tienen la capacidad de despertar el interés de la sociedad al nivel en que lo hace la inteligencia artificial. Esta ciencia tiene el objetivo de emular, mediante algún dispositivo, diferentes habilidades humanas, como el razonamiento, el aprendizaje, la visión o el lenguaje. En este sentido,  la acción de emular tiene un alcance mayor al de la simple imitación pues se busca igualar o mejorar las capacidades humanas. La inteligencia artificial tiene el potencial de transformar nuestras vidas de forma radical y progresivamente se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad.


Aunque oficialmente se reconoce a la Conferencia de Dartmouth (celebrada en 1956 en Nuevo Hampshire, Estados Unidos) como el evento que detonó el desarrollo de la inteligencia artificial, se sabe acerca de la construcción de varios autómatas en tiempos tan lejanos como la Edad Media. En el siglo XII, por ejemplo, el turco Al Jazarí impresionaba a sus contemporáneos con la construcción de autómatas musicales que funcionaban a partir del flujo de agua entre dos tanques. En el siglo XVIII, el relojero suizo Pierre Jaquet-Droz construyó tres autómatas conocidos como la pianista, el dibujante y el escritor, capaces de emular con un realismo impresionante para su época, actividades propias de las profesiones que les dan nombre; estos autómatas se han mantenido en funcionamiento hasta nuestros días y están expuestos en el Museo de Arte e Historia de Neuchatel, Suiza.


A partir de la Conferencia de Dartmouth, la inteligencia artificial logró importantes avances, principalmente en el área de los sistemas expertos, sistemas capaces de emular el razonamiento de expertos humanos en áreas tan diversas como la medicina, la química o la geología. Como ejemplos, el sistema experto DENDRAL, desarrollado en la década de 1960, permitía inferir la estructura molecular de diferentes sustancias químicas a partir de la información de su espectrograma; mientras que el sistema llamado MYCIN, desarrollado a principios de la década de 1970, se utilizaba para auxiliar a los médicos en el diagnóstico de enfermedades infecciosas.    


Las expectativas puestas en la inteligencia artificial, motivadas por el éxito de los sistemas expertos, fueron inmensas. Los investigadores de aquella época creyeron que si éramos capaces de reproducir el razonamiento de expertos humanos, una actividad inteligente de muy alto nivel, entonces emular otras habilidades como la visión o el lenguaje sería un reto menor. No obstante, hemos tenido que esperar décadas para tener logros importantes en esas áreas, los cuales han sido consecuencia del desarrollo del llamado aprendizaje profundo, una técnica de aprendizaje automático que requiere del procesamiento de enormes volúmenes de datos.


El aprendizaje profundo, representa un hito para la inteligencia artificial. Por medio del aprendizaje profundo, podemos formar estructuras computacionales muy complejas, llamadas redes neuronales, capaces de aprender a distinguir objetos a partir de miles o millones de ejemplos. Por medio del aprendizaje profundo, ahora podemos construir sistemas que reconocen los objetos presentes en una imagen con un nivel de exactitud comparable al de un ser humano. El aprendizaje profundo, ha hecho posible también el procesamiento del lenguaje natural, un elemento imprescindible para la comunicación con asistentes personales virtuales como Siri, Cortana, Google Assistant, o con los cada vez más comunes chatbots.

La inteligencia artificial también está presente de forma sutil en muchas de nuestras actividades cotidianas: nos orienta para elegir una ruta que nos permita transitar rápidamente entre dos ubicaciones, brinda recomendaciones de restaurantes, hoteles, películas, música o diferentes productos a partir de nuestro historial de navegación en la web o decide si somos merecedores de algún crédito bancario. Por otro lado, en el contexto actual de la pandemia generada por el COVID-19, la inteligencia artificial se  ha convertido, en algunas sociedades, en una herramienta que permite el rastreo y el control de casos a partir del análisis de grandes volúmenes de datos generados por los usuarios de las redes de telefonía móvil.

Muchas organizaciones modernas han logrado ventajas competitivas importantes con la aplicación de la inteligencia artificial en diferentes áreas, de manera particular, con la aplicación de técnicas de aprendizaje automático para identificar información valiosa contenida en conjuntos de datos. Dicha información representa un elemento fundamental para la toma de decisiones oportunas y eficaces. A este conjunto de aplicaciones se les conoce como analítica de negocios y es, sin duda, una de las tendencias más importantes para las organizaciones actuales.


La analítica de negocios brinda a las organizaciones capacidades importantes. Permite identificar segmentos de clientes y usuarios para hacer recomendaciones personalizadas de productos y servicios, orienta en el diseño de nuevos productos y predice su impacto en el mercado, facilita la determinación de precios y el nivel de inventarios para maximizar ganancias y satisfacer la demanda de productos, brinda información acerca del abandono de clientes, identifica cuellos de botella que obstaculizan los procesos internos en una organización, entre muchas otras aplicaciones.


Pudiera parecer que la analítica de negocios es una actividad que requiere de inversiones importantes, sin embargo, su práctica está al alcance de organizaciones de cualquier tamaño. La infraestructura necesaria es cada vez más barata, incluso, es posible disponer de ella a través de varios proveedores que la ofrecen como servicios en la nube, los cuales pueden ser contratados a bajo precio y pagando solamente por el tiempo de uso.


El obstáculo más importante para la adopción de la analítica de negocios es, sin duda, la falta de personal capacitado. Por esta razón, la Universidad del Caribe ofrecerá, a partir de enero del 2021, el  programa de Maestría en Analítica e Inteligencia de Negocios. La convocatoria de admisión estará vigente hasta el 31 de octubre, por lo que los interesados pueden comunicarse al correo electrónico fgomez@ucaribe.edu.mx, para recibir información acerca del proceso de admisión.



*Coordinador de la Maestría en Analítica e Inteligencia de Negocios, Universidad del Caribe.


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